sábado, 30 de octubre de 2010

Un lugar para Batasuna

Guste o no, si España quiere seguir considerándose un país democrático, pronto habrá de buscar un lugar en las instituciones a la subcultura "abertzale". Antes de que la "ley de partidos" consiguiese expulsar a todas las expresiones de Batasuna del Parlamento vasco, la situación en Euzkadi, siempre descompensada, permitía que una parte de su sociedad, la parte violenta, o mejor, la intolerante, abusara de la otra, "democrática", que se negaba a defenderse si no era con la ley. Cabe decir, mejor que "ley", "racional legitimidad", porque legal puede ser cualquier cosa. Pero la "ley de partidos" limitó el imperio de que gozaba el PNV, que recogía manzanas con sorprendente impunidad, y el pacto entre PP y PSE-EE superó la descompensación con un Lehendakari socialista, un pacto que no ha llevado exactamente al equilibrio, sino a algo igual de peligroso si no es concebido como temporal. Esto significa que, si antes los violentos asesinaban en nombre de algo que a veces cuesta siquiera imaginar, los demócratas que ahora gobiernan deben pensar en algo más que en meter a ciudadanos rebeldes en la cárcel. No puede encarcelarse a 200.000 personas. Por mucho que el PP, con ese portavoz siempre servicial, José María Aznar, insista en doblegar con la ley a quienes seguirán defendiendo su concepto de Euzkadi, en contra de otras concepciones, el problema, con ley o sin ella, está lejos de haberse solucionado.
Como al PP sólo le importa gobernar algo, lo que sea, le gusta ser visto donde más se hace un partido político ver, chupando cámara, el pacto con el PSE-EE, que se ha convertido en instrumento de una continua amenaza, le ha servido para disfrutar del poder vacío que tanto ansían sus dirigentes. El PSOE, sin embargo, siempre más abierto de miras, está convencido de la transitoriedad del pacto, al menos hasta que el eterno conflicto vasco se desenvuelva por los cauces de la democracia. El PP lo ignora continuamente, no sabría decir si por ignorancia, como tantas cosas, o por maldad, como muchas más, pero "democracia" significa "participación", así de sencillo. Una sociedad democrática es una sociedad participativa, una sociedad donde los privilegios no secuestran el derecho a voto. La sociedad, además, nunca es homogénea, para cualquier grupo dentro de ella existen muchos "otros". En Euzkadi, los "otros" no son precisamente, para el PP, los votantes del PSE-EE. Esto lo ve cualquiera. Sin "otros", no hay sociedad ni política, sino estupidez y una forma de autoritarismo que incuba su propia destrucción.
Habría, pues, que ir poniéndole un bozal a José María Aznar, y habría que darle unos tranquilizantes al machote Basagoiti, para que no amenace más. Guste o no, y la historia abunda en ejemplos, cuanto más tiempo esté Batasuna alejada del gobierno de sus propios rebaños, más agudo será el rencor. Además, no puede soportarse tanta ingenuidad: quienes han llegado a matar en nombre de una fantasía, legítima o no, nunca desistirán de sus objetivos morales. No obstante, será siempre mejor que desprecien al Estado español sin violencia a que lo hagan con ella.
¡Incómodo compañero de viaje el que se ha pegado a Patxi López!


Yvs Jacob

jueves, 28 de octubre de 2010

Fernando Sánchez Dragó sufre el "mal de Aznar"

Este peligrosísimo, letal "mal de Aznar" consiste básicamente en que el sujeto afectado tiene una percepción de sí mismo tan distorsionada que se considera muy por encima de su valía, ya sea intelectual o en relación con sus acciones, magnifica su vida y su figura, a la cual rinde un culto megalómano -y, como megalómano, ansía todo el mundo le rinda culto-, y con insistencia proyecta el discurso de su existencia y sus opiniones hacia los demás, como si hubiese alguien a quien pudiesen interesarle.
Este conocido "mal de Aznar" puede manifestarse con agresividad, como sucede al sujeto del cual toma nombre, donde el resentimiento es indisociable de la enfermedad, o como supina estupidez -tal es el caso de Sánchez Dragó. La estupidez es falta de mesura, bien por exceso, bien por defecto. La estupidez puede tolerarse en el genio, quizá porque sin ella no habría genialidad, pero es insoportable en el impostor. La impostura es la suplantación de la personalidad por una ficción. Cree Sánchez Dragó que es un autor importantísimo en la literatura en castellano, un autor capital, paradigmático, capaz de abrir caminos en la narrativa y en el ensayo. Sin embargo, no es más que un comentarista de los que abundan, de los que nadie se acuerda una vez muertos. Cree Sánchez Dragó que es uno de esos autores de los que ha leído diez o quince páginas, y este quijotismo agrava su "mal de Aznar".
La autopromoción de su libro con el otrora aceptable Albert Boadella en "Las noches blancas" la encontré tan nauseabunda, tan tristemente patética, que apenas pude soportar un minuto de la emisión. Sentí tanta vergüenza ante el espectáculo de la locura que me pregunté si de verdad no debería existir una censura férrea que privase al pueblo español de la degradación moral en vivo y en directo.
Me alegra infinito el escándalo en que se halla envuelto este pregonero neófito del liberalismo. Algo que no entienden los pseudointelectuales españoles es el carácter intrínsecamente moral de la inteligencia, y la moral no es sólo un criterio de relación con los otros, sino el orden impuesto por la razón en la dirección del espíritu. En definitiva, hay que leer más, y hay que leer libros enteros.


