Mucho me ha gustado la expresión de Iñaki en una entrada reciente de su videoblog. Nos habla allí de los bocazas de guardia. Pero... ¡cómo es Iñaki! Lejos de que cualquiera pudiera acusarlo de deslealtad al periodismo, extiende la categoría de su invención a todos los partidos políticos. ¡Qué gesto de generosidad periodística! Está claro que no es independiente quien no quiere.
Recuérdese a Rodríguez Ibarra. Nunca se hubiese referido a él Iñaki como a un "bocazas de guardia", sino que el periodismo acudía al tumultuoso verbo del expresidente extremeño porque era alguien que decía siempre lo que pensaba. Creo que todos sabemos dónde se encuentran los verdaderos bocazas de guardia, tal vez porque lo que tienen que decirnos es siempre una barbaridad que ni ellos mismos creen.
Termina Iñaki su reflexión manifestando el cansancio que padece del más activo y bárbaro bocazas de guardia del Partido Popular, Esteban González Pons. Me apunto: a mí me tiene hasta los mismísimos cojones. (Aprovecho para advertir al gestor de su perfil en Wikipedia de un error. Allí puede leerse "político español").
La última tontería de González Pons vio la luz a propósito de sus muy cristianas ambiciones: bienestar y trabajo para todos. ¡Olé!
Hemos visto los españoles lo mal que funcionan las Comunidades Autónomas donde gobierna el Partido Popular. En esta formación se defienden: "es culpa de Rodríguez Zapatero y de Pérez Rubalcaba". Vaya, y nosotros que ya creíamos que Rodríguez Zapatero era el gran incompetente, y venimos a enterarnos de que ni la incompetencia ajena se le escapa. Esto es ser desde luego un mequetrefe de altura.
Sin saber muy bien por qué el Partido Popular no consigue crear empleo en sus Comunidades, aunque vemos que lo destruye, por el modo jovial como trata a los profesionales de la sanidad y de la educación, que también pagan impuestos y compran en el supermercado -¿será cierto eso de que "el dinero se mueve"?-, nos cuentan ahora los fantasmas pestilentes de la ideología conservadora española que aspiran a poner a todo el mundo a currar. Si en su anterior gobierno el truco consistió en urbanizar la superficie completa de la Península Ibérica, para la nueva temporada de Lost quieren impulsar a los autónomos y pequeños empresarios. Como se ve, en el Partido Popular ni se enteran ni se enterarán nunca de nada.
¿Es que nos hacen falta nuevos bares, más restaurantes? ¿Acaso necesitamos más tiendas de ropa, peluquerías? ¿Acaso no es amplia la oferta de programadores informáticos y diseñadores de páginas web? ¿Será que no tenemos cuadrillas de albañiles, si es que alguna extranjera no trabaja ya en nuestra economía sumergida? ¿Tendremos que abrir pequeños hoteles cuando hay tantas plazas ahora que no se ocupan? ¿O será que no quieren que nos enteremos de lo que está pasando? Y lo que está pasando es sencillamente que el mundo ha estallado, que el mundo está superpoblado, y que prescinde sin más de muchos de nosotros porque no tenemos interés para él ni siquiera como consumidores. ¡Y eso es triste! ¡Exijo seguir siendo una víctima de la publicidad-propaganda, de mi falta de estima y de mis necesidades inventadas!
No tiene, pues, ningún sentido buscar trabajo donde no hay. Ningún empresario va a crear tres puestos de trabajo porque no hay ningún hueco en el mercado para meter a un empresario, y 1.000.000 de empresarios no caben ni en la cabeza de González Pons, por mucho que el IV Conde de Badarán le cediese parte de su desaprovechado espacio craneal para alojarlos. Aquí ya no sirve ni siquiera la imaginación, pero se muestra bastante útil un puente alto. ¡QUE NO ES UN PROBLEMA DE LESGISLACIÓN, COÑO, QUE NO LO ES!
