martes, 24 de mayo de 2011

¿Qué será de las estrellitas de la Puerta del Sol cuando el festival de primavera eche el cierre?

Quise titular esta entrada ¿Qué pensaría G. Lukács del Movimiento 15-M?, pero es evidente que tiene muchísima menos gracia. (G. Lukács, teórico marxista de tercera generación que se cuestiona las posibilidades de éxito de la praxis cuando su dirección es estrictamente pacífica).
Paso a diario por la Puerta del Sol para ver qué se cuece. Son siempre los mismos individuos quienes se dirigen a los demás con el megáfono. El megáfono es como la caracola en El señor de las moscas: quien lo tiene, además del turno y la voz, tiene el poder de orientar a los demás con la palabra, pero si es siempre uno quien habla desde el megáfono, entonces no hay apenas diferencia con otras formas de pantomima y de analfabetismo político. Al ver a estos jóvenes -y tanto que lo son- que juegan a comunicar el pensamiento, el Movimiento 15-M se me presenta más festivo que eficaz, y no deposito en él la menor fe.
Tengo la inequívoca impresión de que, igual que los representantes políticos en las instituciones legislativas y de gobierno han perdido el vínculo con los que la propaganda del mundo editorial ha bautizado como indignados, tampoco estoy yo representado en las proclamas de esa parte de la juventud española, por más que me considero joven, sensato y de izquierdas. Aparte del abigarramiento de las libertades sociales -hay gritos contra todas las cosas: ley Sinde, ley antitabaco, leyes de inmigración, leyes sobre medicamentos...-, que no es más que confusión respecto de lo que supone vivir en sociedad, me ha proporcionado un artículo del profesor Carlos Fernández Liria un motivo todavía más firme para distanciarme de la izquierda que se atribuye la pureza del humanismo racional en una acampada urbana. En Algunos somos comunistas se expresa lo que otros -que no somos comunistas- intuimos apenas poner un pie en la plaza: existe una izquierda que vive instalada en las nubes por mucho que se pretenda empeñada en resolver los problemas de la realidad, una izquierda que colonizó, si es que no impulsó, el Movimiento 15-M. Yo la he llamado en ocasiones la izquierda guay. Aunque guay, es preferible su existencia al mundo que resultaría si el horizonte de la libertad y de los derechos humanos desapareciese. No obstante, esta izquierda guay se encuentra preferentemente dentro del PSOE, su izquierda a la izquierda, porque la izquierda fuera de esta formación sólo cabe identificarla bajo el título de comunismo -imposible, claro, el comunismo libertario. Aquí hay detenerse.
Me alegra infinitamente que Fernández Liria cite la conferencia del profesor José Luis Pardo acerca de la nueva izquierda y su intento de echar un velo de deformidad sobre el viejo comunismo, para afirmar que el comunismo auténtico es todavía posible, puesto que jamás ha existido. Fernández Liria, a quien no vi en la conferencia, y a quien, por lo demás, tampoco Pardo incluye en la nómina de las estrellitas new left -Negri, Rancière, Badiou... y se le echaba en falta-, manifestó en su Educación para la ciudadanía algo similar: el comunismo nunca ha sido posible porque siempre ha fallado en su vertebración el concepto de la libertad. No obstante, y éste era el tema preciso de la conferencia de José Luis Pardo, qué hacer con los experimentos fallidos -Rusia, Corea, China, Cuba...-; quién o qué debe cargar con ellos, o lo que es igual: ¿puede alguien ser comunista e ignorar lo que ha sucedido en la historia en nombre del comunismo? Yo salí de la conferencia convencido del siguiente y divertido pensamiento: debe de haber muy pocos comunistas comunistas. (Dígase también que el libre mercado, cuando estricto capitalismo, ha cometido y comete sus propios crímenes).
Acepto la modificación de la ley electoral si con ello IU, por ejemplo, obtiene en el Parlamento una representación más acorde con el número de votos que recibe, incluso si el PSOE debe ser sacrificado; acepto además que las listas sean abiertas, porque me interesa conocer al candidato de mi distrito para exigirle todo su esfuerzo, y prescindir de él cuando no defiende mis intereses; acepto prohibir la inclusión en listas de cualquier imputado en un caso de corrupción política y muchas otras reclamaciones cabales. Ahora bien, otras se elevan estos días que son puro disparate, y que sólo dentro de una revolución internacional de siglos podrían convertirse en tímida realidad -el ejemplo más claro es la posición de la izquierda guay respecto de la inmigración en un mundo global que interpreta los recursos en términos de capital o deuda.
He advertido además la confusión que alimentan algunos tertulianos radiofónicos y televisivos, también muy guays, respecto de la organización del movimiento y la eficacia que suponen deriva del mismo. Propongo atender a este principio: organización no es eficacia. El festival de la Puerta del Sol está bien organizado, cierto, y respecto de otros festivales, sólo se echa de menos la sección de peluquería, donde hacerse unos rastas. Sin embargo, la eficacia es algo bien distinto, y tanto lo es, que, por ejemplo, se ha perdido una muy buena ocasión, con la derrota del PSOE en las elecciones del 22 de mayo, de aprovechar un cauce para que lo que quiera que sea que unos jóvenes propongan llegue al lugar donde las reformas se hacen realidad. Los indignados deben ser conscientes de ello: no es lo mismo una revolución en cautividad, como ocupar una plaza para los medios de comunicación, que transformar la realidad socioeconómica mediante los instrumentos adecuados, y sobre todo si la lucha es sólo pacífica.
Tras varios días de observaciones, llego a la conclusión de que muy pocos de los asistentes a las charlas y asambleas comprenden la profundidad y la gravedad del momento. La cuestión es mucho más que un cambio en el sistema, signifique el término lo que se quiera, la cuestión es un cambio respecto de las propias actitudes individuales en relación con el mundo. Sólo el sábado por la mañana encontré un pequeño grupo que instaba a seguir un estilo de vida sostenible, lo que ataca tanto a la producción como al consumo, a la economía y a la psicología. Sin embargo, al anochecer, cuando el festival se convierte en fiesta, chinos y paquistaníes penetraban la masa para proveerla de latas de cerveza. La imagen era deplorable. Era la misma tristeza, la misma e irresistible esclavitud que se percibe los días en que no hay lucha abierta.
Quiero insistir en lo siguiente: es cierto que el sistema ha fallado, el sistema deja fuera del mundo a quienes no necesita, pero también la sociedad ha encontrado su nicho en la exclusión, en la pereza, en el falso bienestar, en la seducción de la mercancía, en la negligencia de la política. El movimiento fracasará porque es más de lo mismo: todos allí teníamos nuestra cámara Nikon en la mano, nuestra camiseta serigrafiada para el momento; en los puestos de comida, se amontonaban, comprados o donados, paquetes de alimentos de producción industrial, y de nada sirve un simbólico huerto si no sabemos cómo cuidar de nuestro jardín.