Yvs Jacob

martes, 26 de octubre de 2010

¡Está pasando! ¡La libertad de expresión hace estragos entre los españoles!

Así es. España, puede que tarde siempre siglos en descubrir lo que es conveniente para el desarrollo cultural de los seres humanos, pero, una vez lo conoce, lo eleva a lo más alto.
Se ha desatado entre los españoles el furor liberal, y la libertad de expresión está en boca de todos. Las autoridades políticas no esconden su satisfacción. Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, ha dicho sentirse "de putísima madre" desde que disfruta de la libertad de expresión, y, haciendo gala de liberal, ha informado a los medios que no ve "sino hijoputas por todas partes".
A un nivel menor de la escala administrativa del Estado, el alcalde de Valladolid se ha regocijado en el esplendor liberal gritando desde el balcón del ayuntamiento que se las iba "a follar a todas", y apenas un segundo después ha mostrado sus genitales, perdón, cojones peludos, a los presentes. Y en el Ayuntamiento de Madrid ha sido la desbordante Ana Botella la que ha puesto voz a sus decisiones con esta declaración: "el camión de la basura pasa por Lavapiés a las 3 de la madrugada porque a mí me sale del coño, y que se joda el que se tenga que joder". ¡Contundencia impactante!
Pero no sólo la clase política celebra el logro del liberalismo español. Intelectuales hay que se han sumado a la defensa de la palabra, como Arturo Pérez-Reverte, quien ha compartido la siguiente lección con sus lectores a través de Twitter: "Es de personas inteligentes decir siempre lo que a uno le sale de la punta de la polla". ¡Guao!
Esta actitud del académico Pérez-Reverte choca, sin embargo, con la de Fernando Sánchez Dragó, que, siendo el más liberal de los intelectuales españoles, no consigue activar su libertad de expresión, y pudiendo hablar de tantas cosas sólo habla de sí mismo.
Los medios han salido a la calle para conocer opiniones de la gente. Un joven estudiante de periodismo se ha sorprendido de que sus padres y abuelos no tuviesen la oportunidad de manifestar sus pensamientos más íntimos con la libertad del siglo XXI español, y se ha cagado en la hostia puta de tanta satisfacción. ¡Guao, guao, guao!
La España liberal quiere extender este derecho a toda la Unión Europea. El genio del Partido Popular, Esteban González Pons, ya ha dicho que "si el PSOE no quiere, le pueden dar mucho por el culo". ¡Ufff!
¡Seguiremos informando!


Yvs Jacob

lunes, 25 de octubre de 2010

El académico Pérez-Reverte despotrica en Twitter

Es un todoterreno en el amplio ámbito de la literatura. Estos días hemos podido disfrutar del último subgénero cultivado por Pérez-Reverte, el "arreón a ex-ministro", una forma de crítica política, "opinión" que dicen algunos, que se caracteriza por la fina ironía, un logro de sutilidad sólo apto para plumas de excelencia -cierto que no se entiende cómo semejante don puja por manifestarse en el académico. La víctima de esta espada de verbo ha sido Miguel Ángel Moratinos, y hay mucho de absurdo en el asunto. Entiendo por "absurdo" algo parecido a lo que expresaba Albert Camus cuando enfrentaba veinte hombres armados con ametralladoras a otro que se defendiera con una navaja. El modo como el académico ha cargado contra el ex-ministro es de todo punto absurdo si se consideran la especificidad de su cargo y la afabilidad de su carácter. Es difícil pedir a un ministro de Asuntos Exteriores que haga algo más fuera del marco de sus competencias aeroportuarias. Pero, incluso si el académico pretendía advertir que la conciencia -que es coherencia, o adecuación del pensamiento con la acción- debería haber convencido a un miembro de un gobierno del PSOE de que la complicidad -o compromiso- con el Presidente había alcanzado ya un grado de lo inadmisible en el contexto de la crisis económica que atraviesa el país, existe otro vocabulario, mucho más sereno, que tal vez Pérez-Reverte conocería si leyese un poco en lugar de vomitar sobre el teclado de su ordenador.
Por otra parte, basta con ver la cara de Miguel Ángel Moratinos para trazar una delimitación en la interpretación de los rostros -a este respecto recomiendo al académico una obrita de Julio Caro Baroja, Historia de la fisionomía, por si de nuevo comienza a leer y nos priva así de futuros "best-seller" y de su careto en los kioscos. La conclusión es contundente: no se puede comparar a Moratinos con Francisco Álvarez-Cascos. No digo que lo haya hecho el académico, sólo me refiero a que esos rostros informan de diferencias absolutas. El vocabulario pérez-revertiano, no sé si de mercenario o de independiente pasado de vanidad y ya perdido en el laberinto de la locura, es más adecuado a un rostro como el de Álvarez-Cascos, mientras que la mesura sienta mejor para acusar a Moratinos de lo que sea que el académico pretende, y que no hemos entendido muy bien, tal vez porque los grandes genios de la literatura son a menudo crípticos, ¡qué coño, poetas!
Todo esto me produce una gran tristeza. Desde que José María Aznar introdujo en la política española lo hiperbólico, todo exceso es poco en los opinadores que asolan nuestra cultura, y algunos de ellos, los más cortos de inteligencia, creen que critica mejor quien insulta más, y que sólo quien insulta de manera explícita ejerce su libertad de expresión.