Vivimos siempre en campaña electoral, es cierto, y el Partido Popular siempre saca la caña de pescar idiotas con los cebos más gordos. Así están sus votantes, cebados de mierda. Ni comprenden en qué consiste el libre mercado, ni cómo funciona un Estado democrático, ni cómo se representa a los ciudadanos, ni el lugar de la religión... ni nada de nada.
¡Que no, que no, que es que no se enteran...!
All together now!
Yvs Jacob
sábado, 10 de septiembre de 2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
No aceptamos las disculpas de Esperanza Aguirre
¡Qué castigo sufrimos los madrileños de bien!
Continuamente se aprecia la escasa disposición democrática de los dirigentes del Partido Popular. No hay ninguna duda: en el Partido Popular no comprenden en qué consiste la convivencia pacífica que se logra mediante la interrelación de intereses de clases o grupos dispares. Al contrario, el Partido Popular sólo interpreta la democracia como fuerza, es decir, imposición de una parte a la otra. Si esto ya es un error de concepto, y muy propio de la maniera española, todavía es peor cuando un tonto se pone al frente de los burros. Es lo que sucede en Madrid: una aventurera ignorante pretende dirigir la Comunidad, los asuntos serios que escapan a su alcance práctico e intelectual. La torpeza de la Espe debería impedirle para el gobierno. Por su simpleza y su falta de conocimiento, la Espe señala, significa criminales aquí y allá: en la sanidad, en la educación, en la Policía, en los sindicatos... Por todas partes encuentra delincuentes la derecha intolerante. Se ha visto estos días que en la Consejería de Educación y en todo el Gobierno de la Comunidad de Madrid no hay quien tenga la menor idea de cómo funciona un centro escolar, de cómo desempeña su tarea un docente. Ni puta idea. No obstante, se lanza la piedra, y tras ellas, a todo el regimiento de periolistos y pseudoperiolistos del fanatismo cerril que habrán de construir el pensamiento de los borregos que votan en masa al Partido Popular madrileño. No importa que muchos de esos borregos sean trabajadores que necesitan, aunque no puedan advertirlo, la existencia de los mejores servicios públicos, entiéndase, sin suplementos sobre sus impuestos. El daño ya ha sido hecho. Si no fuese ya difícil impartir clase y educar en valores en los centros escolares madrileños, se ofrece ahora la oportunidad de recibir una nueva humillación por parte de alumnos y padres, para quienes el docente de la educación pública es un ladrón, un sinvergüenza que se aprovecha del esfuerzo del pueblo para vivir ocioso en su vagancia a prueba de recortes. Gracias, Espe.
Uno se pregunta si de verdad necesitamos gobernantes en Madrid, si gobernar consiste en arrojar a unos ciudadanos a las garras de otros, con el peligro que ese vicio de la ademocracia pueda alimentar en un pueblo de analfabetos sociales como el español. Uno se pregunta si la autoridad del Estado no consiste precisamente en protegernos a unos de los otros. Lo que desde luego no necesitamos es que un tonto ascienda a los cielos del gobierno, porque el mal que trae con su tontería despierta los más irracionales instintos de los más primitivos que entre nosotros habitan.
Los educadores no pueden tolerar las palabras de la Espe ni mucho menos sus disculpas calculadas. Tenemos que pedir a esta señora que no saque más la cabeza del cesto de las zanahorias y que, por favor, se retire sin tardanza. ¡Qué tesón el de los inútiles! Por mucho que se empeñe, la historia sólo la recordará como una bárbara ignorante que tuvo la virtud de decir muchas y muy terribles estupideces, pero ninguna obra que no sea producto de su estupidez resistirá demasiado. La Espe da tanta pena como risa.
A los dirigentes del Partido Popular hay que hacerles llegar el siguiente lema derivado de la tonadilla famosa por el 15-M. Si los indignados cantaban "Lo llaman 'democracia' y no lo es", a los dirigentes del Partido Popular hay que decirles: "Democracia no es teocracia".
¡Huelga indefinida en la educación pública!
