En una sociedad democrática, esto es, en la forma de dominio del hombre sobre el hombre en la cual se establece y respeta el acuerdo de lograr el gobierno mediante la libre elección de los gobernantes, no caben los ajusticiamientos mafiosos a los cargos públicos, por muy lamentables, incompetentes e indeseables que sean los individuos al frente de cualesquiera funciones y actividades. Sucede, no obstante, que el Partido Popular no entiende por democracia lo mismo que la mayor parte de fuerzas políticas en España, porque para el Partido Popular es el modo por el cual el pueblo elige sólo a ese partido -lo democrático es que lo elijan a él-, y si el resultado de una elección da mayoría suficiente a otra fuerza, tal elección es ilegítima, y el triunfo de sus adversarios se debe al trabajo sucio del poder de la prensa, a la manipulación, que es un vicio de los medios de comunicación serviles a la izquierda y a los nacionalismos periféricos, y de ninguno más.
Como un día tras otro María Dolores de Cospedal, Cristóbal Montoro y Esteban González Pons salen a contar mentiras, a inventar monstruosidades en el ejercicio de la responsabilidad social que les corresponde como miembros destacados de una formación política que recibe el voto de millones de ciudadanos, y como los medios de comunicación que actúan como satélite y retransmisor del odio que rezuma el entorno de esa formación han perdido por completo, ya no sólo el juicio, sino cualquier ápice de humana dignidad, hay momentos en que el clima sociopolítico se hace en España por completo irrespirable. Cabría imaginar, pues, agresiones por parte de ardorosos ultraderechistas intolerantes y antidemócratas a personas de la izquierda, principalmente cargos públicos de perfil bajo, que ofrecen mayor facilidad para que se cebe un cobarde. Lo que ha pillado por sorpresa -¡y tanto!- ha sido que le aplicaran unos analgésicos nada menos que a un consejero del gobierno murciano -que yo sospecho lo macho que hay que ser para pegar a uno de Murcia, ese pueblo con alma de azadón... Al romperse la lógica de la realidad, me atrevo a afirmar, en contra de lo que ha dicho la insuperablemente odiosa señora De Cospedal, que no existe algo así como un "móvil político" en la agresión, sino que se trata de un ajuste de cuentas por alguna picardía del consejero, y que el bloque popular intenta rentabilizar de manera similar a como hizo "la Espe" en el "caso Hermann Tertsch" -presunto periodista se pone pedo y asegura ver hordas bolcheviques patrullando por el distrito Centro de Madrid.
Señora María Dolores de Cospedal: no tiene que esforzarse más por causarnos repugnancia a las almas sensibles y nobles, que asco no nos cabe ya; le decimos que Murcia no es Arizona, si bien nos gustaría que a más de uno y una les metiesen un cacto por ya sabe usted qué parte. El otro día quise sugerir a san José María Aznar que se comprase a una isla y se hiciese reconocer Dios por la zona; dígaselo por mí, y si acaso necesitase un buen montón de indios ingenuos, váyanse con él, usted misma y toda la tropa. No tema: nadie los necesita ni los echará de menos.
Yvs Jacob
domingo, 16 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
Y el rey-filósofo era tabernero
He cogido los diálogos de Platón y los he mandado a tomar por el culo; tanto meditar sobre el buen gobierno y tanta polla para que al final la realidad me descubra que el poder legislativo se encuentra en manos de hosteleros y restauradores, o lo que es igual, que lo mejor para todos lo decide un simple tabernero -así se desprende tras salir a la luz los muy ingeniosos medios que se emplean para burlar la ley antitabaco.
Pero es que cuenta España con un bar en cada una de sus esquinas, lo cual habla mucho, y no precisamente bien, de los españoles, cuya cultura padece enanismo, y todavía hay quien se atreve a sostener que existen "países de su entorno", como si hubiese superado ya España su secular mediocridad.
