"No nos toman en serio", ha concluido el Mahatma Gandhi de Moratalaz.
¡Cómo se está poniendo la cosa!
Una vez excluida la vía de la violencia -Islandia 1, mundo árabe 0-, el movimiento del 15-M se encuentra, así se dice, "en un callejón". Hubiese sido mejor iniciar una revolución-guerra civil, pero cuando las cosas se hacen mal... -por querer hacerlas bien...
Hubo quien creyó en el éxito del movimiento: basta con hacer un poco de ruido, montar unas chozas de ONG, negar la legitimidad del actual sistema parlamentario y tratar a la Policía como si fuese el cuerpo representativo del pueblo al cual puede éste ajusticiar, pasar por la quilla en pago por sus malos servicios, para elevar a una sociedad desde su inconfesada negligencia histórica hasta el modelo supremo de organización política, todo ello tan fácil como declinar la invitación de los partidos democráticos mayoritarios -"Lo llaman 'democracia' y no lo es"; "Que no, que no nos representan" y otros "hits" de la pasada primavera.
Pero el bello mundo que iba a salir de la no-revolución parece atascado -vamos, que todo sigue igual y siempre seguirá, y si algo sucede, sólo para peor, me temo. Los ideodos de la no-revolución se ponen nerviosos al observar que el mundo sigue adelante tras el 15-M -nos hemos ido de vacaciones, aprovechamos las rebajas para comprar más cosas que nunca que no necesitamos y vivimos el milagro continuo de no morir de hambre en el desempleo-; se agotan las distintas iniciativas -perjuicio o boicot a manifestaciones con ideología afín, provocación innecesaria a los Cuerpos de Seguridad del Estado...-, y en la desesperación de la ineficacia, se recurre a la tragedia personal, como si pudiese importarle a alguien, cualquiera que sea su forma. Precisamente, estamos donde estamos porque todo nos importa una mierda desde hace bastante tiempo.
La propuesta arrancó buenos aplausos. La decisión de iniciar una huelga de hambre fue acogida con entusiasmo -el movimiento necesita algunos mártires ¡ahora! Se trataba en realidad de una duda -el "speaker" dijo algo sobre los hidratos que soy incapaz de reproducir, pero confiaba en su calendario. Pero otra cosa hubiese sido inmolarse. Para inmolarse ya no vale tomar el micrófono y reflexionar ante el público de "El club de la democracia" con una gorra ladeada, lo que hace falta es el bidón de gasolina. Es un paso serio -Islandia 1, mundo árabe 1. Tal vez este "wannabe" Gandhi está convencido de que a su gesto le seguirá por fin una reacción con auténticas consecuencias sociales, al contrario de las demás reacciones sociales en Occidente desde hace unas décadas, cuyo efecto más letal es que no pasa absolutamente nada. Pero yo creo que no le irá mucho mejor. La suerte del compañero Javi no será otra cosa que uno más de los muchos experimentos de la vida en cautividad a los que ya estamos acostumbrados. Sus padres y amigos recorrerán los estudios de radio y los platós de televisión para contar al mundo que el Javi -a quien siguió en la asamblea un tal Jose- "siempre ha sido un tío de puta madre", y nadie lo discutirá, pero es que los demás tenemos otras cosas que hacer -yo ahora estoy leyendo mucho a Christopher Isherwood y llego a la conclusión de que la literatura inteligente desapareció en los años 50. Es un asunto exclusivamente personal, mío, Javi.
Ojalá una victoria de Pérez Rubalcaba en las próximas elecciones consiga apartar a este joven de la atracción de su trágico destino. En caso contrario, ruego a Javi informe puntualmente del lugar donde llevará a cabo su lucha pasiva por la supervivencia, seguramente somos muchos los que hemos estrenado cámaras fotográficas de gran alcance y calidad de imagen este verano sin haber atrapado en su tarjeta de memoria nada más que furtivos desnudos femenimos.
Yvs Jacob
domingo, 28 de agosto de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
La juventud del Papa deja Madrid llena de basura
Igual que la Esquerra en el Día de la Hispanidad, me exilié voluntariamente durante las jornadas de histeria católica en Madrid -temo tanto a la santidad en masa como a la vileza de la vida ordinaria de esta ciudad.