Yvs Jacob
Continuamente se aprecia la escasa disposición democrática de los dirigentes del Partido Popular. No hay ninguna duda: en el Partido Popular no comprenden en qué consiste la convivencia pacífica que se logra mediante la interrelación de intereses de clases o grupos dispares. Al contrario, el Partido Popular sólo interpreta la democracia como fuerza, es decir, imposición de una parte a la otra. Si esto ya es un error de concepto, y muy propio de la maniera española, todavía es peor cuando un tonto se pone al frente de los burros. Es lo que sucede en Madrid: una aventurera ignorante pretende dirigir la Comunidad, los asuntos serios que escapan a su alcance práctico e intelectual. La torpeza de la Espe debería impedirle para el gobierno. Por su simpleza y su falta de conocimiento, la Espe señala, significa criminales aquí y allá: en la sanidad, en la educación, en la Policía, en los sindicatos... Por todas partes encuentra delincuentes la derecha intolerante. Se ha visto estos días que en la Consejería de Educación y en todo el Gobierno de la Comunidad de Madrid no hay quien tenga la menor idea de cómo funciona un centro escolar, de cómo desempeña su tarea un docente. Ni puta idea. No obstante, se lanza la piedra, y tras ellas, a todo el regimiento de periolistos y pseudoperiolistos del fanatismo cerril que habrán de construir el pensamiento de los borregos que votan en masa al Partido Popular madrileño. No importa que muchos de esos borregos sean trabajadores que necesitan, aunque no puedan advertirlo, la existencia de los mejores servicios públicos, entiéndase, sin suplementos sobre sus impuestos. El daño ya ha sido hecho. Si no fuese ya difícil impartir clase y educar en valores en los centros escolares madrileños, se ofrece ahora la oportunidad de recibir una nueva humillación por parte de alumnos y padres, para quienes el docente de la educación pública es un ladrón, un sinvergüenza que se aprovecha del esfuerzo del pueblo para vivir ocioso en su vagancia a prueba de recortes. Gracias, Espe.
Uno se pregunta si de verdad necesitamos gobernantes en Madrid, si gobernar consiste en arrojar a unos ciudadanos a las garras de otros, con el peligro que ese vicio de la ademocracia pueda alimentar en un pueblo de analfabetos sociales como el español. Uno se pregunta si la autoridad del Estado no consiste precisamente en protegernos a unos de los otros. Lo que desde luego no necesitamos es que un tonto ascienda a los cielos del gobierno, porque el mal que trae con su tontería despierta los más irracionales instintos de los más primitivos que entre nosotros habitan.
Los educadores no pueden tolerar las palabras de la Espe ni mucho menos sus disculpas calculadas. Tenemos que pedir a esta señora que no saque más la cabeza del cesto de las zanahorias y que, por favor, se retire sin tardanza. ¡Qué tesón el de los inútiles! Por mucho que se empeñe, la historia sólo la recordará como una bárbara ignorante que tuvo la virtud de decir muchas y muy terribles estupideces, pero ninguna obra que no sea producto de su estupidez resistirá demasiado. La Espe da tanta pena como risa.
A los dirigentes del Partido Popular hay que hacerles llegar el siguiente lema derivado de la tonadilla famosa por el 15-M. Si los indignados cantaban "Lo llaman 'democracia' y no lo es", a los dirigentes del Partido Popular hay que decirles: "Democracia no es teocracia".
¡Huelga indefinida en la educación pública!
Yvs Jacob
lunes, 5 de septiembre de 2011
La mejor novela escrita en castellano del siglo XXI es despreciada por los editores españoles
¡Me cago en la puta! ¡Cómo pueden ser tan incompetentes los editores en España! ¡Ni metiéndoles la mejor novela jamás escrita en castellano por el mismísimo ano serían capaces de reconocerla!