Yvs Jacob

lunes, 23 de mayo de 2011

Los españoles se muestran a sí mismos -y al resto del mundo- lo burros que son

No estoy dispuesto a admitir que la soberanía del pueblo sea alguna forma de razón incuestionable: si los españoles fuesen de verdad el pueblo responsable que con hipocresía alaba ahora el Partido Popular, mucho mejor les habría ido desde tiempo atrás. Lo que ha quedado claro tras las elecciones autonómicas y locales del 22 de mayo es que los españoles son igual de burros y analfabetos que el día anterior.
Para empezar, ni siquiera han comprendido qué se votaba, qué se elegía, ni qué supone votar o elegir. Votar es decir o No a infinidad de cosas que afectan a la vida diaria, aspectos que caben directamente, en las elecciones autonómicas y locales, bajo la dirección de individuos bien identificados, cuyas dificultades para realizar con éxito la tarea que les encomienda la sociedad, y que ellos afrontan con más ego que capacidad, apenas depende de la relación económica que se establezca con la Administración central. Quien no admita esto, miente como un bellaco. Todos los gobiernos locales y autonómicos pueden hacer aquello que está dentro de las posibilidades reales de una gestión responsable y racional, y si quieren ir más allá, será sólo porque gestionan mal, porque emplean sus recursos donde o como no corresponde, en relación con el conjunto.
Esto era de verdad lo importante: quién será el presidente de mi Autonomía, el alcalde de mi municipio, precisamente lo que han pasado por alto los inteligentísimos votantes españoles.
Viene ahora el problema permanente en que se ha convertido el Partido Popular. Alberto Ruiz-Gallardón nos dio y se regaló él mismo un discursito de gloria que terminó con una singular confesión: se iba a poner a trabajar inmediatamente para resolver el problema del desempleo, lo que más preocupa a los ciudadanos. Claro, cinco mayorías absolutas -cuatro ejercicios- y nunca se había dedicado nuestro gestor municipal -detesto llamar políticos a los dirigentes del Partido Popular- a resolver ese problema, sino que era necesario aguardar hasta ahora, después de las elecciones. Qué extraño sentido de la prioridad y de la urgencia.
Y entonces apareció Esperanza Aguirre en el balcón para pedir a Rodríguez Zapatero que abandonase el gobierno, para que la agonía no durase más. Esta pésima gestora de los recursos públicos, que tiene por capricho aideológico a tantos y tantos licenciados de segundo grado y de postgrado en paro en Madrid, a tantos aprobados en las oposiciones de educación sin plaza ni opciones de encontrar un trabajo intelectual y digno, acorde con la formación universitaria de la juventud actual, se atreve a hablar de agonía provocada por otros.
Lo más triste es que los madrileños en particular, pero todos los españoles, no alcancen a comprender lo nefasto de entregar a un grupo político con el Partido Popular gobiernos a los cuales ninguna oposición puede reducir, debido a las mayorías tan amplias que salen de las urnas. Esto es cualquier cosa menos una manifestación u objetivación de la inteligencia de los españoles, a menos que su inteligencia no sea la de los alcornoques.
Hoy sólo puedo sentir que pertenezco al mismo pueblo mediocre al que pertenecía ayer, y no es una sorpresa en absoluto. Y duele incluso más la paradoja de que unos ingenuos clamen por la democracia real, ajenos a la política de las instituciones, y entreguen los demás su voto a un partido letal de la derecha que no hace otro esfuerzo que el de faltar al respeto continuamente a quienes le votan y a todos los demás.
No, el pueblo español, digan lo que digan los adoradores de tertulia, no tiene la razón ni sabe cuidar de sí mismo. Lo que sí tiene es un magnífico superávit de burros y bestias. ¡Ay!