Siempre he sospechado que los españoles no somos aptos más que para hacer ruido hasta altas horas de la madrugada. Temo que sea verdad. Cuando a un pueblo que siente la autosatisfacción de su vulgaridad se le concede la oportunidad de mostrarla sin pudor, resulta entonces un auténtico vertedero. Y si la integración de la inmigración ha fracasado en España debido a la nula presión moral que ejerce su sociedad -tal presión, si existe, produce ciudadanos-, quienes han visitado estos días Madrid como turistas religiosos se han encontrado con la ocasión de soltarse el alma al desmadre padre, y lo que no se permiten -o no permite una moral eficaz de lo público- en sus países de origen lo han pasado por alto en este paraje del Sur de Europa, un perfecto rinconcito donde abandonar toda clase de mierda con impunidad.
No perdí detalle en los medios de comunicación acerca de la proclamada juventud del Papa. En muchos de estos jóvenes se encontraba el mensaje que invita a superar el consumismo, el individualismo, la tentación de tomar las propias decisiones con arrojo y coraje... No obstante, me parecían en buena medida una panda insoportable de pijos, y el mensaje no había quien lo creyese -uno afirmó ¡haber consagrado su vida a la Virgen!, ¡que me aspen!-, menos aun a la vista de sus ropas y artilugios electrónicos para la homogeneización de la simplicidad cultural mundial. Diríase que el catolicismo reclama para sí lo que ya ha conseguido el capitalismo, otro insaciable fagocitador, en menos tiempo y sin demasiada insistencia o violencia, comprador de almas a cuatro perras.
Más sorprendente es todavía que el modelo de hombre que muestra Benedicto XVI a los jóvenes se parezca tanto al filósofo, especialmente cuando el filósofo no encuentra los valores en la religión, de cuya superstición se aparta, sino en la fuente de la justicia, de una justicia no utilitaria, sino racional y ajena al dogma mitológico. Debe tener cuidado el Santo Padre: si consigue hacer buenos a los jóvenes, es probable que muchos deriven hacia un ateísmo pasivo, cuando no hacia la indiferencia religiosa -yo me declaro uno de ellos, un indiferente en materia de religión, contrario, sí, al fanatismo.
Pero tendré que decir lo que encontré anoche en mi ciudad tras regresar de Santiago de Compostela, la única ciudad española que un italiano sensible puede visitar sin sufrir un acceso de náusea: basura, basura y más basura. Y no sólo eso. Los jardines del Paseo del Prado, que tanto se han mimado aquí desde tiempos del estupendo gestor Álvarez de Manzano, habían sido arrasados, pero no será lo mismo una meada de pijo perfumado y jubiloso que otra de un mugriento rastafari con más mierda en los pies que un hobbit -hasta yo puedo percibir esa diferencia.
Y qué decir del espectáculo que ofreció en el Retiro el maratón confesional, por hablar de otro tipo de suciedad. ¿De verdad no ofende a Dios que la confesión se parezca tanto a un festival de verano, a un macrocentro comercial? ¿No se les ha ido un poco aquí la cabeza a los organizadores del show papal? ¿Y qué puede pensar un hombre honesto del merchanpaping? ¿Acaso no se convierte Dios así en lo mismo de lo que se supone se está huyendo?
En fin... Dejo estos problemas para los nuevos téologos -los de la publiciteología...-, a ver si los tienen resueltos para Río de Janeiro.
En Madrid ya hemos tenido bastante. Aprovecharé la ocasión para manifestar mi posición contraria a la posible celebración de unos Juegos Olímpicos en la ciudad, con la previsión de una nueva avalancha de intestinos y vejigas. ¡Anda y que se los metan por el mismísimo...!
[Apunte final sobre la tormenta: con razón contaban los griegos con un panteón, y no un único Dios; cada uno con sus respectivas competencias].
Yvs Jacob
Siempre he sospechado que los españoles no somos aptos más que para hacer ruido hasta altas horas de la madrugada. Temo que sea verdad. Cuando a un pueblo que siente la autosatisfacción de su vulgaridad se le concede la oportunidad de mostrarla sin pudor, resulta entonces un auténtico vertedero. Y si la integración de la inmigración ha fracasado en España debido a la nula presión moral que ejerce su sociedad -tal presión, si existe, produce ciudadanos-, quienes han visitado estos días Madrid como turistas religiosos se han encontrado con la ocasión de soltarse el alma al desmadre padre, y lo que no se permiten -o no permite una moral eficaz de lo público- en sus países de origen lo han pasado por alto en este paraje del Sur de Europa, un perfecto rinconcito donde abandonar toda clase de mierda con impunidad.