Sabe el dios -¿o será Dios?- de María Dolores de Cospedal lo mucho que me he esforzado por ofrecer a esos interventores de la cultura una obra singular e insuperable, elogio de la lengua castellana y energía de la civilización por venir. Si hasta es una obra ecológica, por cuanto que he ahorrado a la madre naturaleza la dolorosa e innecesaria transformación de sus frutos, porque no merece la pena tanto papel para que un desgraciado con ínfulas de intelectual diga Sí o No al mero producto de mi entretenimiento -la justicia es un juego cuando la toma en sus manos el hombre pequeño.
¡Menuda mierda de país! Aquí sólo se publica al amiguito argentino o cubano que cuenta historias inverosímiles que no interesan a nadie. ¡Menuda mierda de país! La mediocridad sólo produce mediocridad, y mediocridad es lo único que reconoce. En la era de Alatriste, se castiga al escritor de talento, al lector de talento, porque hasta a leer hay que enseñar en España, y no es fácil, no lo será mientras las editoriales maltraten al público con pésimas traducciones de obras pésimas, y no menos lamentables obritas de pseudoescritores de aquí.
¡Qué no sentiré paseando entre los estantes de cualquier librería en España! ¡Qué olor a mierda no desprenderán las secciones de novelita en castellano! ¡Pero en qué coño estaban pensando sus editores cuando admitieron tales sacrilegios a la lengua, la sensibilidad y el pensamiento! ¿No son acaso ellos, ay, los guardianes del templo? Pero... ¡qué templo ni qué pollas! Todo arte es inventado.
Aktion BDM no es una novela como las demás, es el espejo donde habrán de mirarse todas las novelas. Aktion BDM supera el límite de la ficción, es el germen de una revolución sin precedentes que transformará el mundo humano en todas sus manifestaciones, desde la barra de pan hasta la nave espacial. Una novela como ésta... ¡ya la quisieran esos países tercermundistas donde los scouts de la literatura plantan su tienda de campaña en busca de más miseria para Occidente! Sí, Aktion BDM es la novela de la cultura avanzada y de la educación moral... ¡parece mentira que los españoles se consideren a sí mismos un pueblo sin todo eso!
Yvs Jacob
Sabe el dios -¿o será Dios?- de María Dolores de Cospedal lo mucho que me he esforzado por ofrecer a esos interventores de la cultura una obra singular e insuperable, elogio de la lengua castellana y energía de la civilización por venir. Si hasta es una obra ecológica, por cuanto que he ahorrado a la madre naturaleza la dolorosa e innecesaria transformación de sus frutos, porque no merece la pena tanto papel para que un desgraciado con ínfulas de intelectual diga Sí o No al mero producto de mi entretenimiento -la justicia es un juego cuando la toma en sus manos el hombre pequeño.
¡Menuda mierda de país! Aquí sólo se publica al amiguito argentino o cubano que cuenta historias inverosímiles que no interesan a nadie. ¡Menuda mierda de país! La mediocridad sólo produce mediocridad, y mediocridad es lo único que reconoce. En la era de Alatriste, se castiga al escritor de talento, al lector de talento, porque hasta a leer hay que enseñar en España, y no es fácil, no lo será mientras las editoriales maltraten al público con pésimas traducciones de obras pésimas, y no menos lamentables obritas de pseudoescritores de aquí.
¡Qué no sentiré paseando entre los estantes de cualquier librería en España! ¡Qué olor a mierda no desprenderán las secciones de novelita en castellano! ¡Pero en qué coño estaban pensando sus editores cuando admitieron tales sacrilegios a la lengua, la sensibilidad y el pensamiento! ¿No son acaso ellos, ay, los guardianes del templo? Pero... ¡qué templo ni qué pollas! Todo arte es inventado.
Aktion BDM no es una novela como las demás, es el espejo donde habrán de mirarse todas las novelas. Aktion BDM supera el límite de la ficción, es el germen de una revolución sin precedentes que transformará el mundo humano en todas sus manifestaciones, desde la barra de pan hasta la nave espacial. Una novela como ésta... ¡ya la quisieran esos países tercermundistas donde los scouts de la literatura plantan su tienda de campaña en busca de más miseria para Occidente! Sí, Aktion BDM es la novela de la cultura avanzada y de la educación moral... ¡parece mentira que los españoles se consideren a sí mismos un pueblo sin todo eso!
