San José María Aznar siempre quedará vinculado a los miles de muertos de la guerra de Iraq y a los atentados del 11 de marzo de 2004, e incluso hoy es imposible, al ver su cara, que la imagen de la destrucción diaria de Bagdad, o la de unos trenes reventados, no se presente de inmediato y supere la contigüidad de que hablaba Platón respecto de los recuerdos para convertirse en la construcción de un signo, la palabra "Aznar", hasta el punto de mostrar su obra y decir: "es esto".
Si se quiere, Felipe González siempre será el presidente de los GAL y de la corrupción, como Rodríguez Zapatero lo será de la crisis y el desempleo. Así hablará la historia.
En comparación con ellos, es más triste la actitud de san José María Aznar, que vive cada día con el deseo, no de redención, sino de resarcimiento, y es de suponer que una hilera interminable de muertos debe pesar tanto como para que un día y otro se esfuerce por sobreponerse con la única arma del rencor, tanto como para decidir darse una segunda oportunidad. Pero siempre será el pequeño hombre mezquino que dijo "Sí" a la invasión y destrucción de Iraq, como si una guerra fuese en algo parecida a su representación cinematográfica; el hombre que por su irresponsabilidad puso en peligro la vida del pueblo que le había confiado su gobierno en democracia.
San José María Aznar desconoce por completo el principio sagrado de la responsabilidad en política, y lejos de mantenerse en la discreción que debería exigirse a sus pecados, ha optado por la presencia insistente, como si no hubiese agotado ya la paciencia de los españoles. Esta misma presencia pone en evidencia su culpabilidad. Es fácil entender que el gobierno nunca esté libre de riesgos y amenazas, pero hay errores que pueden evitarse también con facilidad. Y san José María Aznar, como sabe que el pueblo no perdona, se empeña en negar que cometiese tales errores, y burla así la dignidad de los españoles como seres humanos, pura mercancía intercambiable incluso con la muerte, y todo para no dañar la clarividencia del gobernante -George W. Bush lo ha llamado "visionario", pero es obvio que ignora el significado de ese y otros términos.
Los vítores y aplausos que recibe el santo en las plazas que visita estos días prueban al observador atento que el Partido Popular es una solución zafia para España. Sus nostálgicos se parecen en mucho a esa gente extraña que añora al dictador, individuos que no comprenden en lo más mínimo en qué consiste la vida en una sociedad democrática, y que suspenden el principio de causalidad de su aplicación a la historia para celebrar el pasado, como si el presente no tuviese nada que ver.
La duda que ahora queda a la izquierda española es si Pérez Rubalcaba se consumirá durante un año entero en la recámara, si conseguirá vencer la campaña que los medios de comunicación del circo popular recrudecerán en breve contra el "portavoz de los GAL", si los votantes más irresponsables se cansarán de un poco más de lo mismo.
Yvs Jacob
sábado, 22 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Esta semana, ¡todos los días fútbol!
Lo hemos vuelto a conseguir, ¡y nada nos podrá parar!
La progresión de los españoles hacia la cima del analfabetismo cultural no conoce límites ni barreras. No importaba en absoluto que los partidos de la semana fuesen intrascendentes, que el Barcelona hubiese dejado a los jugadores del Betis pegados en el campo la semana anterior, o que la sobrevalorada afición atlética supiese en el fondo de su corazón que su equipo no conseguiría batir al rival de la capital. Todas las emisoras de radio suspendieron sus habituales programas de información y debate para que sus oyentes no perdiesen detalle de una eliminatoria ya resuelta por cinco goles de diferencia, y otra casi tan absurda, por el frío que sufrieron los seguidores de los equipos madrileños en el vallecito del Manzanares.
Dijo Iñaki Gabilondo días atrás que era una desgracia que desapareciese un medio de comunicación, y también lo repitió Àngels Barceló en el muy irregular y descuidado Hora 25, programa sometido a la tiranía de los esquilmadores de almas, o esquiladores de borregos, que es lo mismo. Pero, querido Iñaki, ¡cómo no va a desaparecer el mundo entero cuando la ambición de un grupo de comunicación es llevar un partido de fútbol diario a cada hogar mediante la televisión por pago!