No perdí detalle en los medios de comunicación acerca de la proclamada juventud del Papa. En muchos de estos jóvenes se encontraba el mensaje que invita a superar el consumismo, el individualismo, la tentación de tomar las propias decisiones con arrojo y coraje... No obstante, me parecían en buena medida una panda insoportable de pijos, y el mensaje no había quien lo creyese -uno afirmó ¡haber consagrado su vida a la Virgen!, ¡que me aspen!-, menos aun a la vista de sus ropas y artilugios electrónicos para la homogeneización de la simplicidad cultural mundial. Diríase que el catolicismo reclama para sí lo que ya ha conseguido el capitalismo, otro insaciable fagocitador, en menos tiempo y sin demasiada insistencia o violencia, comprador de almas a cuatro perras.
Más sorprendente es todavía que el modelo de hombre que muestra Benedicto XVI a los jóvenes se parezca tanto al filósofo, especialmente cuando el filósofo no encuentra los valores en la religión, de cuya superstición se aparta, sino en la fuente de la justicia, de una justicia no utilitaria, sino racional y ajena al dogma mitológico. Debe tener cuidado el Santo Padre: si consigue hacer buenos a los jóvenes, es probable que muchos deriven hacia un ateísmo pasivo, cuando no hacia la indiferencia religiosa -yo me declaro uno de ellos, un indiferente en materia de religión, contrario, sí, al fanatismo.
Pero tendré que decir lo que encontré anoche en mi ciudad tras regresar de Santiago de Compostela, la única ciudad española que un italiano sensible puede visitar sin sufrir un acceso de náusea: basura, basura y más basura. Y no sólo eso. Los jardines del Paseo del Prado, que tanto se han mimado aquí desde tiempos del estupendo gestor Álvarez de Manzano, habían sido arrasados, pero no será lo mismo una meada de pijo perfumado y jubiloso que otra de un mugriento rastafari con más mierda en los pies que un hobbit -hasta yo puedo percibir esa diferencia.
Y qué decir del espectáculo que ofreció en el Retiro el maratón confesional, por hablar de otro tipo de suciedad. ¿De verdad no ofende a Dios que la confesión se parezca tanto a un festival de verano, a un macrocentro comercial? ¿No se les ha ido un poco aquí la cabeza a los organizadores del show papal? ¿Y qué puede pensar un hombre honesto del merchanpaping? ¿Acaso no se convierte Dios así en lo mismo de lo que se supone se está huyendo?
En fin... Dejo estos problemas para los nuevos téologos -los de la publiciteología...-, a ver si los tienen resueltos para Río de Janeiro.
En Madrid ya hemos tenido bastante. Aprovecharé la ocasión para manifestar mi posición contraria a la posible celebración de unos Juegos Olímpicos en la ciudad, con la previsión de una nueva avalancha de intestinos y vejigas. ¡Anda y que se los metan por el mismísimo...!
[Apunte final sobre la tormenta: con razón contaban los griegos con un panteón, y no un único Dios; cada uno con sus respectivas competencias].
Yvs Jacob
sábado, 13 de agosto de 2011
Yvs Jacob acudirá a la marcha laica en Madrid
Es democrático y justo -aspectos a menudo disociados en la vida política española. Me sucede que nada tengo contra los católicos ni simpatizantes del Atlético de Madrid. Es obvio que cada cual tiene sus propios problemas. No obstante, igual que la Iglesia hace uso del derecho a expresar con libertad su doctrina, y del mismo modo como el ciudadano particular se ve afectado por aquélla, así debo yo tocar los cojones, no más que para hacer ruido. Pero hasta soy favorable a la reivindicación laica: los católicos deberían agruparse en un partido político específico si quieren decidir como tales el Sí y el No de las cuestiones políticas.