Es con leyes como la actual contra el tabaco, o mejor dicho, contra la impunidad de quienes son prisioneros de un vicio cuyas molestias no pueden atajar en la más absoluta privacidad, que una sociedad se hace madura. Pero los españoles no forman una sociedad, sino un rebaño de los más torpes y brutos animales en que pueda pensarse, y cualquier distingo cultural, cualquier logro a favor de una vida sana en sus múltiples acepciones es para ellos como rociar perfume sobre un cerdo.
¡Ah, los españoles! ¡Es que no tienen solución!
¡A ver si cierran de verdad un montón de bares, coño! Y en su lugar, que se se abran campos de reeducación. Tantas tiendas de chinos y tanta mierda... ¡Campos de reeducación ya!
Yvs Jacob
Pero es que cuenta España con un bar en cada una de sus esquinas, lo cual habla mucho, y no precisamente bien, de los españoles, cuya cultura padece enanismo, y todavía hay quien se atreve a sostener que existen "países de su entorno", como si hubiese superado ya España su secular mediocridad.
Es con leyes como la actual contra el tabaco, o mejor dicho, contra la impunidad de quienes son prisioneros de un vicio cuyas molestias no pueden atajar en la más absoluta privacidad, que una sociedad se hace madura. Pero los españoles no forman una sociedad, sino un rebaño de los más torpes y brutos animales en que pueda pensarse, y cualquier distingo cultural, cualquier logro a favor de una vida sana en sus múltiples acepciones es para ellos como rociar perfume sobre un cerdo.
¡Ah, los españoles! ¡Es que no tienen solución!
¡A ver si cierran de verdad un montón de bares, coño! Y en su lugar, que se se abran campos de reeducación. Tantas tiendas de chinos y tanta mierda... ¡Campos de reeducación ya!
Yvs Jacob
martes, 11 de enero de 2011
Felipe González y san José María Aznar traicionan a los españoles (otra vez)
Vamos de muy mal en muy peor, y la cosa no hay quien la pare.
Apenas perpetrado el atraco que es siempre la subida de la luz, y en una situación económica y social de espanto, ambos ex-presidentes alimentan sus ya bien nutridos patrimonios con sendos cargos fantasma en dos importantes empresas energéticas. Un poco de sinceridad, hostias: ni van a aconsejar acerca de nada ni tienen competencia técnica para aconsejar sobre aquello que, supuestamente, justifica los emolumentos que recibirán por encargar a un pobre "negro" que les redacte un informe con el auxilio de Wikipedia y un diccionario online.
Es inevitable no pensar en Max Weber a la hora de juzgar a políticos y ex-políticos. ¿Acaso no se trata de beneficios vinculados a su actividad anterior? ¿Acaso no debería ser la sociedad la beneficiaria de tanto lucro, puesto que el político se ofrece a servirla? ¿Y tiene algún sentido que continúen acumulando riqueza quienes han animado a otros hombres a vivir en una sociedad enferma de derroche? Cuando se tiene una fortuna, directa o indirectamente formada por haber servido a un país, ¿tan difícil es decir "No"?, ¿tan difícil es declinar el ofrecimiento a favor de aquellos gracias a los cuales han construido su gloria terrenal?
No hay posibilidad alguna de perdón ante los gestos de tan famélica ambición, malsano apetito que conduce al descrédito democrático y parlamentario, y sólo puede hablarse de traición material y espiritual.
¡Qué ridículos deben sentirse hoy los votantes más humildes y honestos de la izquierda y de la derecha al saber que unos percibirán por tocarse las pelotas lo que otros sólo conseguirán en seis o siete años de trabajo y una pensión bajo amenaza!
Y qué decir de quienes todavía reclaman elevar más el precio del consumo eléctrico, ¿es que adeudan las empresas productoras otro favor a algún sujeto por el momento no identificado?
¡Huelga general indefinida y destrucción!