Yvs Jacob
martes, 30 de agosto de 2011
El Ayuntamiento de Madrid asfalta por error una calle en mal estado del barrio de Antón Martín
No salimos de nuestro asombro; una calle como la nuestra, que apenas se aprecia en los planos de la ciudad, sin interés olímpico e ignorada por completo en cualesquiera jornadas del Santo Padre... una calle así, siempre llena de mierda...
Amanecimos con unos carteles imperativos: "Prohibido aparcar" -y ojalá se asfaltase más a menudo. "Una calle como la nuestra, decían en el barrio, donde los excrementos de perro han elevado la superficie unos notabilísimos centímetros sobre el nivel del mar"... "una calle como la nuestra, en la cual había formado la orina de propios y ajenos un hermoso laguito de agüita amarilla"...
Más abajo, en Lavapiés, se han interesado por nuestro caso, por tanta suerte. Presidentes de comunidades de vecinos de todo pelaje y color, y algunos españoles, también hay que decirlo, solicitaban información: "¿Cómo coño habéis conseguido que os asfalten la calle, cabronazos?" -tiene mérito el modo como la inmigración atrapa velozmente los rudimentos de la lengüecita castellana.
"¿Perdón?", contesto yo en nombre del tan desprestigiado subgrupo meridional de la raza blanca superviviente.
Se inicia entonces la pesquisa, se telefonea a la Policía Local, a un centro de salud y al Ayuntamiento. Llamar a tu Ayuntamiento no es gratis -y hay que ver el revuelo que se armó cuando se supo que la DGT empezaría a utilizar un número de información no gratuito, ¡lo que llegó a pensarse de la izquierda cuando se vuelve práctica! Nadie sabe nada. El miedo se palpa en el ambiente.
"¿Nos cobrarán un nuevo impuesto por las obras en la calle que necesitamos y no hemos solicitado expresamente?" -doña Luisa, mi vecina, que lo ha visto todo en el barrio, habla incluso de "seres humanos", aunque no la creo.
"¿Cuánto tiempo hay que esperar para que agarre la mierda en el alquitrán, jefe?", preguntaba un joven de los que abundan ahora, que parecen gilipollas, pero que, tras dudar de cuánto, se ha comprado una mascota de la familia de los gremlins, de manera que pueda ser reconocido por todos como lo que es, un perfecto gilipollas. Nadie contesta.
No obstante, alguien hace la siguiente observación: "¡Todos los operarios son españoles!". De inmediato, los afectados examinamos uno a uno a todos los que intervienen en la tareas de pavimentación. Emilio, vecino del barrio, y jubilado recientemente, estalla de alegría: "El trabajador español es lo mejor que ha habido siempre en este puto país... y los motores Pegaso". Estamos todos de acuerdo. Los inmigrantes a nuestro alrededor se sienten heridos por tanta nostalgia. Es emocionante. Doña Luisa remata: "Estos que vienen ahora no saben hacer nada. Mi Paco... ¡eso era un hombre! Que una vez estuvo el Caudillo de visita en el barrio ¡y salimos en los periódicos!". Lo que quiera que sea que significan estas palabras no nos esforzamos por aclararlo.
"¡Apartarse ya!" -en efecto, un operario español.
Se me activa la gramática: "Disculpe". Ni puto caso.
Llega por fin un coche de la Policía. "Todo en orden. Estas obras son legales".
"¿Pero es seguro que querían asfaltar esta calle? Porque nosotros no somos ricos... ¡Nosotros tenemos auténticas necesidades por querer vivir como ellos!".
"Esto lo hace la Administración" -la verdad es que el agente pone buena voluntad de su parte, y no digo yo que en otros acontecimientos no se merezca una hostia.