Yvs Jacob

El insoportable mundo del Partido Tontular

Cuando el Partido Tontular gobierna, no pasa nada, todo pasa cuando gobierna el PSOE.
Si un atentado asesina a 192 personas, sólo un miserable diría que es una consecuencia de una pésima decisión tomada por José María Aznar respecto de la guerra de Irak, porque todo el mundo sabe que el atentado se debía a la participación española en la destrucción de Afganistán, iniciada en el último gobierno de Felipe González.
Para el Partido Tontular, un inmigrante en situación ilegal no existe -¡no tiene papeles!-, por mucho que pueda ser comprado por un salario tercermundista o interno en un piso del barrio de Salamanca. No obstante, cuando los inmigrantes son regularizados se convierten en un problema, lo que es obvio.
Cuando un dirigente del Partido Tontular dice o hace alguna asnada, se trata en realidad de una táctica de la oposición para desgastarlo, pero cualquier juicio moral acerca del asno es inadmisible.
Inadmisibles son también las sospechas de incompetencia que puedan despertar los dirigentes o gobernantes del Partido Tontular: nunca yerran, sus errores son construcciones de la prensa dogmática de la izquierda.
Cuando el Partido Tontular parece implicado en un caso de financiación ilegal y de gestión más que dudosa de recursos públicos, sucede en realidad que ha sido víctima de un abuso de confianza por parte de delincuentes organizados que se han servido de argucias para sacar provecho de la bondad "de los hombres y mujeres" tontulares.
Cuando otro partido negocia con ETA, se mancilla el honor de las víctimas, pero cuando negocia el Partido Tontular se busca una solución para un problema complejo.
Los dirigentes y gobernantes del Partido Tontular son responsables de todas sus acciones, siempre que sean acertadas y buenas.
El fracaso escolar, el fracaso cultural en general, nada tiene que ver con el Partido Tontular, que sólo gestiona recursos, sino que es culpa del Gobierno de la nación -el Partido Tontular obra casi milagros con lo poco que recibe en cualesquiera instituciones que dirige.
Si hay casi 2 millones de viviendas que no encuentran comprador en España la culpa es de los ciudadanos que se resisten al concepto liberal de riesgo, y no las compran porque no les sale de los cojones, porque construidas ya están.
El desempleo es un mal endémico español debido a la pereza mediterránea.
Con Franco no había paro, pero el Partido Tontular sólo es franquista de vez en cuando.
Las protestas contra las leyes que liberan a los hombres de la superstición religiosa y que arrojan a la calle a miles de personas en estado febril-místico con arzobispos a la cabeza de manifestaciones nada tienen que ver con el Partido Tontular. Si alguno de sus dirigentes o gobernantes fuese advertido en ellas, debe saberse que sólo acude como cristiano, pero la política queda al margen.
La vida es así de dura: quien vive con un salario mínimo interprofesional de 633€ mensuales puede perfectamente sobrevivir con 400€, y quien se apaña con esa cantidad puede perfectamente recibir 100€ menos.
El Estado no existe para buscar trabajo a los ciudadanos, luego tampoco debería pagar prestaciones de desempleo ni pensiones.
Si el mercado de trabajo no puede acoger toda la demanda de empleo, hay que joderse si te toca. Si no tienes alternativas para una vida digna, que te den por el culo.
La gestión privada supera en todo a la pública: si además de soportar el pago de una hipoteca y de los gastos asociados a un automóvil no pagas una sanidad privada y una guardería con un salario de 1000€, no puedes ser más que un traidor hijo de puta.
Otro hijo de la gran puta es el sindicalista, cuyo deseo es arruinar el país.
En fin... ¡Así no podemos seguir, María Teresa!


Yvs Jacob