domingo, 21 de julio de 2013

¿Por qué es tan mediocre la derecha española? La educación clasista en España nunca produjo genios (Edward Bellamy ya lo sabía)

En Looking Backward Edward Bellamy ofreció una comparación entre el paraíso terrenal que supuestamente habría de ser la sociedad en el siglo XX y el imperio de la injusticia levantado por el hombre durante milenios y que alcanzó en el siglo anterior, el XIX, la cima de su ambición. Llama inmediatamente la atención de un lector jovial lo mucho que se parece la sociedad española actual a la de Boston, donde se sitúa la acción de esta novela romántica, en el segundo cuarto del siglo XIX. Ya imagino que muchos pensaréis que incluso así una sociedad norteamericana, cualquiera que sea el momento tomado como punto de comparación, siempre será superior al Tercer Mundo que tiene agarrado a España por las entrañas desde su nacimiento como nación. Y es cierto que tal principio involucionista se cumple, a saber, que los Estados Unidos de América no sólo continuaron, sino que condujeron la historia de la humanidad, la empujaron hacia adelante, del siglo XIX al XX y al XXI, mientras que España, por alguna razón insondable y cósmica, se esfuerza por regresar a un momento ya superado -tendría razón Melville al decir de España que era una ballena varada en la orilla de Europa... Póngase cuidado en este diálogo que mantienen acerca de la educación Mr West, un bostoniano del siglo XIX que despierta de repente un siglo después, con el Doctor Leete, su anfitrión en el futuro (la obra fue escrita ¡en 1888!).
"You will see... many very important differences between our methods of education and yours, but the main difference is that nowadays all persons equally have those opportunities of higher education which in your day only an infinitesimal portion of the population enjoyed. We should think we had gained nothing worth speaking of, in equalizing the physical comfort of men, without this educational equality".
"The cost must be very great," I said.
"If it took half the revenue of the nation, nobody would grudge it," replied Doctor Leete, "not even if it took it all save a bare pittance. But in truth the expense of educating ten thousand youths is not ten nor five times that of educating one thousand. The principle which makes all operations on a large scale proportionally cheaper than on a small scale holds as to education also."
"College education was terribly expensive in my day," said I.
Yo no sé si en toda la historia de la literatura se ha escrito un fragmento que pueda superar al aquí citado a propósito de la dirección que habrían de tomar los pueblos sobre la tierra. Me gustaría que se reparase en una de las afirmaciones cuyo lenguaje no es en absoluto diferente al empleado por la opinión pública hoy: "si tomase la mitad del presupuesto, nadie se resistiría". ¡Y qué decir de las experiencias universitarias de casi todos los licenciados españoles! ¡Cuántas modificaciones de planes de estudios no habremos conocido! Con motivo de un cambio en el plan de estudios, las asignaturas aparecían y desaparecían, su nombre era sustituido por otro, su valor en el cómputo de una carrera universitaria subía y bajaba como la bolsa, pero era siempre la misma mierda; el mismo profesor, los mismos papeles amarillos... Asignatura, curso, seminario, doctorado, máster... la misma calidad, sólo han variado los precios, ¡y todavía nos dicen que los estudios universitarios están subvencionados en un 80%! Es un puro disparate. Por otra parte, un país de hidalgos y taberneros no ha construido un futuro donde puedan renovarse los miembros de una sociedad de manera digna, generaciones mejor formadas que las de sus padres o abuelos, sino todo lo contrario, y si gobierna además un partido de analfabetos con ínfulas de caballo percherón con trenzas, entonces la cosa no puede ir sino a peor, que es como siempre le ha ido a España, a peor, porque es donde los analfabetos se han sentido siempre más cómodos -fuera de la mediocridad, el mundo es un insoportable laberinto...
Días oscuros vendrán como creímos que no volverían, el país ha sido vendido en una subasta y nuestros estúpidos gobernantes confían en que los usureros se lo entregarán cuando satisfagan el último de los pagarés. Malditos idiotas...
España es ingobernable, tan infantil su izquierda como iletrada y bruta su derecha; y luego esos nacionalistas mitomaniacos que juegan a ser demócratas... No tenemos solución, somos un pueblo atrasado y retrasado. Bien lo saben ahí fuera quienes nos hacen la guerra en todos los sentidos -guerra económica, guerra demográfica...-, España es su quinta columna.