Y este es el mundo en que vivimos, el mundo sobre el cual discutimos y en el que tanto nos molesta lo que hacen unos y otros, cuando lo que de verdad merecemos es que Zeus descargue una lluvia de rayos que parta a la mitad por la mitad, y que a la mitad de la mitad sobrante le introduzca yo qué sé por el mismísimo culo, que libre a la otra mitad de tanta gilipollez como soporta.
Yvs Jacob
La progresión de los españoles hacia la cima del analfabetismo cultural no conoce límites ni barreras. No importaba en absoluto que los partidos de la semana fuesen intrascendentes, que el Barcelona hubiese dejado a los jugadores del Betis pegados en el campo la semana anterior, o que la sobrevalorada afición atlética supiese en el fondo de su corazón que su equipo no conseguiría batir al rival de la capital. Todas las emisoras de radio suspendieron sus habituales programas de información y debate para que sus oyentes no perdiesen detalle de una eliminatoria ya resuelta por cinco goles de diferencia, y otra casi tan absurda, por el frío que sufrieron los seguidores de los equipos madrileños en el vallecito del Manzanares.
Dijo Iñaki Gabilondo días atrás que era una desgracia que desapareciese un medio de comunicación, y también lo repitió Àngels Barceló en el muy irregular y descuidado Hora 25, programa sometido a la tiranía de los esquilmadores de almas, o esquiladores de borregos, que es lo mismo. Pero, querido Iñaki, ¡cómo no va a desaparecer el mundo entero cuando la ambición de un grupo de comunicación es llevar un partido de fútbol diario a cada hogar mediante la televisión por pago!
Y este es el mundo en que vivimos, el mundo sobre el cual discutimos y en el que tanto nos molesta lo que hacen unos y otros, cuando lo que de verdad merecemos es que Zeus descargue una lluvia de rayos que parta a la mitad por la mitad, y que a la mitad de la mitad sobrante le introduzca yo qué sé por el mismísimo culo, que libre a la otra mitad de tanta gilipollez como soporta.
Yvs Jacob
jueves, 20 de enero de 2011
El Senado español, ahora más inútil todavía
Hace poco vi en televisión unas imágenes del Caudillo de las Españas entrando en el Senado. No podía ser más ridículo el espectáculo, porque sin democracia, las instituciones propias de la libertad se convierten en un teatrillo de pantomima. Pero todavía era más grave la pretensión de que el Senado pudiese tener alguna función que justificase su existencia, lo que habría supuesto compartir el poder con el dictador, si bien con un dictador no se puede compartir nada, puesto que cuando rige la más absoluta arbitrariedad, la dirección del gobierno corresponde al capricho, y un dictador es por definición alguien con poderes especialísimos, y en especial, el poder de tener el poder sin que nadie se lo haya otorgado ni cedido, sino que el dictador lo secuestra.
Como pasó el tiempo, y España se hizo democrática, primero, y europea sin mucho tardar, se llegó a pensar que el Senado, algo así como una metainstitución constitucional, podía actuar como legitimador de la misma democracia, esto es, la institución existe, y existe en democracia, luego podemos estar tranquilos, porque así nos parecemos más a los demás hombres libres. No obstante, el Senado, al menos en una democracia apenas inaugurada, carecía y carece de competencias decisivas -no es una Cámara con propiedad-, porque si esa institución pudiese contravenir la voluntad ciudadana -dos mayorías diferentes-, aquí acabábamos a hostias con toda seguridad.
Manuel Marín nos ilusionó cuando quiso modificar las normas del Congreso, y nunca ocultó que el Senado era un gasto bastante tonto. Respecto del Congreso, a diferencia de los demás presidentes, burdos aporreadores con maza, Marín quería que la Cámara tuviese la capacidad de poner en dificultades al presidente del Gobierno, fuese quien fuese, siempre alejado de la espontaneidad; quería algo diferente de lo que es, cierto, un corral donde unos animales gritan a otros. En cuanto al Senado, deseaba que se convirtiese en lugar de vertebración de la Autonomías, una Cámara territorial. Y aquí aparece el eterno problema.