Yvs Jacob
Apenas perpetrado el atraco que es siempre la subida de la luz, y en una situación económica y social de espanto, ambos ex-presidentes alimentan sus ya bien nutridos patrimonios con sendos cargos fantasma en dos importantes empresas energéticas. Un poco de sinceridad, hostias: ni van a aconsejar acerca de nada ni tienen competencia técnica para aconsejar sobre aquello que, supuestamente, justifica los emolumentos que recibirán por encargar a un pobre "negro" que les redacte un informe con el auxilio de Wikipedia y un diccionario online.
Es inevitable no pensar en Max Weber a la hora de juzgar a políticos y ex-políticos. ¿Acaso no se trata de beneficios vinculados a su actividad anterior? ¿Acaso no debería ser la sociedad la beneficiaria de tanto lucro, puesto que el político se ofrece a servirla? ¿Y tiene algún sentido que continúen acumulando riqueza quienes han animado a otros hombres a vivir en una sociedad enferma de derroche? Cuando se tiene una fortuna, directa o indirectamente formada por haber servido a un país, ¿tan difícil es decir "No"?, ¿tan difícil es declinar el ofrecimiento a favor de aquellos gracias a los cuales han construido su gloria terrenal?
No hay posibilidad alguna de perdón ante los gestos de tan famélica ambición, malsano apetito que conduce al descrédito democrático y parlamentario, y sólo puede hablarse de traición material y espiritual.
¡Qué ridículos deben sentirse hoy los votantes más humildes y honestos de la izquierda y de la derecha al saber que unos percibirán por tocarse las pelotas lo que otros sólo conseguirán en seis o siete años de trabajo y una pensión bajo amenaza!
Y qué decir de quienes todavía reclaman elevar más el precio del consumo eléctrico, ¿es que adeudan las empresas productoras otro favor a algún sujeto por el momento no identificado?
¡Huelga general indefinida y destrucción!
Yvs Jacob
domingo, 9 de enero de 2011
Cuidado con el cerdo alemán
Las autoridades españolas se han apresurado a tranquilizar a la población: España no importa cerdo alemán, sobre lo que podría discutirse...
Tres noticias que comparten algo dentro de mi imaginario para un mundo que apesta: Sorayita se rompe la nariz esquiando, se descubren importantes partidas de productos alemanes derivados de animales alimentados con piensos ricos en toxinas y un pistolero se desfoga en Arizona. En el caso de Sorayita, lo que más siento no es que pierda el poco olfato político que tienen ella y todo el Partido Popular, sino que grite todavía más en el Congreso, y ahora no por problemas de incompetencia, como es habitual, sino por otros burdamente físicos, si es que no lograse escucharse -la pobre- las cosas tan inteligentes y bien dichas que comparte con los españoles desde la tribuna.
En la distancia, es poco lo que yo puedo decir sobre los Estados Unidos de América, pero me ha llamado la atención el modo como se ha tratado el asunto, al escuchar en un telenoticias que podría existir un móvil político en la masacre. Vamos a ver si entre todos hacemos un esfuerzo. Un joven de 22 años que asesina a cinco o seis personas con un arma de corto alcance no puede tener ningún móvil puramente político ni su acción puede quedar comprendida entre las posibilidades de la acción política, porque si empezamos a interpretar de una manera tan generosa lo que hace un loco, terminaremos por no extrañarnos en absoluto cuando a otro individuo se le antoje innecesaria la parafernalia que implica una elección democrática y se haga explotar en un colegio electoral infestado de enfrebrecidos votantes.
Pero yo tenía ganas sobre todo de decir algo acerca del cerdo alemán, en estos días en que celebramos que Alemania tiene una tasa de desempleo inferior al 5% y ha recuperado el ritmo a pleno rendimiento en sus exportaciones. Frau Merkel, que en ocasiones ha manifestado lo perezosos que son los habitantes del sur de Europa, comparados con el sufrido trabajador alemán, se encuentra ahora con un desastre de no poco alcance por un quítame de allí unas salchichas. Es además muy satisfactorio que gran parte de las exportaciones de cerdo y pollo contaminados hayan llegado al Reino Unido, esa tierra con periodistas especializados en economía tan ingeniosos, y que se refieren a Portugal, Italia, Grecia y España como "Pigs". Tiene gracia, ¿no? Desde el Reino Unido se ha querido restar importancia a la amenaza alemana; ¡cómo no acordarse ahora de las "vacas locas"...!
