Esto es así nada más que porque vivimos en España y porque en casos como el que aquí se trata la justicia es sustituida por un proceso de eliminación y de repulsión de la culpa. Si el Ayuntamiento de Madrid no ha cometido una negligencia en cuanto al cumplimiento de su competencia supervisora y en tanto que propietaria pública de la sala, si tanto la Policía Municipal de Madrid como la Policía Nacional no han fallado, y es obvio, en el cumplimiento de su deber, puesto que el trágico suceso tuvo lugar en el interior de la sala, si la contratación de la sala a una tercera empresa no incurre en delito ni en falta, a pesar de que la organizadora del evento era conocida por su manera -dígase- alegre de gestionar el negocio de la diversión, si el aforo se respetó escrupulosamente -un celo, la verdad, insólito en España, país de la desmesura-, si la seguridad tanto de la sala como la contratada por la empresa organizadora que disfruta de su explotación bastaban para dominar lo previsto y lo que no podría suceder nunca, si todos los responsables políticos del Ayuntamiento de Madrid son personas eficientes y extraordinarias, si los explotadores de la sala, tanto en la contratación como en la subcontratación, son individuos de intachable conciencia moral, que jamás antepondrían el beneficio económico ni la beneficiosa ilegalidad a la vida de una sola persona, entonces la cosa no puede estar más clara: en España, al que hay que meter en la cárcel es al dj. Aoki, ¡te vas a cagar! Y eso sí, nada tiene que ver este triste suceso con otros acontecimientos para los cuales resulta imposible contener a tanto cargo público y a tanto espontáneo de los que sienten la obligación de estar presentes cuando planean las bandejas de canapés. Si el Real Madrid llega a la final en la Champions League, al PP le van a resucitar hasta algunos a quienes creíamos muertos; un gran poder entraña una gran responsabilidad... ¡sobre todo en el palco!
Si cuando todo el mundo hace lo que le da la gana algo sale mal, ¿es un problema de las ideas o de las personas? ¡No, no, al liberalismo ni me lo toquen!
Tocomocho para Basuragurú
miércoles, 7 de noviembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
El PP legislará para que todos los pensionistas sean de derechas
"Son, con diferencia, mucho mejores que los demás", habrían dicho fuentes cercanas a Moncloa. Y es que son muchas las ventajas de contar con un ejército de pensionistas de derechas, y no sólo porque la población española envejece y sea bajo el índice de renovación por nacimientos, ni porque la esperanza de vida esté alcanzando valores intolerablemente democráticos, cuando antes premiaba la naturaleza a unos pocos elegidos, que curiosamente seleccionaba de las clases acomodadas y rentistas; sino porque el pensionista de derechas, y sobre todo cuando su pensión es contributiva, comprende los esfuerzos que lleva a cabo el Gobierno de la nación para que pague por servicios que ojalá no tenga que disfrutar, a eso se lo llama responsabilidad con la cosa pública, eso sí que es un ciudadano, ¡coño! El pensionista de izquierdas, al contrario, es un saqueador insaciable, disfruta de los servicios de salud mucho más de lo que ha contribuido a su mantenimiento, nunca está satisfecho y por todo se queja el condenado. Pero el pensionista de derechas es todavía capaz, cuando su vida laboral se ha agotado, de suscribir una o más hipotecas, porque comprende que la economía no mejorará sin la construcción como su principal motor, ¿y qué hace el pensionista de izquierdas? Éste no sólo quiere que el Estado le regale dinero, dinero sustraído a los que sí son contribuyentes, y se echa a las calles, comunistoide, guerracivilista, para que le regalen si es posible también una vivienda, y hasta viajaría gratis en los medios de transporte públicos si los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no estuviesen siempre ahí para proteger los intereses de los buenos ciudadanos. El pensionista de derechas es además firme defensor de los valores tradicionales, las viejas y buenas costumbres de España, jamás ha pertenecido a un sindicato, y si sale a la calle, lo hace para defender a la familia cristiana, sale también a ver el desfile en el día de la fiesta nacional, consume responsablemente televisión de pago, porque el campeonato de fútbol en España necesita su ayuda, y si por alguna razón se viese implicado en un contencioso, por supuesto que afrontará el pago de tasas, porque la Justicia es como el fútbol, que siempre gana el que más tiene. Ya se ve que son muchas las ventajas. Si María Dolores de Cospedal ha podido asegurar para el Parlamento regional de Castilla-La Mancha la exclusividad de su signo político al legislar que sólo quienes cuenten con poderosos patrimonios podrán ser diputados, le llega ahora el turno al Congreso de la nación para legislar a favor de esa figura clave en el futuro, el pensionista de derechas, o responsable, como dicen algunos dirigentes del PP, un ciudadano ejemplar que bebe de las mismísimas fuentes de la nación española: su austeridad, su contención, su profunda renuncia cristiana... ¡Muera el rebelde yayoflauta! ¡Estos abuelos silenciosos sí que molan!