Lejos de solucionarlo, se le ha dado al problema, según la costumbre española, una capa de pintura, ¡y listo! El Senado, lugar donde nadie tiene nada que decir y menos aun que escuchar, abre a los ociosos senadores la oportunidad de expresarse en su lengua regional. Sólo un idiota profundo intentaría hacerse escuchar cuando a nadie le interesa lo que tiene que decir, y menos si lo hace en otra lengua, por mucho que una educación mínima sea del auxilio de los españoles para entender lenguas tan relacionadas como el castellano, el catalán y el gallego. Entiendo que el euskera se trate con la mayor atención por su excepcionalidad, pero es una extravagancia emplear una lengua tan extraña para tener nada que decir.
Como ya sospechaba parte de la ciudadanía que el Senado es un cementerio con panteones muy caros para su mantenimiento, ahora aumenta su gasto que da gusto, y todo para satisfacer ese placer insano de los españoles de cualquier región por la tontería: cuanto más grande, mejor.
Yvs Jacob
Como pasó el tiempo, y España se hizo democrática, primero, y europea sin mucho tardar, se llegó a pensar que el Senado, algo así como una metainstitución constitucional, podía actuar como legitimador de la misma democracia, esto es, la institución existe, y existe en democracia, luego podemos estar tranquilos, porque así nos parecemos más a los demás hombres libres. No obstante, el Senado, al menos en una democracia apenas inaugurada, carecía y carece de competencias decisivas -no es una Cámara con propiedad-, porque si esa institución pudiese contravenir la voluntad ciudadana -dos mayorías diferentes-, aquí acabábamos a hostias con toda seguridad.
Manuel Marín nos ilusionó cuando quiso modificar las normas del Congreso, y nunca ocultó que el Senado era un gasto bastante tonto. Respecto del Congreso, a diferencia de los demás presidentes, burdos aporreadores con maza, Marín quería que la Cámara tuviese la capacidad de poner en dificultades al presidente del Gobierno, fuese quien fuese, siempre alejado de la espontaneidad; quería algo diferente de lo que es, cierto, un corral donde unos animales gritan a otros. En cuanto al Senado, deseaba que se convirtiese en lugar de vertebración de la Autonomías, una Cámara territorial. Y aquí aparece el eterno problema.
Lejos de solucionarlo, se le ha dado al problema, según la costumbre española, una capa de pintura, ¡y listo! El Senado, lugar donde nadie tiene nada que decir y menos aun que escuchar, abre a los ociosos senadores la oportunidad de expresarse en su lengua regional. Sólo un idiota profundo intentaría hacerse escuchar cuando a nadie le interesa lo que tiene que decir, y menos si lo hace en otra lengua, por mucho que una educación mínima sea del auxilio de los españoles para entender lenguas tan relacionadas como el castellano, el catalán y el gallego. Entiendo que el euskera se trate con la mayor atención por su excepcionalidad, pero es una extravagancia emplear una lengua tan extraña para tener nada que decir.
Como ya sospechaba parte de la ciudadanía que el Senado es un cementerio con panteones muy caros para su mantenimiento, ahora aumenta su gasto que da gusto, y todo para satisfacer ese placer insano de los españoles de cualquier región por la tontería: cuanto más grande, mejor.
Yvs Jacob
lunes, 17 de enero de 2011
Fumador descubre cenicero en papelera
"No tenía ni idea de que los cigarrillos podían apagarse así", ha declarado a una melé de periodistas que lo atosigaba con sus aparatos para la memoria y la difamación, y ha añadido lo siguiente: "ha sido una experiencia increíble, y me doy cuenta de haber sido un puto cerdo desconsiderado por todos los años en que he arrojado mis cigarrillos consumidos igual que se lanza un moco apelotillado".