Yvs Jacob

viernes, 20 de mayo de 2011

Esperanza Aguirre se empeña en crear un clima de guerra civil

Pero es que no puede haber individuo más nefasto en la política española. Una vez más, a la simplona de la Espe la engañan los pseudo medios de comunicación de la ultraderecha, que se sirven de ella para envenenar a la sociedad española con licores diabólicos del pasado.
No se quiere enterar la Espe de que la revuelta en marcha, aunque ingenua en sus grandes objetivos, busca librar a la política de la suciedad a la cual fue una vez abandonada por la misma ciudadanía que ahora se manifiesta, suciedad en la que proliferaron los aventureros analfabetos, entre los que la Espe se encuentra.
No se quiere enterar la Espe de que le piden que se marche de una vez, no se entera del mensaje: su gestión no tiene nada que ofrecer más que ahondar en el desastre.
Igual que en el Partido Popular se han dado cuenta del servicio que han prestado al mundo abertzale vasco, cuyos legítimos representantes políticos obtendrán en las elecciones locales más éxito del que jamás habían logrado antes, y todo gracias a la eficacísima campaña dirigida por Jaime Mayor Oreja, caen ahora en la cuenta sus dirigentes de que con el boicot a todas las iniciativas del Gobierno la estrategia misma se ha vuelto contra ellos. Se arrepiente ahora la Espe de haber jugado con fuego, de haber frenado leyes que hubiesen creado puestos de trabajo, se arrepiente de haber arruinado la educación pública con la reducción de plazas en las convocatorias de oposiciones y con el recorte de puestos. ¿Y todavía piensa que la culpa es de otros?
¡Cómo nos vamos a reír el domingo por la noche! ¡La cosa pinta mucho mejor de lo que podía esperarse!
¡Espe, vete ya! Tus declaraciones guerracivilistas no son propias de ningún político con dignidad. Déjanos en paz. Márchate a casita con tu estupidez y bórdate unos calcetines nuevos.