Yvs Jacob
Yvs Jacob
sábado, 3 de noviembre de 2012
Tercera (y última) carta abierta a Amancio Ortega
Muy estimado Amancio, ¡pues no abro hoy el periódico y me encuentro con una noticia que dice que eres el tercer hombre más rico del mundo! ¿Y cómo lo has conseguido, macho? Y casi dan ganas de empezar la carta así: "Querido Amancio Ortega, como este año he sido un muchacho muy bueno, quiero que me traigas muchos regalos", pero por si acaso resuelves por la vía cómoda y prefieres darme el dinero, como hacen los padres cuando muere esa magnífica construcción mitológica según la cual la justicia es real y queda fuera del mundo de los hombres, ya te digo que lo gastaré en dos cosas, una bicicleta de carreras como las de antes, cuando tenían las palometas de los cambios en el cuadro, y un Scalextric, fíjate si soy sencillo, y si me sobra algo quizá me procure también Do Androids dream of electric Sheep?, de Philip K. Dick, porque creo haber prometido a Rosa Montero que lo iba a leer hace ya algún tiempo, y todavía no me he puesto con ello -como soy nihilista, soy también un poco nietzscheano, y para Nietzsche era muy importante cumplir las promesas. Pero te quería decir tantas cosas, Amancio. Yo ya sé que los Reyes Magos no existen y que tú has hecho tu fortuna no sólo en Oriente, sino en cualquier parte del mundo donde la mano de obra es barata -o como dicen los economistas literarios, no la mano de obra, sino "la vida, las condiciones de la vida"-, y un poquito también en España, claro, y si no creas aquí toda la riqueza que tu emporio podría darnos, por lo menos eres generoso y donas a la beneficencia cantidades nada despreciables -lo que no me queda claro es si puedo acudir a Cáritas y pedir que me repartan algo más que comida "de lo que ha dado Amancio", o si todo lo que donas se emplea en adquirir productos caducados o a punto de caducar.
Nunca te conté que mi traje... bueno, el tuyo, vamos, el traje de Zara, el que parece de lino, bueno, pues que el traje tuvo mucho éxito, aunque la camisa la compré en Benetton... Ya, ya sabía que dirías eso, pero, qué quieres, hombre, también allí trabajan dependientas y hay que repartir la riqueza, ya sé que soy un ser vil y mezquino. Por cierto, tampoco te conté que en una ocasión acudí a una entrevista con un departamento de recursos humanos de tu grupo, de Inditex. Fue una entrevista muy extraña, porque me inscribí como candidato en una oferta de esas cuyo perfil no existe en la realidad -ya sabes cómo son en los departamentos de recursos humanos-, y cuando la señorita me preguntó algo así como "¿y qué sabe hacer usted?", pues yo le contesté con la mayor honestidad algo así como "en realidad yo no sé hacer nada, lo que a mí me pasa es que soy intelectual?", ¿y quieres saber lo que me dijo tu empleada?, pues me dijo "¡ah, pero es que en Inditex no trabajamos con intelectuales!". ¡Jájaja, Amancio, "no trabajamos con intelectuales", es que todavía me parto! Y ahora, fíjate, el tercer hombre más rico del mundo y yo todavía sin poder comprarme una bicicleta ni un Scalextric. Pero he pensado que tal vez podíamos acordar algún reparto, si uno tiene mucho hasta el punto de tenerlo todo y otro tiene apenas nada, a lo mejor uno puede renunciar a algo sin que eso le perjudique y el otro puede salir de pobre, que está la cosa muy mal, Amancio. Pues aquí te dejo la solicitud, Amancio: si Inditex ha cambiado su política de contratación y necesitáis un intelectual en alguna oficina de Centroeuropa, se me avise, Amancio, se me avise, que me voy para allá. ¡Enhorabuena y... venga un abrazo!