En Intereconomía no han tardado en acribillar a este fumador racional, y lo han llamado "perro rojo traidor", "esclavo" y hasta "sindicalista de mierda", y Mario Conde ha prometido un nuevo libro donde abordará el asunto sin guardarse ni una coma, y seguro que también habla del Rey y de los derechos humanos.
El Grupo Planeta, cuya mayor virtud es la ausencia total de escrúpulos, ya ha solicitado a san José María Aznar otra obra -el anticipo ronda los 3 millones de euros-, Cartas a un joven fumador español, para la cual "la Espe" había sugerido este título, Fuma donde te salga de los cojones, y que san José María Aznar parece haber rechazado por complicaciones obvias en cuanto a su traducción al inglés.
Por su parte, FAES, siempre con el objetivo de sembrar odio entre los españoles, continúa revisando el liberalismo, y ha publicado una edición de On Liberty de John Stuart Mill mutilada -se ha suprimido el capítulo final, que trata de la educación y la responsabilidad de la sociedad, y se ha colocado en su lugar otro escrito por el mismo san José María Aznar, que reza "Quién me va a decir a mí lo que hago con mis cigarrillos", sin duda, la prosa más brillante que pueda encontrarse hoy en el castellano, y cargada de profundidad moral, algo para lo que no todos los españoles están preparados.
¡Ah, qué cosas!
Yvs Jacob
En Intereconomía no han tardado en acribillar a este fumador racional, y lo han llamado "perro rojo traidor", "esclavo" y hasta "sindicalista de mierda", y Mario Conde ha prometido un nuevo libro donde abordará el asunto sin guardarse ni una coma, y seguro que también habla del Rey y de los derechos humanos.
El Grupo Planeta, cuya mayor virtud es la ausencia total de escrúpulos, ya ha solicitado a san José María Aznar otra obra -el anticipo ronda los 3 millones de euros-, Cartas a un joven fumador español, para la cual "la Espe" había sugerido este título, Fuma donde te salga de los cojones, y que san José María Aznar parece haber rechazado por complicaciones obvias en cuanto a su traducción al inglés.
Por su parte, FAES, siempre con el objetivo de sembrar odio entre los españoles, continúa revisando el liberalismo, y ha publicado una edición de On Liberty de John Stuart Mill mutilada -se ha suprimido el capítulo final, que trata de la educación y la responsabilidad de la sociedad, y se ha colocado en su lugar otro escrito por el mismo san José María Aznar, que reza "Quién me va a decir a mí lo que hago con mis cigarrillos", sin duda, la prosa más brillante que pueda encontrarse hoy en el castellano, y cargada de profundidad moral, algo para lo que no todos los españoles están preparados.
¡Ah, qué cosas!
Yvs Jacob
domingo, 16 de enero de 2011
Murcia no es Arizona. El Partido Popular prueba su propia medicina... y no le gusta
En una sociedad democrática, esto es, en la forma de dominio del hombre sobre el hombre en la cual se establece y respeta el acuerdo de lograr el gobierno mediante la libre elección de los gobernantes, no caben los ajusticiamientos mafiosos a los cargos públicos, por muy lamentables, incompetentes e indeseables que sean los individuos al frente de cualesquiera funciones y actividades. Sucede, no obstante, que el Partido Popular no entiende por democracia lo mismo que la mayor parte de fuerzas políticas en España, porque para el Partido Popular es el modo por el cual el pueblo elige sólo a ese partido -lo democrático es que lo elijan a él-, y si el resultado de una elección da mayoría suficiente a otra fuerza, tal elección es ilegítima, y el triunfo de sus adversarios se debe al trabajo sucio del poder de la prensa, a la manipulación, que es un vicio de los medios de comunicación serviles a la izquierda y a los nacionalismos periféricos, y de ninguno más.