Yvs Jacob

jueves, 19 de mayo de 2011

"La Espe" se hace un lío con la Puerta del Sol

Una razón principalísima por la cual nunca debería votarse al Partido Popular es el descaro con que sus candidatos convierten la política en un modo de vida. Habida cuenta que desde la perspectiva ideológica la derecha española no representa más que a la barbarie, que no es con propiedad una ideología, sino la ausencia de toda ideología, por el carácter primario, casi instintivo de sus apelaciones contra toda razón social, el Partido Popular, al no tener nada que ofrecer, carece también de teóricos, puesto que dejarse llevar y no hacer nada son actitudes de muy difícil comunicación política. No obstante, al contrario de lo que harían las personas con dignidad, esto es, en lugar de dirigir los asuntos que caen bajo la responsabilidad de los gobernantes del Partido Popular hacia un modelo de gestión eficiente, optan éstos por dirigirse ellos mismos hacia un modo de vida, el del representante político que ni representa ni hace política, si bien no hay evento, por muy patético que sea su concurso, en que no se deje ver el gobernante del Partido Popular con la ilusión de acudir en nombre de los ciudadanos. Yo le he dicho a la Espe ya en múltiples ocasiones lo mismo que dijeron los alemanes a sus gobernantes cuando propusieron el rearme a mediados de los 60: que no cuente conmigo.
Ayer pudimos constatar los madrileños de bien que la Espe se había hecho otro lío de los suyos. Pedía a los manifestantes indignados de la Puerta del Sol que se marchasen a La Moncloa. Claro, la Espe, que al igual que todos los miembros del Partido Popular piensa que la democracia es el proceso de meter en una urna un sobrecito con el nombre de la condesa consorte, estaba molesta por la ocupación de su espacio. Así entiende la Espe su poder como gobernante democrático, es decir, que no entiende nada de nada. Estaba molesta, pobrecita, por la invasión de su sede, del espacio de ésta y de su extensión, pero resulta que los gobernantes en democracia no son príncipes ni princesas, y no tienen lugares ni edificios en propiedad, sino para la representación y el gobierno, que tampoco es obra de Dios, sino de los hombres.
Pobrecita la Espe; ella creía que la sede de la Comunidad era suya. Claro, cuando uno pertenece a una familia que colecciona tierras y propiedades... es fácil hacerse un lío.
Toda esta buena gente que anda enfurruñada con la clase política, y que no se manifestaba cuando tenía dinerito en los bolsillos, por mucho que el mundo entonces fuese la misma mierda que hoy, ni hiciese nada que no abocase a la realidad social a lo que es ahora mismo, esta buena gente cuenta con una ocasión de excepción para librarnos a todos de los políticos más nefastos, aquellos que se acercan a la gestión de los recursos y del país sin otro apetito que satisfacer sus propios delirios de aristocracia provinciana.
Votad a la izquierda democrática y pedidle agallas. El primer paso es coger la escoba con la mano.


(Y mañana en Basuragurú: Nace "Reachiona", movimiento ciudadano contra las tiendas de chinos).


Yvs Jacob

miércoles, 18 de mayo de 2011

Esperanza Aguirre alcanza a Francisco Camps en la carrera del gobernante más burro de España

En otra competición existente, son los valencianos quienes pujan fuerte porque en España se los reconozco como los ciudadanos más idiotas. La verdad es que han sacado ya una ventaja imposible de acortar, luego la victoria será, con seguridad, para ellos. Me perdonarán si no les felicito; los idiotas me dan pena, y no alegría.
Como siempre sucede, negar la realidad sirve de muy poco. Francisco Camps está podrido, se aprecia un día tras otro en su discurso, ha perdido, además del juicio, cualquier capacidad para el gobierno, y si éste ya era mediocre cuando la sociedad española desconocía el fango de la corrupción en Valencia, después de las elecciones, si es que consigue Camps una mayoría incluso más contundente, el daño para la salud democrática no habrá forma pacífica de subsanarlo.
Y por aquí aparece la Espe. Mira que la Espe nos está jodiendo bien. Es el misterio nacional por excelencia, que debería ser estudiado por especialistas del MIT: cómo un individuo tan ignorante como la Espe, sin ninguna virtud para el gobierno democrático, se alza con la presidencia de la principal división administrativa de un Estado. Yo creo que sólo por eso tendría que aparecer en las enciclopedias. El ascenso de la condesa consorte a una de las cimas de la gestión pública en España produce un escalofrío de muchos amperios cuando se piensa en la miseria de la política española y en su sociedad de analfabetos.
Tengo que decir que cualquier votante todavía indeciso que, tras escuchar a la Espe cargar sobre los hombros del socialismo español el desmán de Dominique Strauss-Kahn, haya resuelto dar su apoyo al Partido Popular sólo puede un gilipollas integral, al que no cabe tratar con respeto intelectual.
La situación que vive la sociedad española en insostenible, cierto, pero son los fanáticos votantes de la derecha, y toda la masa ingenua que vota sin conciencia, los que deben caer en la cuenta de que el Partido Popular necesita una medicina urgente; sus dirigentes no entienden la esencia de la democracia y están obsesionados por el poder, que no existe en democracia, sino el gobierno de lo público, y lo público, como la realidad, es compleja, se compone de múltiples discursos y partes reconocibles.
No podemos tolerar por más tiempo ni sus formas ni su locura: el Partido Popular no está preparado para las tareas de gobierno.
El 22 de mayo, haz, por primera vez en tu vida, algo bueno por tus compatriotas: vota a la izquierda democrática. Tristemente, quizá, no hay más cojones.


Yvs Jacob