Y así transcurrió la mañana. Apenas se marcharon los operarios con sus máquinas, la primera meada del primer hijo de la gran puta con perro apareció en las escaleritas de mi edificio, como sucede tantas veces a diario en el barrio -la posterior mierda no tardó mucho en llegar. La vida sigue igual: el español es de una raza muy difícil de educar, tiene una idea muy tosca de la cosa pública.
Yvs Jacob
Amanecimos con unos carteles imperativos: "Prohibido aparcar" -y ojalá se asfaltase más a menudo. "Una calle como la nuestra, decían en el barrio, donde los excrementos de perro han elevado la superficie unos notabilísimos centímetros sobre el nivel del mar"... "una calle como la nuestra, en la cual había formado la orina de propios y ajenos un hermoso laguito de agüita amarilla"...
Más abajo, en Lavapiés, se han interesado por nuestro caso, por tanta suerte. Presidentes de comunidades de vecinos de todo pelaje y color, y algunos españoles, también hay que decirlo, solicitaban información: "¿Cómo coño habéis conseguido que os asfalten la calle, cabronazos?" -tiene mérito el modo como la inmigración atrapa velozmente los rudimentos de la lengüecita castellana.
"¿Perdón?", contesto yo en nombre del tan desprestigiado subgrupo meridional de la raza blanca superviviente.
Se inicia entonces la pesquisa, se telefonea a la Policía Local, a un centro de salud y al Ayuntamiento. Llamar a tu Ayuntamiento no es gratis -y hay que ver el revuelo que se armó cuando se supo que la DGT empezaría a utilizar un número de información no gratuito, ¡lo que llegó a pensarse de la izquierda cuando se vuelve práctica! Nadie sabe nada. El miedo se palpa en el ambiente.
"¿Nos cobrarán un nuevo impuesto por las obras en la calle que necesitamos y no hemos solicitado expresamente?" -doña Luisa, mi vecina, que lo ha visto todo en el barrio, habla incluso de "seres humanos", aunque no la creo.
"¿Cuánto tiempo hay que esperar para que agarre la mierda en el alquitrán, jefe?", preguntaba un joven de los que abundan ahora, que parecen gilipollas, pero que, tras dudar de cuánto, se ha comprado una mascota de la familia de los gremlins, de manera que pueda ser reconocido por todos como lo que es, un perfecto gilipollas. Nadie contesta.
No obstante, alguien hace la siguiente observación: "¡Todos los operarios son españoles!". De inmediato, los afectados examinamos uno a uno a todos los que intervienen en la tareas de pavimentación. Emilio, vecino del barrio, y jubilado recientemente, estalla de alegría: "El trabajador español es lo mejor que ha habido siempre en este puto país... y los motores Pegaso". Estamos todos de acuerdo. Los inmigrantes a nuestro alrededor se sienten heridos por tanta nostalgia. Es emocionante. Doña Luisa remata: "Estos que vienen ahora no saben hacer nada. Mi Paco... ¡eso era un hombre! Que una vez estuvo el Caudillo de visita en el barrio ¡y salimos en los periódicos!". Lo que quiera que sea que significan estas palabras no nos esforzamos por aclararlo.
"¡Apartarse ya!" -en efecto, un operario español.
Se me activa la gramática: "Disculpe". Ni puto caso.
Llega por fin un coche de la Policía. "Todo en orden. Estas obras son legales".
"¿Pero es seguro que querían asfaltar esta calle? Porque nosotros no somos ricos... ¡Nosotros tenemos auténticas necesidades por querer vivir como ellos!".
"Esto lo hace la Administración" -la verdad es que el agente pone buena voluntad de su parte, y no digo yo que en otros acontecimientos no se merezca una hostia.
Y así transcurrió la mañana. Apenas se marcharon los operarios con sus máquinas, la primera meada del primer hijo de la gran puta con perro apareció en las escaleritas de mi edificio, como sucede tantas veces a diario en el barrio -la posterior mierda no tardó mucho en llegar. La vida sigue igual: el español es de una raza muy difícil de educar, tiene una idea muy tosca de la cosa pública.
