De Cristóbal Montoro dicen que es experto en economía. Personalmente, tengo dudas, porque una cosa es gobernar la economía de un país durante el auge de su burbuja inmobiliaria y otra, bien diferente, hacer lo propio en su estado natural de pobreza; ahí nunca hemos visto a Montoro... Y ojalá nunca lo veamos, pues esa inteligencia suya siempre alineada con la burrada hace de él un pirómano fanático que nos dejaría a todos (los pobres) el culo bien caliente.
Si viviéramos en otros tiempos de honor, me encantaría encontrármelo en la calle, al señor inteligente, y retarlo a un duelo con un magnífico sopapo que le curara el astigmatismo. Y le diría: "gilipollas, tú". Porque a mí qué cojones me importa que España sea o no competitiva en fútbol; qué cojones me importa que vengan o no jugadores extranjeros a España; qué cojones me importa esa mierda de la que habla Montoro cuando la ciudadanía sigue siendo analfabeta, lo cual significa "ignorante siempre y fácilmente manipulable". Y si dijera que ese asunto me importa, sería para denunciar la vieja medicina de pan y circo y para arrojar a sus defensores a los leones, a su muerte despedazados. ¡A tomar por el culo el fútbol! ¡A tomar por el culo el burdo entre-tenimiento!
Supongo que Cristóbal Montoro conoce el espectro de los votantes del Partido Popular, que avanza desde las abuelas atemorizadas por los rojos hasta los retrasados mentales que acuden a una plaza de toros con camisetas serigrafiadas con el rostro de Francisco Camps. Y supongo que conoce también la situación económica de ese gran porcentaje del cual se alimenta su partido, un porcentaje amplísimo de trabajadores miserables cuyo voto consigue el Partido Popular con llamamientos al paleto, al bruto, al ceporro... De ese votante espera Montoro que no se sienta aludido cuando él se ríe de tantos gilipollas. Montoro... ¡qué asco me das!
Episodios como éste, bien conocidos ya por todos los que queremos conocer, darán la explicación a las próximas elecciones, y extiendo mi desprecio, una vez más, a la propia ciudadanía, ¡misántropo soy con el burro!, pero rousseauniano: burro, te compadezco. Pero a ti, Cristóbal Montoro, a ti te daría cien latigazos y después, doscientos más.
Anda y que os parta un rayo.
Yvs Jacob
jueves, 5 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Ana Morgade: lo haces fatal
En noches de agotamiento me decido siempre por el hara-kiri, humano como soy, y cuando ya estoy tan distraído que ni siquiera puedo pasar la página de un libro, suelo conectar el televisor en busca de algo, algo que no sé muy bien qué puede ser. Se suceden ante mí las imágenes del programa de Andreu Buenafuente, y me pregunto cuando lo veo si Buenafuente no advierte la negligencia con su talento, porque el programa da más pena que alegría, a pesar de que tanto su director como Berto Romero son personas ingeniosas y capaces para el humor. Pero un programa de humor es una pretenciosa empresa, y un riesgo, además, y el estado de gracia, un premio que apenas se consigue. Jean-Jacques Rousseau observó que nada hace más daño al sabio que la sabiduría a medias, y así sucede con los humoristas, a quienes no se niega, por cierto, su disposición adecuada para el saber.
El humor es difícil de construir, es difícil como trabajo y como actividad pública cuatro días a la semana durante una hora. Para que el humor fluya en esas condiciones, hacen falta otras previas: buenos guiones e insuperables intérpretes. El humorista, o el 'entretenedor', no puede ser sólo un poco divertido, algo divertido o buena persona sin más. Tampoco puede ser sólo atractivo para el público o feo, tan feo que su presencia sea el comienzo de la risa. El humorista tiene que hacer gracia, y cuanta más, mejor, mucho mejor.
Reconozco los esfuerzos de Buenafuente para evitar los dos extremos perniciosos del humor -lo soez y el patetismo-, pero no creo que él -o La Sexta- haya acertado con Ana Morgade. Esta señorita carece de recursos humorísticos, por mucho que intente recurrir a toda suerte de amaneramientos e imitaciones conocidos por el público y agotadores hasta la repugnancia. A veces tengo la impresión de que ella misma se siente fuera de su espectáculo, de que comprende que sus dos glándulas mamarias, tan expresivas, la han vaciado de contenido en algún otro lugar, y de que todo el mundo lo percibe igual. Ana Morgade es lo indeterminado, la oquedad impersonal donde el humor no arraiga, y debería meditar si de verdad no hay algo mejor que pudiera hacer con su vida.