Pero a Alemania le ha sucedido algo típico dentro del libre mercado: si el principio sagrado de esa religión social es que la actividad privada produce con mayor eficacia cuando no soporta control alguno, una vez más se prueba que, en efecto, la mierda se produce con mayor eficacia cuanto más se abarata el proceso de la producción. Y así resulta que haya muchos productos de cerdo alemán tan indeseables como algunos políticos... alemanes.
El Gobierno español ha respondido inmediatamente, y portavoces de las diferentes instituciones para la salud han informado que, a nosotros, con nuestro pollo y nuestro cerdo, nos basta, es decir, que no había riesgo de ingerir más mierda de la que ya ingerimos, para lo cual es suficiente pasearse con los espejuelos puestos por los pasillos de un supermercado y observar la variedad de contaminantes y matarratas con que el libre mercado llena sus estanterías y nuestras tristes vidas.
Pero quién sabe si no será ésta una buena oportunidad para enviar los productos españoles allí donde puedan ser ahora necesarios. En eso consiste la Unión Europea, ¿no?, unas veces son unos quienes dan por el culo, y otras, pues otros.
Yvs Jacob
Tres noticias que comparten algo dentro de mi imaginario para un mundo que apesta: Sorayita se rompe la nariz esquiando, se descubren importantes partidas de productos alemanes derivados de animales alimentados con piensos ricos en toxinas y un pistolero se desfoga en Arizona. En el caso de Sorayita, lo que más siento no es que pierda el poco olfato político que tienen ella y todo el Partido Popular, sino que grite todavía más en el Congreso, y ahora no por problemas de incompetencia, como es habitual, sino por otros burdamente físicos, si es que no lograse escucharse -la pobre- las cosas tan inteligentes y bien dichas que comparte con los españoles desde la tribuna.
En la distancia, es poco lo que yo puedo decir sobre los Estados Unidos de América, pero me ha llamado la atención el modo como se ha tratado el asunto, al escuchar en un telenoticias que podría existir un móvil político en la masacre. Vamos a ver si entre todos hacemos un esfuerzo. Un joven de 22 años que asesina a cinco o seis personas con un arma de corto alcance no puede tener ningún móvil puramente político ni su acción puede quedar comprendida entre las posibilidades de la acción política, porque si empezamos a interpretar de una manera tan generosa lo que hace un loco, terminaremos por no extrañarnos en absoluto cuando a otro individuo se le antoje innecesaria la parafernalia que implica una elección democrática y se haga explotar en un colegio electoral infestado de enfrebrecidos votantes.
Pero yo tenía ganas sobre todo de decir algo acerca del cerdo alemán, en estos días en que celebramos que Alemania tiene una tasa de desempleo inferior al 5% y ha recuperado el ritmo a pleno rendimiento en sus exportaciones. Frau Merkel, que en ocasiones ha manifestado lo perezosos que son los habitantes del sur de Europa, comparados con el sufrido trabajador alemán, se encuentra ahora con un desastre de no poco alcance por un quítame de allí unas salchichas. Es además muy satisfactorio que gran parte de las exportaciones de cerdo y pollo contaminados hayan llegado al Reino Unido, esa tierra con periodistas especializados en economía tan ingeniosos, y que se refieren a Portugal, Italia, Grecia y España como "Pigs". Tiene gracia, ¿no? Desde el Reino Unido se ha querido restar importancia a la amenaza alemana; ¡cómo no acordarse ahora de las "vacas locas"...!
Pero a Alemania le ha sucedido algo típico dentro del libre mercado: si el principio sagrado de esa religión social es que la actividad privada produce con mayor eficacia cuando no soporta control alguno, una vez más se prueba que, en efecto, la mierda se produce con mayor eficacia cuanto más se abarata el proceso de la producción. Y así resulta que haya muchos productos de cerdo alemán tan indeseables como algunos políticos... alemanes.