Llama la atención que los portavoces vaticanos animen a los laicos a manifestarse como es debido, entendiendo, claro, que maneras hay inadecuadas. Sobre este brote aleccionador de tolerancia, quizá la Iglesia pueda inspirarnos y alejarnos así de los modos inadecuados, quizá sepan por el Vaticano de algunos excesos del pasado, cuando como es debido era como Dios manda, si bien hubo modos en que Dios mandó que parecen hoy muy poco cogidos de su mano.
Pero que se tranquilice el Santo Padre: somos laicos, sí, pero ni se trata de ir a la caza del peregrino ni se quemarán edificios religiosos -tal vez en la parabólica del Vaticano sólo reciben señales desde España que retransmiten el No-Do, o será Telemadrid, casi lo mismo.
Y pasaremos por la Puerta del Sol -con dos huevos... Personalmente, porque la Espe tiene domicilio en la plaza, y es sabido lo mucho que molesta a la condesa consorte que le toquen el telefonillo.
Ya hace tiempo que escribí a propósito de la representación de los creyentes españoles en el Vaticano por parte de María Dolores de Cospedal -vamos, catolicismo de pata negra. Yo, pura, lo que se dice pura, libre de pecado, a De Cospedal no la veo, pero si los creyentes la aceptan como representante, ahí tampoco me meto -a saber lo que y a quiénes representa. Como icono la veo más bien flojilla, y para representar a los creyentes hubiese enviado a un torero español, a poder ser, con algunas cornadas frescas. Los laicos, se puede ver, no necesitamos, sin embargo, ningún político con ganas de anidarse una peineta. Lo que sí pedimos a esta tropa jolgórica matrimonial y antiabortista es que aspire de una vez a la madurez política, y que no pretenda privar a los demás de las libertades a las que ella renuncia.
Ya lo dice la tonadilla del 15-M: "lo llaman 'democracia' y no lo es". Y nunca lo será.
Yvs Jacob
Llama la atención que los portavoces vaticanos animen a los laicos a manifestarse como es debido, entendiendo, claro, que maneras hay inadecuadas. Sobre este brote aleccionador de tolerancia, quizá la Iglesia pueda inspirarnos y alejarnos así de los modos inadecuados, quizá sepan por el Vaticano de algunos excesos del pasado, cuando como es debido era como Dios manda, si bien hubo modos en que Dios mandó que parecen hoy muy poco cogidos de su mano.
Pero que se tranquilice el Santo Padre: somos laicos, sí, pero ni se trata de ir a la caza del peregrino ni se quemarán edificios religiosos -tal vez en la parabólica del Vaticano sólo reciben señales desde España que retransmiten el No-Do, o será Telemadrid, casi lo mismo.
Y pasaremos por la Puerta del Sol -con dos huevos... Personalmente, porque la Espe tiene domicilio en la plaza, y es sabido lo mucho que molesta a la condesa consorte que le toquen el telefonillo.
Ya hace tiempo que escribí a propósito de la representación de los creyentes españoles en el Vaticano por parte de María Dolores de Cospedal -vamos, catolicismo de pata negra. Yo, pura, lo que se dice pura, libre de pecado, a De Cospedal no la veo, pero si los creyentes la aceptan como representante, ahí tampoco me meto -a saber lo que y a quiénes representa. Como icono la veo más bien flojilla, y para representar a los creyentes hubiese enviado a un torero español, a poder ser, con algunas cornadas frescas. Los laicos, se puede ver, no necesitamos, sin embargo, ningún político con ganas de anidarse una peineta. Lo que sí pedimos a esta tropa jolgórica matrimonial y antiabortista es que aspire de una vez a la madurez política, y que no pretenda privar a los demás de las libertades a las que ella renuncia.
Ya lo dice la tonadilla del 15-M: "lo llaman 'democracia' y no lo es". Y nunca lo será.
Yvs Jacob
viernes, 29 de julio de 2011
Yvs Jacob se pone las botas de campaña (¡No votéis al Partido Popular, cojones!)
Antes que nada hay que afirmar que el adelanto de las elecciones no tranquilizará a "los mercados" ni les inquietará lo más mínimo. Quienes así lo piensan, o son gilipollas o son españoles, que viene a ser lo mismo. "Los mercados" son, por definición, insaciables; los partidos políticos y los gobernantes les importan una puta mierda; "los mercados" devoran tanto con certidumbre política como en el caos, se adaptan perfectamente a todos los estados de ánimo de la economía, y no mostrarán ninguna piedad ni calma con un paisecillo de tres al cuarto como España, se celebren sus elecciones legislativas cuando sea y salga quien salga elegido como presidente. Todo esto les preocupa menos que un pedo al aire.