Como un día tras otro María Dolores de Cospedal, Cristóbal Montoro y Esteban González Pons salen a contar mentiras, a inventar monstruosidades en el ejercicio de la responsabilidad social que les corresponde como miembros destacados de una formación política que recibe el voto de millones de ciudadanos, y como los medios de comunicación que actúan como satélite y retransmisor del odio que rezuma el entorno de esa formación han perdido por completo, ya no sólo el juicio, sino cualquier ápice de humana dignidad, hay momentos en que el clima sociopolítico se hace en España por completo irrespirable. Cabría imaginar, pues, agresiones por parte de ardorosos ultraderechistas intolerantes y antidemócratas a personas de la izquierda, principalmente cargos públicos de perfil bajo, que ofrecen mayor facilidad para que se cebe un cobarde. Lo que ha pillado por sorpresa -¡y tanto!- ha sido que le aplicaran unos analgésicos nada menos que a un consejero del gobierno murciano -que yo sospecho lo macho que hay que ser para pegar a uno de Murcia, ese pueblo con alma de azadón... Al romperse la lógica de la realidad, me atrevo a afirmar, en contra de lo que ha dicho la insuperablemente odiosa señora De Cospedal, que no existe algo así como un "móvil político" en la agresión, sino que se trata de un ajuste de cuentas por alguna picardía del consejero, y que el bloque popular intenta rentabilizar de manera similar a como hizo "la Espe" en el "caso Hermann Tertsch" -presunto periodista se pone pedo y asegura ver hordas bolcheviques patrullando por el distrito Centro de Madrid.
Señora María Dolores de Cospedal: no tiene que esforzarse más por causarnos repugnancia a las almas sensibles y nobles, que asco no nos cabe ya; le decimos que Murcia no es Arizona, si bien nos gustaría que a más de uno y una les metiesen un cacto por ya sabe usted qué parte. El otro día quise sugerir a san José María Aznar que se comprase a una isla y se hiciese reconocer Dios por la zona; dígaselo por mí, y si acaso necesitase un buen montón de indios ingenuos, váyanse con él, usted misma y toda la tropa. No tema: nadie los necesita ni los echará de menos.
Yvs Jacob
Como un día tras otro María Dolores de Cospedal, Cristóbal Montoro y Esteban González Pons salen a contar mentiras, a inventar monstruosidades en el ejercicio de la responsabilidad social que les corresponde como miembros destacados de una formación política que recibe el voto de millones de ciudadanos, y como los medios de comunicación que actúan como satélite y retransmisor del odio que rezuma el entorno de esa formación han perdido por completo, ya no sólo el juicio, sino cualquier ápice de humana dignidad, hay momentos en que el clima sociopolítico se hace en España por completo irrespirable. Cabría imaginar, pues, agresiones por parte de ardorosos ultraderechistas intolerantes y antidemócratas a personas de la izquierda, principalmente cargos públicos de perfil bajo, que ofrecen mayor facilidad para que se cebe un cobarde. Lo que ha pillado por sorpresa -¡y tanto!- ha sido que le aplicaran unos analgésicos nada menos que a un consejero del gobierno murciano -que yo sospecho lo macho que hay que ser para pegar a uno de Murcia, ese pueblo con alma de azadón... Al romperse la lógica de la realidad, me atrevo a afirmar, en contra de lo que ha dicho la insuperablemente odiosa señora De Cospedal, que no existe algo así como un "móvil político" en la agresión, sino que se trata de un ajuste de cuentas por alguna picardía del consejero, y que el bloque popular intenta rentabilizar de manera similar a como hizo "la Espe" en el "caso Hermann Tertsch" -presunto periodista se pone pedo y asegura ver hordas bolcheviques patrullando por el distrito Centro de Madrid.
Señora María Dolores de Cospedal: no tiene que esforzarse más por causarnos repugnancia a las almas sensibles y nobles, que asco no nos cabe ya; le decimos que Murcia no es Arizona, si bien nos gustaría que a más de uno y una les metiesen un cacto por ya sabe usted qué parte. El otro día quise sugerir a san José María Aznar que se comprase a una isla y se hiciese reconocer Dios por la zona; dígaselo por mí, y si acaso necesitase un buen montón de indios ingenuos, váyanse con él, usted misma y toda la tropa. No tema: nadie los necesita ni los echará de menos.
Yvs Jacob
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