Tocomocho para Basuragurú
Nunca te conté que mi traje... bueno, el tuyo, vamos, el traje de Zara, el que parece de lino, bueno, pues que el traje tuvo mucho éxito, aunque la camisa la compré en Benetton... Ya, ya sabía que dirías eso, pero, qué quieres, hombre, también allí trabajan dependientas y hay que repartir la riqueza, ya sé que soy un ser vil y mezquino. Por cierto, tampoco te conté que en una ocasión acudí a una entrevista con un departamento de recursos humanos de tu grupo, de Inditex. Fue una entrevista muy extraña, porque me inscribí como candidato en una oferta de esas cuyo perfil no existe en la realidad -ya sabes cómo son en los departamentos de recursos humanos-, y cuando la señorita me preguntó algo así como "¿y qué sabe hacer usted?", pues yo le contesté con la mayor honestidad algo así como "en realidad yo no sé hacer nada, lo que a mí me pasa es que soy intelectual?", ¿y quieres saber lo que me dijo tu empleada?, pues me dijo "¡ah, pero es que en Inditex no trabajamos con intelectuales!". ¡Jájaja, Amancio, "no trabajamos con intelectuales", es que todavía me parto! Y ahora, fíjate, el tercer hombre más rico del mundo y yo todavía sin poder comprarme una bicicleta ni un Scalextric. Pero he pensado que tal vez podíamos acordar algún reparto, si uno tiene mucho hasta el punto de tenerlo todo y otro tiene apenas nada, a lo mejor uno puede renunciar a algo sin que eso le perjudique y el otro puede salir de pobre, que está la cosa muy mal, Amancio. Pues aquí te dejo la solicitud, Amancio: si Inditex ha cambiado su política de contratación y necesitáis un intelectual en alguna oficina de Centroeuropa, se me avise, Amancio, se me avise, que me voy para allá. ¡Enhorabuena y... venga un abrazo!
Tocomocho para Basuragurú
miércoles, 31 de octubre de 2012
Artur Mas resulta ser un timador de tomo y lomo
Pues qué fastidio, yo que pensaba en desespañolizarme y hacerme catalán, tenía el proyecto de solicitar esa nacionalidad cuando sea algo más que una mera descripción cultural, y ahora me entero de que circula por ahí una carta de Viviane Reding, comisaria europea de Justicia, a propósito del falso mesianismo que estaba encarnando, casi a la perfección, Artur Mas, que había prometido a los catalanes salir de España para entrar de lleno en Europa, y parece que sin España no hay Europa para Catalunya, sorprendente, porque, con Catalunya o sin ella, tampoco parece que haya mucha Europa para la propia España. Qué cosas más extrañas están sucediendo... Barack Obama pone a España como ejemplo de lo que nunca se debe hacer en tiempo de crisis, aunque aquí muchos sabemos que España es ejemplo de lo que nunca se debe hacer en ninguna circunstancia y en ningún tiempo, y es por eso que estaba yo tan ilusionado con la palabra de Mas, "In-de-pen-dèn-cia" -creo que en catalán se dice siempre "cia-cia-in-de-pen-dèn-cia", o al menos es así cuando se canta en el Camp Nou. A mí los mesías me encantan, podrían convencerme casi de cualquier cosa, y es ver un mesías que ya me transformo, me convierto, y me da igual que se pronuncie por la bomba atómica o que sea guerracivilista, me basta con que sea esencialmente mesías y que prometa realizar -hacer realidad- grandes proyectos, que se me agarra en toda el alma, es como esa tos que sale de los bronquios, que todo te mueve y te destartala. "¡Que viene el mesías, que viene, que viene, se decía en las calles de Barcelona, que viene el mesías y esta vez es de verdad!", y aunque no pude estar allí para celebrarlo, me sumé, por así decir, en la intimidad con unas gruesas descargas de ketchup y mostaza, a modo de barras, sobre una hamburguesa, ¡que no todos los días se presenta un mesías, coño! Qué ilusionado estaba, por fin me libraría de esos españoles tan mediocres y bobos -la verdad es que hubiera preferido solicitar la nacionalidad en