Igual que se sabe que "los mercados" no respetarán a la democracia española, también se sabe lo que sucederá si los españoles se arrojan al suicidio colectivo y entregan su voto mayoritariamente al Partido Popular. Sólo hay que ver las fotografías del equipo de dirigentes que revolotea en torno a Mariano Rajoy tras la rueda de prensa del supuesto líder. Parecía que ya se hubiesen repartido el pastel. Qué caras de alegría, cómo irradiaban euforia... ¡Qué miedo daban!
Debo insistir, a pesar de que los españoles me parezcan cada día más tarugos y burros, en lo siguiente: el Partido Popular ya gobierna como si de una casa real se tratase en varias Comunidades Autónomas, algunas de las cuales -Murcia- se han planteado incluso devolver competencias. Es para mear y no echar gota. Cabría preguntarse cómo coño ha gestionado el presidente de la Comunidad de Murcia su presupuesto: ni ha sido capaz de estimular el empleo en una región tradicionalmente pobre ni consigue gestionar los recursos de los servicios básicos, la educación y la sanidad. Ni el dinero de la deuda ni el de los impuestos deberían emplearse en nada distinto. No obstante, el murciano común sigue votando al Partido Popular.
Qué decir de la Comunidad valenciana... O de Madrid, que pondrá en práctica para el siguiente curso escolar el último milagro: mejor educación con menos profesionales. ¡Ahí es nada!
Así las cosas, todavía se presenta el Partido Popular como "el cambio necesario"... Pero ¡qué coño van a cambiar! No se trata en ningún caso de un nuevo reparto o redistribución de la riqueza. Este tópico ya ha pasado de moda, especialmente en una economía globalizada. Las mentiras del Partido Popular no pueden ganar terreno a la realidad: ninguna legislación laboral creará empleo en España -esto debemos metérnoslo todos de una vez en la cabeza. Extremadura no creará el empleo que nunca ha tenido, ni tampoco Castilla-La Mancha, ambas ahora "de derechas". Seguir empeñados en que las reformas darán un fruto tan generoso es una patraña. Pero sí pueden las Comunidades mantenerse en límites corregidos de gasto: menos despilfarro en el fasto de que se acompaña la representación política, que gusta demasiado al Partido Popular y no vale absolutamente para nada; menos trenes, menos carreteras y autovías; menos urbanismo salvaje... Pero más sanidad y educación. Hay que explicar también de una vez que muy poco puede hacerse con el dinero de los impuestos. Esa cantidad irrisoria no serviría ni para pagar a la plantilla del Barça un año. La sociedad tiene que ser consciente de que ha sido el endeudamiento permanente lo que ha permitido la transformación socioeconómica en España, además de la generosa ayuda de los fondos europeos, y que la deuda es ahora el punto débil, un punto que será también de no retorno en manos de políticos irresponsables que se presentan a sí mismos como "el cambio".
El mundo ha estallado y se dirige hacia su agotamiento. El vicio que ha desarrollado la economía mundial -destrucción-transformación-consumo-destrucción- no llevará a la humanidad a ninguna parte. El planeta está superpoblado, el modo de vida es idéntico en todas las civilizaciones, la vulgaridad se ha extendido y colonizado todas las facetas de la experiencia humana, y todavía hay quien anuncia el resultado de las próximas elecciones como el remedio definitivo contra las manchas -Mariano Rajoy, el terror de los mercados. ¡Es que me descojono!
Despertad de una vez, idiotas. No votéis al Partido Popular.
Yvs Jacob
Igual que se sabe que "los mercados" no respetarán a la democracia española, también se sabe lo que sucederá si los españoles se arrojan al suicidio colectivo y entregan su voto mayoritariamente al Partido Popular. Sólo hay que ver las fotografías del equipo de dirigentes que revolotea en torno a Mariano Rajoy tras la rueda de prensa del supuesto líder. Parecía que ya se hubiesen repartido el pastel. Qué caras de alegría, cómo irradiaban euforia... ¡Qué miedo daban!