Personalmente, el humor que no tiene gracia ninguna me despierta unos accesos de vómito en el alma que podrían confundirse con la perplejidad: ¿en qué concepto se tiene este individuo? Ésa es mi pregunta ante tantos buscavidas en el universo ínfimo de la inteligencia.
¡Ay, Ana Morgade! Lo haces tan mal...
Yvs Jacob
El humor es difícil de construir, es difícil como trabajo y como actividad pública cuatro días a la semana durante una hora. Para que el humor fluya en esas condiciones, hacen falta otras previas: buenos guiones e insuperables intérpretes. El humorista, o el 'entretenedor', no puede ser sólo un poco divertido, algo divertido o buena persona sin más. Tampoco puede ser sólo atractivo para el público o feo, tan feo que su presencia sea el comienzo de la risa. El humorista tiene que hacer gracia, y cuanta más, mejor, mucho mejor.
Reconozco los esfuerzos de Buenafuente para evitar los dos extremos perniciosos del humor -lo soez y el patetismo-, pero no creo que él -o La Sexta- haya acertado con Ana Morgade. Esta señorita carece de recursos humorísticos, por mucho que intente recurrir a toda suerte de amaneramientos e imitaciones conocidos por el público y agotadores hasta la repugnancia. A veces tengo la impresión de que ella misma se siente fuera de su espectáculo, de que comprende que sus dos glándulas mamarias, tan expresivas, la han vaciado de contenido en algún otro lugar, y de que todo el mundo lo percibe igual. Ana Morgade es lo indeterminado, la oquedad impersonal donde el humor no arraiga, y debería meditar si de verdad no hay algo mejor que pudiera hacer con su vida.
Personalmente, el humor que no tiene gracia ninguna me despierta unos accesos de vómito en el alma que podrían confundirse con la perplejidad: ¿en qué concepto se tiene este individuo? Ésa es mi pregunta ante tantos buscavidas en el universo ínfimo de la inteligencia.
¡Ay, Ana Morgade! Lo haces tan mal...
Yvs Jacob
martes, 3 de noviembre de 2009
Esperanza Aguirre, una lideresa sin tirón
En sus sueños más deliciosos, Esperanza Aguirre imagina que ha rejuvenecido dentro del cuerpo de Margaret Thatcher... ¡Qué dientes! ¡Y qué bonito lleva el pelo!
Hace unos días escuché al crítico de cine Carlos Boyero contar una divertida anécdota en la Cadena Ser. Transmitía Boyero con mucho humor el pesar que agobiaba a un enano cinematográfico, actor de verdad, que no soportaba que directores y productores lo encasillaran por su condición, y manifestaba su deseo de hacer papeles de galán. Éste es el mundo de los hombres. El enano, obvio es, debería conformarse con ser el mejor de los enanos, pero no le está permitido nada más.
He encontrado alivio en todas partes tras constatarse que Esperanza Aguirre no tiene fuerza electoral fuera de Madrid, y digo en todas partes porque Mariano Rajoy parece haberse librado de una molestia persistente, lo cual le permite aparentar autoridad, aunque llegue a ella de un modo similar a como los antiguos estoicos encontraban la conclusión en la argumentación: no porque se haya probado que un argumento es verdadero, sino por ser su oponente falso. El mundo de los hombres.
A Esperanza Aguirre habría que gritarle aquello que el director de cine amigo de Boyero espetaba a su enano tocapelotas: en aquello que está a tu alcance, limítate a ser el mejor, pero no quieras ir más allá de tu afortunada limitación.
¡Ay, Esperanza, qué desesperanzados nos tienes, condená!
Yvs Jacob
Hace unos días escuché al crítico de cine Carlos Boyero contar una divertida anécdota en la Cadena Ser. Transmitía Boyero con mucho humor el pesar que agobiaba a un enano cinematográfico, actor de verdad, que no soportaba que directores y productores lo encasillaran por su condición, y manifestaba su deseo de hacer papeles de galán. Éste es el mundo de los hombres. El enano, obvio es, debería conformarse con ser el mejor de los enanos, pero no le está permitido nada más.