Yvs Jacob
domingo, 28 de agosto de 2011
"Speaker" espontáneo del 15-M se plantea la posibilidad de iniciar una huelga de hambre
"No nos toman en serio", ha concluido el Mahatma Gandhi de Moratalaz.
¡Cómo se está poniendo la cosa!
Una vez excluida la vía de la violencia -Islandia 1, mundo árabe 0-, el movimiento del 15-M se encuentra, así se dice, "en un callejón". Hubiese sido mejor iniciar una revolución-guerra civil, pero cuando las cosas se hacen mal... -por querer hacerlas bien...
Hubo quien creyó en el éxito del movimiento: basta con hacer un poco de ruido, montar unas chozas de ONG, negar la legitimidad del actual sistema parlamentario y tratar a la Policía como si fuese el cuerpo representativo del pueblo al cual puede éste ajusticiar, pasar por la quilla en pago por sus malos servicios, para elevar a una sociedad desde su inconfesada negligencia histórica hasta el modelo supremo de organización política, todo ello tan fácil como declinar la invitación de los partidos democráticos mayoritarios -"Lo llaman 'democracia' y no lo es"; "Que no, que no nos representan" y otros "hits" de la pasada primavera.
Pero el bello mundo que iba a salir de la no-revolución parece atascado -vamos, que todo sigue igual y siempre seguirá, y si algo sucede, sólo para peor, me temo. Los ideodos de la no-revolución se ponen nerviosos al observar que el mundo sigue adelante tras el 15-M -nos hemos ido de vacaciones, aprovechamos las rebajas para comprar más cosas que nunca que no necesitamos y vivimos el milagro continuo de no morir de hambre en el desempleo-; se agotan las distintas iniciativas -perjuicio o boicot a manifestaciones con ideología afín, provocación innecesaria a los Cuerpos de Seguridad del Estado...-, y en la desesperación de la ineficacia, se recurre a la tragedia personal, como si pudiese importarle a alguien, cualquiera que sea su forma. Precisamente, estamos donde estamos porque todo nos importa una mierda desde hace bastante tiempo.
La propuesta arrancó buenos aplausos. La decisión de iniciar una huelga de hambre fue acogida con entusiasmo -el movimiento necesita algunos mártires ¡ahora! Se trataba en realidad de una duda -el "speaker" dijo algo sobre los hidratos que soy incapaz de reproducir, pero confiaba en su calendario. Pero otra cosa hubiese sido inmolarse. Para inmolarse ya no vale tomar el micrófono y reflexionar ante el público de "El club de la democracia" con una gorra ladeada, lo que hace falta es el bidón de gasolina. Es un paso serio -Islandia 1, mundo árabe 1. Tal vez este "wannabe" Gandhi está convencido de que a su gesto le seguirá por fin una reacción con auténticas consecuencias sociales, al contrario de las demás reacciones sociales en Occidente desde hace unas décadas, cuyo efecto más letal es que no pasa absolutamente nada. Pero yo creo que no le irá mucho mejor. La suerte del compañero Javi no será otra cosa que uno más de los muchos experimentos de la vida en cautividad a los que ya estamos acostumbrados. Sus padres y amigos recorrerán los estudios de radio y los platós de televisión para contar al mundo que el Javi -a quien siguió en la asamblea un tal Jose- "siempre ha sido un tío de puta madre", y nadie lo discutirá, pero es que los demás tenemos otras cosas que hacer -yo ahora estoy leyendo mucho a Christopher Isherwood y llego a la conclusión de que la literatura inteligente desapareció en los años 50. Es un asunto exclusivamente personal, mío, Javi.
Ojalá una victoria de Pérez Rubalcaba en las próximas elecciones consiga apartar a este joven de la atracción de su trágico destino. En caso contrario, ruego a Javi informe puntualmente del lugar donde llevará a cabo su lucha pasiva por la supervivencia, seguramente somos muchos los que hemos estrenado cámaras fotográficas de gran alcance y calidad de imagen este verano sin haber atrapado en su tarjeta de memoria nada más que furtivos desnudos femenimos.