Debo insistir, a pesar de que los españoles me parezcan cada día más tarugos y burros, en lo siguiente: el Partido Popular ya gobierna como si de una casa real se tratase en varias Comunidades Autónomas, algunas de las cuales -Murcia- se han planteado incluso devolver competencias. Es para mear y no echar gota. Cabría preguntarse cómo coño ha gestionado el presidente de la Comunidad de Murcia su presupuesto: ni ha sido capaz de estimular el empleo en una región tradicionalmente pobre ni consigue gestionar los recursos de los servicios básicos, la educación y la sanidad. Ni el dinero de la deuda ni el de los impuestos deberían emplearse en nada distinto. No obstante, el murciano común sigue votando al Partido Popular.
Qué decir de la Comunidad valenciana... O de Madrid, que pondrá en práctica para el siguiente curso escolar el último milagro: mejor educación con menos profesionales. ¡Ahí es nada!
Así las cosas, todavía se presenta el Partido Popular como "el cambio necesario"... Pero ¡qué coño van a cambiar! No se trata en ningún caso de un nuevo reparto o redistribución de la riqueza. Este tópico ya ha pasado de moda, especialmente en una economía globalizada. Las mentiras del Partido Popular no pueden ganar terreno a la realidad: ninguna legislación laboral creará empleo en España -esto debemos metérnoslo todos de una vez en la cabeza. Extremadura no creará el empleo que nunca ha tenido, ni tampoco Castilla-La Mancha, ambas ahora "de derechas". Seguir empeñados en que las reformas darán un fruto tan generoso es una patraña. Pero sí pueden las Comunidades mantenerse en límites corregidos de gasto: menos despilfarro en el fasto de que se acompaña la representación política, que gusta demasiado al Partido Popular y no vale absolutamente para nada; menos trenes, menos carreteras y autovías; menos urbanismo salvaje... Pero más sanidad y educación. Hay que explicar también de una vez que muy poco puede hacerse con el dinero de los impuestos. Esa cantidad irrisoria no serviría ni para pagar a la plantilla del Barça un año. La sociedad tiene que ser consciente de que ha sido el endeudamiento permanente lo que ha permitido la transformación socioeconómica en España, además de la generosa ayuda de los fondos europeos, y que la deuda es ahora el punto débil, un punto que será también de no retorno en manos de políticos irresponsables que se presentan a sí mismos como "el cambio".
El mundo ha estallado y se dirige hacia su agotamiento. El vicio que ha desarrollado la economía mundial -destrucción-transformación-consumo-destrucción- no llevará a la humanidad a ninguna parte. El planeta está superpoblado, el modo de vida es idéntico en todas las civilizaciones, la vulgaridad se ha extendido y colonizado todas las facetas de la experiencia humana, y todavía hay quien anuncia el resultado de las próximas elecciones como el remedio definitivo contra las manchas -Mariano Rajoy, el terror de los mercados. ¡Es que me descojono!
Despertad de una vez, idiotas. No votéis al Partido Popular.
Yvs Jacob
martes, 26 de julio de 2011
Un día de dieta saludable podría haber resultado fatal para Amy Winehouse
Oído en Londres...
No se habla de otra cosa: que si Amy lo estaba dejando, que si Amy ya no se ponía de na', que si Amy quería ingresar en un convento, que si ya tenía un hábito retro -adaptado para el tupé...
El día fatídico, testigos la habrían visto en un supermercado con un pack de yogures naturales y fruta en la cestita -"majísima, la verdad; que es que no te lo esperas. ¿Me entiendes? Tenía la tarjeta de crédito gastadísima...", ha declarado una de las cajeras. Jimmy, también del supermercado, no menos impactado, puesto que lo habitual para Amy era llenar, no una cestita con productos sanos, sino un par de carros de alcohol y soluciones para el cabello, se temía, sin embargo, lo peor: "me aseguró que toda aquella mierda no era para su perro... Yo nunca doy a mi perro yogures ni nada químico, ya tiene bastante con todo lo que se aspira por la calle. Ahora se ha enganchado a los tornillos y ya no lame culos... Bueno, a mí me va más la metadona..., aunque antes era gay".