He encontrado alivio en todas partes tras constatarse que Esperanza Aguirre no tiene fuerza electoral fuera de Madrid, y digo en todas partes porque Mariano Rajoy parece haberse librado de una molestia persistente, lo cual le permite aparentar autoridad, aunque llegue a ella de un modo similar a como los antiguos estoicos encontraban la conclusión en la argumentación: no porque se haya probado que un argumento es verdadero, sino por ser su oponente falso. El mundo de los hombres.
A Esperanza Aguirre habría que gritarle aquello que el director de cine amigo de Boyero espetaba a su enano tocapelotas: en aquello que está a tu alcance, limítate a ser el mejor, pero no quieras ir más allá de tu afortunada limitación.
¡Ay, Esperanza, qué desesperanzados nos tienes, condená!
Yvs Jacob
lunes, 2 de noviembre de 2009
¿Corrupción en Catalunya o sangría española?
Tras destaparse un chiringuito de alta rentabilidad en Santa Coloma de Gramanet, la manera como CIU ha explicado las cosas a sus militantes y simpatizantes es más o menos ésta: hay que ver esos españoles hijos de puta lo malos que son con el catalán, al cual, en cuanto creen pillar en falta -porque eso sólo puede dictaminarlo un juez, corruptos como son todos-, lo humillan en sanguinaria deshumanización, donde el rencor hacia una nación que reclama su libertad se convierte en cruento ajusticiamiento fascista, revancha.
Pero yo ya me siento mayor para el infantilismo de algunos ingenios...
CIU ha dicho además algunas lindezas que más parecerían concebidas por una cabeza loca de las que se afilian al Partido Popular. CIU ha dicho, pues, lo siguiente:
1) Si nosotros somos malos, los del PSC-PSOE lo son más; una observación racionalísima que espera despertar a los catalanes no nacionalistas de su sueño dogmático español.
2) Las personas involucradas -dos de sus militantes- tuvieron mucha importancia en el pasado político pero ninguna ahora; o lo que es igual, que hoy cualquier grupo de tres amiguetes se ventila 40 millones de euros. Una amistad irrelevante...
3) Que suspende de militancia a sus presuntos delincuentes porque la afiliación política puede perjudicarles de cara al juicio. Esta observación es sin duda la más genial. Por un lado, todos los políticos nos babean con el adorado 'Estado de derecho', pero, por otro, en cuanto un político se ve perseguido por la justicia, el Estado de derecho se convierte en una puta mierda policial que nubla el juicio de los jueces a favor de sus pasiones y vicios, que suelen dar con los huesos de algunos en la cárcel. Tiene cojones... y mucha gracia.
Así es, amigos todos, que hemos alimentado con nuestra aquiescencia silenciosa el monstruo de nuestra cobardía, y si queríamos olvidar rápidamente que somos gilipollas, siempre habrá quien encuentre la manera de volverlo a gritar a nuestra cara: TODOS SOMOS GILIPOLLAS, PERO VOSOTROS, MÁS.
Anda y que os parta un rayo...
Yvs Jacob
Pero yo ya me siento mayor para el infantilismo de algunos ingenios...
CIU ha dicho además algunas lindezas que más parecerían concebidas por una cabeza loca de las que se afilian al Partido Popular. CIU ha dicho, pues, lo siguiente:
1) Si nosotros somos malos, los del PSC-PSOE lo son más; una observación racionalísima que espera despertar a los catalanes no nacionalistas de su sueño dogmático español.
2) Las personas involucradas -dos de sus militantes- tuvieron mucha importancia en el pasado político pero ninguna ahora; o lo que es igual, que hoy cualquier grupo de tres amiguetes se ventila 40 millones de euros. Una amistad irrelevante...
3) Que suspende de militancia a sus presuntos delincuentes porque la afiliación política puede perjudicarles de cara al juicio. Esta observación es sin duda la más genial. Por un lado, todos los políticos nos babean con el adorado 'Estado de derecho', pero, por otro, en cuanto un político se ve perseguido por la justicia, el Estado de derecho se convierte en una puta mierda policial que nubla el juicio de los jueces a favor de sus pasiones y vicios, que suelen dar con los huesos de algunos en la cárcel. Tiene cojones... y mucha gracia.