algún país escandinavo o en Alemania, pero no doy el tinte ni la talla, y temo que actúen algunos prejuicios de los que no se libran ni las democracias más divinas. Me ha pasado como a Artur Mas, me he quedado sin palabra al conocer el contenido de la carta; no quiero a España porque no es europea y Europa no me quiere porque quiero una Catalunya sin España, pero es que España no es Europa, y yo necesitaba entrar en Europa para salir de España, pero para salir de España necesito a Catalunya, pero Catalunya no existe sin España, que no es, ni puede ser, Europa, como le pasa a Catalunya. En esta hora te maldigo, Artur Mas, todo lo que me prometiste se ha desvanecido y vuelvo a ser nihilista, que significa que todo el mundo pasa de uno, pero a ese uno ni le importa. Te maldigo, ya nunca más querré ser catalán. ¡Ay, cómo no caí antes en la cuenta de que también tú eras un falso mesías, con ese pelazo y esas monturas de gafas...! ¿Y qué hay de cierto en la nueva ideíta que ahora se te atribuye, celebrar una Diada el último jueves de cada mes? Aquí en Madrid lo llamamos bicicrítica, tampoco se pasa muy mal y tiene mucho de pequeña república -a lo mejor te parecemos un poco ingenuos; juzga tú: "yo pedaleo y no me cabreo". Hay que reconocer, no obstante, que vivimos en tiempos de muy pocos mesías, a diferencia de lo que sucedía en la antigüedad, y, oye, tú por lo menos lo has intentando.
Tocomocho para Basuragurú
Tocomocho para Basuragurú
lunes, 29 de octubre de 2012
Comentario sobre la xenofobia
Gracias por su comentario, Blasphemy. Menudo asunto el que me propone. Estoy de acuerdo con usted, el racismo es intelectualmente absurdo, que otras razas repugnaran a quien pertenece a una distinta no es en nada distinto a la repugnancia imposible que se pueda sentir porque los cuerpos se mantengan en el espacio gracias a la acción de la gravitación universal -las razas existen y los cuerpos celestes no se caen, y no parece que la razón tenga nada más que hacer que admitir tales hechos. Le pido disculpas por este alarde bibliográfico, pero le recomiendo vivamente la lectura de "We Europeans", de Julian Huxley, una obra de verdad honesta y enriquecedora, nada soberbia para tratarse de un autor británico -también Charles Darwin es un ejemplo de honestidad intelectual-, en la que se expone además lo inadecuado del concepto de raza aplicado al hombre, y se propone en su lugar, al no existir ya ninguna raza original, el de subraza o subgrupo dentro de una hipotética raza pura. Y esto nos lleva directamente al núcleo del problema, no la raza, sino la cultura, el problema de la xenofobia, la repugnancia hacia el extranjero, que llamamos a veces "inmigrante" y también "ciudadano comunitario". Yo manifiesto en gran número de ocasiones mi reacción contra los chinos, los búlgaros y los rumanos, y lo seguiré haciendo, no tengo por qué autocensurarme en esto, pero no puedo decir que me repugnen en tanto que individuos de ninguna raza, lo que yo no soporto es el modo de vida que nos imponen, su cultura, luego mi rechazo, o mi repugnancia, no se debe a un impulso irracional, sino al desorden del cual se sirven dentro de nuestra cultura, ya bastante desordenada, y a la pasividad con que nuestros políticos tratan el asunto. Dice usted algo muy interesante a propósito del modo como el extranjero debería comportarse en otra cultura que no es la suya, y que lo acoge, y emplea el concepto de renuncia -le sorprenderá saber que esto, que la derecha francesa quería plasmar en un examen, y que la derecha española abordará tarde o temprano, se debe a los sansimonianos, que eran republicanos muy progresistas. Estaría de acuerdo con usted si esa sociedad o cultura que acoge al extranjero tuviese de verdad un cuerpo moral reconocible en el cual insertar o integrar a quien viene de fuera. Por ejemplo, Francia