No en vano previene la medicina contra los cambios drásticos, sobre todo en la alimentación y en la moda. No se puede atiborrar un cuerpo de calcio y vitaminas tras muchos años de abandono. El doctor Baxter fue muy claro: "Amy tenía que haberse puesto pedo aquella mañana... Pero los artistas son gente muy extravagante... Se lo digo a mi propio hijo: 'una vez empieces, haz deporte si quieres, pero tendrás que drogarte el resto de tu vida, chico'".
Los fans de Amy ya preparan un macrobotellón para homenajear a la diva del soul y una "fiesta de la laca". Se recogen firmas también para elevar una propuesta a la Cámara de los Comunes bajo el título: "No lo dejéis nunca. Vuestras drogas, nuestras ilusiones", una iniciativa a favor de la dogradicción tolerada tutelada por los servicios sociales. Se trataría de mantener al límite de la muerte a las personas más creativas, pero sin que la gallina reviente -la idea ya la puso en práctica Telecinco hace bastantes años con resultados cuestionables, y si bien España no ha dado ninguna diva del soul, ha producido unas cuantas reinas de la basura, que visten muy parecido y no son mucho más feas.
Portavoces oficiales de la policía han solicitado prudencia a los británicos -no se incluye a los medios de comunicación-: hasta que no se lleven a cabo las pruebas pertinentes, no se podrá asegurar que la causa de su fallecimiento ha sido esta o la otra. Pero en las casas de apuestas se puede arriesgar ya una cantidad, y se paga muy bien el rumor de las vitaminas.
Lo que hubiese dicho mi abuela: "si es que está el mundo lleno de gente... ¿Pero tú no te tocas, no?".
Yvs Jacob
No se habla de otra cosa: que si Amy lo estaba dejando, que si Amy ya no se ponía de na', que si Amy quería ingresar en un convento, que si ya tenía un hábito retro -adaptado para el tupé...
El día fatídico, testigos la habrían visto en un supermercado con un pack de yogures naturales y fruta en la cestita -"majísima, la verdad; que es que no te lo esperas. ¿Me entiendes? Tenía la tarjeta de crédito gastadísima...", ha declarado una de las cajeras. Jimmy, también del supermercado, no menos impactado, puesto que lo habitual para Amy era llenar, no una cestita con productos sanos, sino un par de carros de alcohol y soluciones para el cabello, se temía, sin embargo, lo peor: "me aseguró que toda aquella mierda no era para su perro... Yo nunca doy a mi perro yogures ni nada químico, ya tiene bastante con todo lo que se aspira por la calle. Ahora se ha enganchado a los tornillos y ya no lame culos... Bueno, a mí me va más la metadona..., aunque antes era gay".
No en vano previene la medicina contra los cambios drásticos, sobre todo en la alimentación y en la moda. No se puede atiborrar un cuerpo de calcio y vitaminas tras muchos años de abandono. El doctor Baxter fue muy claro: "Amy tenía que haberse puesto pedo aquella mañana... Pero los artistas son gente muy extravagante... Se lo digo a mi propio hijo: 'una vez empieces, haz deporte si quieres, pero tendrás que drogarte el resto de tu vida, chico'".
Los fans de Amy ya preparan un macrobotellón para homenajear a la diva del soul y una "fiesta de la laca". Se recogen firmas también para elevar una propuesta a la Cámara de los Comunes bajo el título: "No lo dejéis nunca. Vuestras drogas, nuestras ilusiones", una iniciativa a favor de la dogradicción tolerada tutelada por los servicios sociales. Se trataría de mantener al límite de la muerte a las personas más creativas, pero sin que la gallina reviente -la idea ya la puso en práctica Telecinco hace bastantes años con resultados cuestionables, y si bien España no ha dado ninguna diva del soul, ha producido unas cuantas reinas de la basura, que visten muy parecido y no son mucho más feas.
Portavoces oficiales de la policía han solicitado prudencia a los británicos -no se incluye a los medios de comunicación-: hasta que no se lleven a cabo las pruebas pertinentes, no se podrá asegurar que la causa de su fallecimiento ha sido esta o la otra. Pero en las casas de apuestas se puede arriesgar ya una cantidad, y se paga muy bien el rumor de las vitaminas.
Lo que hubiese dicho mi abuela: "si es que está el mundo lleno de gente... ¿Pero tú no te tocas, no?".
Yvs Jacob
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