Yvs Jacob


[Y muy pronto en Basuragurú: "José Antonio Álvarez Gundín devalúa la tertulia de 'Hora 25'" (Para Àngels Barceló: "Yvs Jacob rompe con el programa tras más de dos décadas como fiel oyente" -"No me interesa el rollo engañabobos 'a lo Intereconomía'")].


¡Todos con Tokyo 2020!

martes, 9 de julio de 2013

Privatización de la sanidad pública en Madrid (Robertson Davies ya lo sabía)

Powel was in one of those hospital rooms which are described as "semi-private"; this meant that he lay in the part of the room nearest the door, and on the other side of the white curtain that split the room down the middle lay somebody who had hired one of the hospital television sets.

Robertson Davies, "The Lyre of Orpheus"

La privatización de cualquier servicio es un asunto mucho más complejo cuando se contempla fuera de la espuria legitimidad democrática, el "hemos ganado nosotros, y punto" del PP, la obsesión por la mitad más uno que en un pueblo políticamente nulo como el español desplaza cualquier concepción de la sociedad que contemple la variedad o pluralidad de intereses como un hecho radical -en la raíz-, no obstante las advertencias de algunos intelectuales -Hannah Arendt es un buen ejemplo- sobre el cuidado que hay que poner cuando se proclama la existencia de un interés común a toda una sociedad, temor referido a la posibilidad de abrazar un sistema comunistoide. Pero lo cierto es que con los campeones del neoliberalismo español tal interés -o intereses- existe, y para su realización se exige la aniquilación del sector público, si es que no se confunden aquí fin y medio, y la subasta al mejor impostor de lo público no es ya el objetivo buscado. El partido de aquellos que podrían conseguir mucho más dinero fuera de la política, en la actividad privada, que en el pública -¡jájajajaja!-, el partido de los excelentes por esfuerzo, por mérito y por naturaleza -¡jájajajaja!-, el partido contra las mamandurrias -¡jájajajaja!-, con la irresponsabilidad quintaesencial que lo caracteriza desde su fundación, hiere de muerte a la educación y a la sanidad públicas en Madrid en un ejercicio de barbarie histórica, porque precisamente de eso se trata, del triunfo de la ignorancia sobre el orden de la razón, al despreciar la importancia definitiva de la historia, donde hay que buscar la explicación de por qué en España han triunfado unas instituciones o modos de gestión y otros no, y aquí tiene mucho que ver la cobardía de los padres, los abuelos, los bisabuelos y anterior ascendencia patriótica patatera de muchos de nuestros actuales gestores, que siempre entendieron que el mejor negocio se hace cuando el riesgo lo asumen otros, y que excelente es quien más provecho obtiene del esfuerzo ajeno con la mayor reserva del propio. Esto lo trata Manuel Herce en una obra humillante que bajaría los humos a esos analfabetos de la derecha española si sospechasen la realidad que dio lugar a la España actual, unos analfabetos alucinados y horteras a quienes habría que pasear por las calles de la ciudad como a los perros, con una correa y restregándoles el morro sobre las meadas y las mierdas. La obra en cuestión, El negocio del territorio -publicada por Alianza Editorial en este mismo año-, reparte a diestro y siniestro y deja al lector honesto una lanza clavada en el secarral de la nación. No es sólo que la aportación española al progreso científico, tecnológico y material de la humanidad informe de su condición histórica de pueblo primitivo y subdesarrollado, sino que la soberbia de los taberneros ha hecho creer a nuestros gestores de la cosa pública que por tener unos jamones en la bodega estamos a la altura o incluso por delante de los pueblos que han alumbrado la pasteurización o la penicilina, y mientras siga vigente este delirio colectivo, todas las acciones de la sociedad española no irán sino en la dirección contraria, a saber, la de siempre, la senda segura de la mediocridad. El capital en España no ha sido tímido, según se decía del capital en general en el siglo XIX, el capital en España sólo ha intervenido cuando ha estado seguro de que contaba con el aval que garantizase su concurso, ¿no resulta contradictorio este paternalismo del Estado con el bravo emprendedor? ¿No es aquí el emprendedor un farsante de tomo y lomo? Del análisis que hace Manuel Herce de la estrategia liberal en España se obtiene el siguiente esquema: que inventen otros, que lo pongan en marcha otros -el Estado-, que nos lo entreguen maduro y a punto para los beneficios. ¿Pero no es esto demasiado poco liberal? ¿No se trata de una tomadura de pelo mayúscula? (No se pierda de vista lo que dice el profesor Herce sobre los peajes en Catalunya y las ruinosas circunvalaciones madrileñas, el timo es el mejor negocio).
Y todavía en Madrid continuamos, no chocando con la misma piedra, sino comiéndonos las piedras a bocados, y todo por las sucesivas mayorías absolutas que unos burros dan a otros. Yo me imagino que en España, una vez entregados todos los hospitales y centros de salud a los amiguitos del alma, una vez nos hayamos asegurado de que el hijo del zapatero sólo puede ser chatarrero y de que al niño rico no le falte el trabajo como doctor, veremos episodios que afloran cuando un pueblo como el español festeja con satisfacción el orgullo de reconocer su propia naturaleza, y será lo de menos que a un lado de la cortina y no a otro se vea y se escuche el televisor, porque los españoles, que tan antigua e íntima relación han tenido siempre con la humillación, no dejarán pasar la ocasión de darla y de recibirla. Por debajo de la cortina, el paciente rico lanzaba al pobre lo que eran sin ninguna duda los restos de su comida... Las sábanas sucias del paciente rico eran dispuestas inmediatamente en la cama del pobre, que podía entonces sentir que entraba en un lecho de más altura, era su compañero de habitación un igual... Quitaron al paciente pobre el riñón que tanto necesitaba el rico; la dirección del hospital registró que aún no se había cubierto ni un tercio de la estancia...