El Gobierno español ha respondido inmediatamente, y portavoces de las diferentes instituciones para la salud han informado que, a nosotros, con nuestro pollo y nuestro cerdo, nos basta, es decir, que no había riesgo de ingerir más mierda de la que ya ingerimos, para lo cual es suficiente pasearse con los espejuelos puestos por los pasillos de un supermercado y observar la variedad de contaminantes y matarratas con que el libre mercado llena sus estanterías y nuestras tristes vidas.
Pero quién sabe si no será ésta una buena oportunidad para enviar los productos españoles allí donde puedan ser ahora necesarios. En eso consiste la Unión Europea, ¿no?, unas veces son unos quienes dan por el culo, y otras, pues otros.
Yvs Jacob
jueves, 6 de enero de 2011
Leire Pajín debería dimitín
Fue san José María Aznar quien demostró a los españoles en democracia que ministro podía serlo cualquiera, al menos aquí -y "la Espe", en cultura, ¡con dos cojones!-, si bien el mismo san José María está convencido de que por sus venas corre la sangre de Don Pelayo, y esto no es sólo un grave problema mental, sino, además, un impedimento para quienes quieran acceder al gobierno, ¡un requisito metafísico!, pero hablaré de todo ello en otra ocasión.
¡Qué trabajo me están dando los ministros de Rodríguez Zapatero en Navidad!
"La titular de Sanidad", como elegantemente se escribe en los medios, ha tenido la ocasión de meter la pata hasta la ingle. La cosa no tendría importancia si todavía fuese Secretaria de Organización del PSOE, como cuando dijo aquel vergonzoso disparate de la "conjunción planetaria", y que provocó en mi caso una reacción alérgica a la literatura -después de tal hipérbole, el verbo mismo me daba tanto asco... Pero Leire Pajín recibió tras el descalabro de "la señorita Trini" lo que una periodista de la Cadena Ser calificó como "patada hacia arriba", al parecer, por la aspereza en el trato con el actual ministro de Fomento, el otrora simpatiquísimo Pepiño. Y tan arriba ha subido ya Pajín que se ha chocado con algo que había por ahí. No creo que pueda decirse por sus palabras que "animara a denunciar a quienes incumplan la ley", pero es obvio que no tuvo recursos dialécticos a lo Rubalcaba, y a la altura del desafío periodístico. Tanto por fumar donde está prohibido como por tantas otras faltas y delitos, todos los ciudadanos pueden denunciarse y ser denunciados, no obstante, es un despropósito que una autoridad del Estado se atreva a mencionar esa posibilidad sin ningún tacto. Escuché a Josep Ramoneda opinar acerca de lo innoble de la denuncia, pero encuentro el enfoque inadecuado -¡ay, ay, ay! Uno denuncia cuando algo no está permitido y le molesta, y eso queda al margen de la nobleza -se denuncia para combatir un mal y para hacer posible la convivencia dentro de la mínima igualdad. Lo innoble es, en efecto, que las autoridades estimulen un exceso de responsabilidad en los ciudadanos, hasta el punto de abandonarlos a su suerte -que se partan la cara. Pérez Rubalcaba hubiese dicho más o menos que el Estado cuenta con los medios necesarios para que la ley se cumpla, lo que se espera de toda ley y del poder ejecutivo, pero nunca hubiese despertado en los ciudadanos el apetito de heroicidad estalinista.