Yvs Jacob
¡Cómo se está poniendo la cosa!
Una vez excluida la vía de la violencia -Islandia 1, mundo árabe 0-, el movimiento del 15-M se encuentra, así se dice, "en un callejón". Hubiese sido mejor iniciar una revolución-guerra civil, pero cuando las cosas se hacen mal... -por querer hacerlas bien...
Hubo quien creyó en el éxito del movimiento: basta con hacer un poco de ruido, montar unas chozas de ONG, negar la legitimidad del actual sistema parlamentario y tratar a la Policía como si fuese el cuerpo representativo del pueblo al cual puede éste ajusticiar, pasar por la quilla en pago por sus malos servicios, para elevar a una sociedad desde su inconfesada negligencia histórica hasta el modelo supremo de organización política, todo ello tan fácil como declinar la invitación de los partidos democráticos mayoritarios -"Lo llaman 'democracia' y no lo es"; "Que no, que no nos representan" y otros "hits" de la pasada primavera.
Pero el bello mundo que iba a salir de la no-revolución parece atascado -vamos, que todo sigue igual y siempre seguirá, y si algo sucede, sólo para peor, me temo. Los ideodos de la no-revolución se ponen nerviosos al observar que el mundo sigue adelante tras el 15-M -nos hemos ido de vacaciones, aprovechamos las rebajas para comprar más cosas que nunca que no necesitamos y vivimos el milagro continuo de no morir de hambre en el desempleo-; se agotan las distintas iniciativas -perjuicio o boicot a manifestaciones con ideología afín, provocación innecesaria a los Cuerpos de Seguridad del Estado...-, y en la desesperación de la ineficacia, se recurre a la tragedia personal, como si pudiese importarle a alguien, cualquiera que sea su forma. Precisamente, estamos donde estamos porque todo nos importa una mierda desde hace bastante tiempo.
La propuesta arrancó buenos aplausos. La decisión de iniciar una huelga de hambre fue acogida con entusiasmo -el movimiento necesita algunos mártires ¡ahora! Se trataba en realidad de una duda -el "speaker" dijo algo sobre los hidratos que soy incapaz de reproducir, pero confiaba en su calendario. Pero otra cosa hubiese sido inmolarse. Para inmolarse ya no vale tomar el micrófono y reflexionar ante el público de "El club de la democracia" con una gorra ladeada, lo que hace falta es el bidón de gasolina. Es un paso serio -Islandia 1, mundo árabe 1. Tal vez este "wannabe" Gandhi está convencido de que a su gesto le seguirá por fin una reacción con auténticas consecuencias sociales, al contrario de las demás reacciones sociales en Occidente desde hace unas décadas, cuyo efecto más letal es que no pasa absolutamente nada. Pero yo creo que no le irá mucho mejor. La suerte del compañero Javi no será otra cosa que uno más de los muchos experimentos de la vida en cautividad a los que ya estamos acostumbrados. Sus padres y amigos recorrerán los estudios de radio y los platós de televisión para contar al mundo que el Javi -a quien siguió en la asamblea un tal Jose- "siempre ha sido un tío de puta madre", y nadie lo discutirá, pero es que los demás tenemos otras cosas que hacer -yo ahora estoy leyendo mucho a Christopher Isherwood y llego a la conclusión de que la literatura inteligente desapareció en los años 50. Es un asunto exclusivamente personal, mío, Javi.
Ojalá una victoria de Pérez Rubalcaba en las próximas elecciones consiga apartar a este joven de la atracción de su trágico destino. En caso contrario, ruego a Javi informe puntualmente del lugar donde llevará a cabo su lucha pasiva por la supervivencia, seguramente somos muchos los que hemos estrenado cámaras fotográficas de gran alcance y calidad de imagen este verano sin haber atrapado en su tarjeta de memoria nada más que furtivos desnudos femenimos.
Yvs Jacob
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