Así es, amigos todos, que hemos alimentado con nuestra aquiescencia silenciosa el monstruo de nuestra cobardía, y si queríamos olvidar rápidamente que somos gilipollas, siempre habrá quien encuentre la manera de volverlo a gritar a nuestra cara: TODOS SOMOS GILIPOLLAS, PERO VOSOTROS, MÁS.
Anda y que os parta un rayo...
Yvs Jacob
viernes, 30 de octubre de 2009
U2 dará un concieto gratiuto en Berlín. ¡Alucinante!
Nunca he comprendido el éxito de U2. El aspecto de sus miembros lo he encontrado siempre despreciable, y el sonido alterado en el estudio de grabación por el que han optado me agota apenas Bono se pone las gafas de pastillero. De Bono se reía con buen humor Bret Easton Ellis en American Psycho, aquella novela tan genial que conseguía despertar ternura en el lector ante los ingeniosos ataques de violencia de su protagonista. ¡Qué tiempos, qué deliciosa locura!
Bono es un décalage, un abismo entre lo que puede ser una estrella del pop y lo que es de verdad como hombre que actúa y representa, un dios para los idiotas. Dioses de estos hay ya demasiados.
Pero el asunto a tratar no es el espejismo de la cultura, y tampoco lo es la simpatía social que despiertan siempre los desahuciados -recuérde que U2 proviene de Dublín, la capital de esa isla tan pobre..., comparada con 'la otra'-. El asunto es la gratuidad, tan sorprendente, de su concierto, porque U2 es, junto con el primo rico de la Gran Bretaña, The Rolling Stones, uno de los principales recaudadores de impuestos en el universo pop. He intentado hallar una explicación para este nuevo brote de buen rollo. Tal vez se deba a lo que significa Berlín.
Berlín no sólo es la ciudad donde Adolf Hitler perdió la cabeza, donde la perdió de verdad; es también la ciudad del muro, y la ciudad en la que J.F.K. dio un discurso que, por muchas simplicidades que contuviera, sólo puede admirarse e imitarse, o continuarse, así el dado por el siguiente de los hombres excepcionales que tanto proliferan en U.S.A.: Barack Obama. Berlín, ciudad inspirada... O de la inspiración.
¡Qué majos estos chicos de U2! ¡Qué generosidad la suya al reivindicar la memoria de la desgracia! Sólo por estos homenajes merece la pena que el hombre sea malvado. Los dioses siempre se asoman tras las cosas malas...
Yvs Jacob
Bono es un décalage, un abismo entre lo que puede ser una estrella del pop y lo que es de verdad como hombre que actúa y representa, un dios para los idiotas. Dioses de estos hay ya demasiados.
Pero el asunto a tratar no es el espejismo de la cultura, y tampoco lo es la simpatía social que despiertan siempre los desahuciados -recuérde que U2 proviene de Dublín, la capital de esa isla tan pobre..., comparada con 'la otra'-. El asunto es la gratuidad, tan sorprendente, de su concierto, porque U2 es, junto con el primo rico de la Gran Bretaña, The Rolling Stones, uno de los principales recaudadores de impuestos en el universo pop. He intentado hallar una explicación para este nuevo brote de buen rollo. Tal vez se deba a lo que significa Berlín.
Berlín no sólo es la ciudad donde Adolf Hitler perdió la cabeza, donde la perdió de verdad; es también la ciudad del muro, y la ciudad en la que J.F.K. dio un discurso que, por muchas simplicidades que contuviera, sólo puede admirarse e imitarse, o continuarse, así el dado por el siguiente de los hombres excepcionales que tanto proliferan en U.S.A.: Barack Obama. Berlín, ciudad inspirada... O de la inspiración.
¡Qué majos estos chicos de U2! ¡Qué generosidad la suya al reivindicar la memoria de la desgracia! Sólo por estos homenajes merece la pena que el hombre sea malvado. Los dioses siempre se asoman tras las cosas malas...
Yvs Jacob
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