exhibe sus valores republicanos, cuando alguien piensa en instalarse allí debe ser consciente de lo que se exigirá de él -el laicismo es un valor importantísimo, la guerra del pañuelo no es en vano. O Alemania, asociada a la severidad y al orden, si bien uno encuentra allí una vida mucho más placentera de la que creemos tienen los habitantes del Sur de Europa. Pero España, por ejemplo, se vanagloria de su carácter festivo, el español es un pueblo con una moral muy relajada, no se trata de que usted y yo como individuos particulares intentemos y sepamos exigirnos lo más alto en nuestras acciones, sino de apreciar que ese principio moral no existe en el conjunto de nuestra sociedad, no es algo que nos caracterice -yo tengo mi propia teoría al respecto: el turismo es envilecedor, la clase empresarial es analfabeta y el pueblo en general confunde la libertad y el bienestar con todo lo que se puede comprar, para satisfacción de sus productores. La xenofobia resulta del descaro con que una cultura extranjera ignora el orden que debería exigir aquella cultura que la acoge: vemos a los chinos criar a sus hijos dentro de unos comercios mugrientos, vemos a los rumanos robar y pasearse buscando chatarra, vemos a los marroquíes hurgando entre la basura y traficar... Lo que yo me pregunto es si me cabe, como ciudadano de mi país, alguna acción al respecto, porque es obvio que yo no puedo decirle al primer ministro de Pakistán lo que pueden hacer o no los pakistaníes allí, ¡pero cómo no voy a poder manifestar lo que pueden o no hacer los pakistaníes aquí! ¡Éste es mi derecho! Y una vez más nos encontramos con que es nuestra cultura la que falla, y no la del extranjero, porque él hace lo que le da la gana al no existir ningún reparo por parte de nuestra sociedad, de nuestras autoridades e instituciones a su manera de entender la libertad, o lo que es igual: los españoles no ejercen ninguna presión moral sobre su conjunto ni sobre los extranjeros. A todo esto lo llamo yo "desorden", y creo que se va imponiendo la necesidad de una izquierda reconciliada con el orden público, porque esto es de verdad muy importante; las libertades son siempre leyes, y las leyes ni son arbitrarias ni son opcionales, aunque en España cada vez estamos más convencidos de que en la lucha por la vida que nos impone el neoliberalismo encontramos la justificación para pervertir la libertad. Obviamente, no puedo decirle a mi vecino del 1º que baje el volumen de su música a la hora de la siesta porque él es colombiano y en España no se hace eso si mi vecino español del 2º hace obras en su casa a las 11 de la noche, por mucho que me fastidie el descaro de quien viene de fuera. Y en España todo es así: lo mismo que nos repugna en los extranjeros lo practican con impunidad los españoles, y eso convence a los primeros de lo que ya intuían, a saber, que en España todo el mundo hace y puede hacer lo que le da la gana. Es una pena, es un fallo de nuestra cultura el que hay que abordar, y le diré más, un país moralmente pobre, como el nuestro, no puede ser nunca un país de acogida, esto se cae por su propio peso, los pobres se amontonan con otros pobres y perpetúan así la pobreza de todos. No obstante, a propósito de la reincidencia en la delincuencia, sí soy partidario de suspender el espacio Schengen con aquellos Estados que no hacen los esfuerzos necesarios para civilizar a su población con el dinero de los europeos -Holanda no admite ciudadanos de Bulgaria y Rumanía y nadie se ha inquietado por ello, y si tratamos el asunto desde una perspectiva puramente económica, le diré que no necesitamos trabajadores extranjeros cuando hemos perdido ya dos generaciones de jóvenes españoles y lo peor, el futuro, está por llegar. Gracias de nuevo. Un saludo.
Yvs Jacob
Yvs Jacob
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