Lo más grave del desacierto de Leire Pajín es sin duda que la ministra carece del espíritu exigible para un cargo como el que ocupa -a ver si lo aprendemos de una vez. Este buen rollo de los ministros treintañeros, que piensan ser aptos para todos los cargos porque en BUP ya los eligieron como delegados de curso, es un gesto más del infantilismo político español. Si Pajín hubiese tenido algo de cultura histórico-política, si supiese de dónde venimos, habría caído en la cuenta, antes de precipitarse con una respuesta entusiasta, de que las denuncias entre ciudadanos son propias de los regímenes dictatoriales y autoritarios -se denuncian los chinos, los cubanos, como también los rusos décadas atrás... Y hay que decirle al provocador alcalde de Valladolid que no sólo debían temer los comunistas en la Alemania hitleriana; también en la España franquista podía cambiar la suerte de uno si el portero de su edificio se levantaba con los huevos hinchados...
En fin, lo de siempre. En Suecia, un ministro bocazas hubiese dimitido; aquí, se les da otra oportunidad -por si alguien pensaba que la España católica no es lo bastante tolerante.
Yvs Jacob
¡Qué trabajo me están dando los ministros de Rodríguez Zapatero en Navidad!
"La titular de Sanidad", como elegantemente se escribe en los medios, ha tenido la ocasión de meter la pata hasta la ingle. La cosa no tendría importancia si todavía fuese Secretaria de Organización del PSOE, como cuando dijo aquel vergonzoso disparate de la "conjunción planetaria", y que provocó en mi caso una reacción alérgica a la literatura -después de tal hipérbole, el verbo mismo me daba tanto asco... Pero Leire Pajín recibió tras el descalabro de "la señorita Trini" lo que una periodista de la Cadena Ser calificó como "patada hacia arriba", al parecer, por la aspereza en el trato con el actual ministro de Fomento, el otrora simpatiquísimo Pepiño. Y tan arriba ha subido ya Pajín que se ha chocado con algo que había por ahí. No creo que pueda decirse por sus palabras que "animara a denunciar a quienes incumplan la ley", pero es obvio que no tuvo recursos dialécticos a lo Rubalcaba, y a la altura del desafío periodístico. Tanto por fumar donde está prohibido como por tantas otras faltas y delitos, todos los ciudadanos pueden denunciarse y ser denunciados, no obstante, es un despropósito que una autoridad del Estado se atreva a mencionar esa posibilidad sin ningún tacto. Escuché a Josep Ramoneda opinar acerca de lo innoble de la denuncia, pero encuentro el enfoque inadecuado -¡ay, ay, ay! Uno denuncia cuando algo no está permitido y le molesta, y eso queda al margen de la nobleza -se denuncia para combatir un mal y para hacer posible la convivencia dentro de la mínima igualdad. Lo innoble es, en efecto, que las autoridades estimulen un exceso de responsabilidad en los ciudadanos, hasta el punto de abandonarlos a su suerte -que se partan la cara. Pérez Rubalcaba hubiese dicho más o menos que el Estado cuenta con los medios necesarios para que la ley se cumpla, lo que se espera de toda ley y del poder ejecutivo, pero nunca hubiese despertado en los ciudadanos el apetito de heroicidad estalinista.
Lo más grave del desacierto de Leire Pajín es sin duda que la ministra carece del espíritu exigible para un cargo como el que ocupa -a ver si lo aprendemos de una vez. Este buen rollo de los ministros treintañeros, que piensan ser aptos para todos los cargos porque en BUP ya los eligieron como delegados de curso, es un gesto más del infantilismo político español. Si Pajín hubiese tenido algo de cultura histórico-política, si supiese de dónde venimos, habría caído en la cuenta, antes de precipitarse con una respuesta entusiasta, de que las denuncias entre ciudadanos son propias de los regímenes dictatoriales y autoritarios -se denuncian los chinos, los cubanos, como también los rusos décadas atrás... Y hay que decirle al provocador alcalde de Valladolid que no sólo debían temer los comunistas en la Alemania hitleriana; también en la España franquista podía cambiar la suerte de uno si el portero de su edificio se levantaba con los huevos hinchados...
En fin, lo de siempre. En Suecia, un ministro bocazas hubiese dimitido; aquí, se les da otra oportunidad -por si alguien pensaba que la España católica no es lo bastante tolerante.
Yvs Jacob
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