Yvs Jacob


¡Todos con Tokyo 2020!

domingo, 30 de junio de 2013

"Basuragurú" manifiesta su apoyo a la candidatura olímpica de Tokyo 2020

En Basuragurú creemos que los juegos olímpicos habrían de celebrarse siempre en el Primer Mundo, precisamente por tratarse de un acontecimiento donde el deporte es algo secundario o subsidiario, no obstante la denominación que recibe este evento, cuya dependencia de la economía es absoluta. Los juegos olímpicos son un adorno que sólo puede permitirse un país evolucionado, una sociedad avanzada que hubiese resuelto todas sus carencias más elementales. Por tanto, sólo en el Primer Mundo cabe encontrar a esos países que pueden permitirse mostrar a los demás su excelencia cultural. Para el Tercer Mundo, al que pertenece España, optar a la organización de un acontecimiento tal se asemeja al golpe de fortuna ansiado con una participación de lotería. Se aprecia inmediatamente la mediocridad del pueblo mediocre en su deseo de fortuna -mientras el Primer Mundo es obra de los grandes hombres, el Tercer Mundo lo es de dioses menores. Si en el Primer Mundo es la satisfacción por el trabajo la que impulsa y da energía a las gentes para alcanzar la obra realizada, el pueblo mediocre sólo sueña con cantidades enormes de dinero ajeno que le permitan realizar el sueño grotesco de la impostura, de manera que se sienta elevado y perteneciente a un mundo superior al que en realidad no merece entrada. Esto es así porque el progreso, concepto empleado para significar la evolución material de las sociedades humanas en su origen, expresa también una dimensión humanista de dicha evolución en la que coinciden marxistas y liberales documentados, que también los hay, o lo que es igual, una sociedad progresa no sólo en la medida en que sabe establecer las mejores condiciones de vida de sus miembros, sino sobre todo cuando sabe hacer de ellos seres humanos mucho mejores, y en el Tercer Mundo ni lo saben ni lo sospechan, luego sólo les cabe rogar a los dioses Fortuna y Dinero como si nada pudieran hacer los hombres sin el concurso de los cielos. El Tercer Mundo, donde cabe situar a España, insisto, es uno de delirios de grandeza, y contrasentido es vestir de seda a los chatarreros como regar a los cerdos con miel. Celebrar un acontecimiento como los juegos olímpicos supone abrir todavía más las puertas a los ciudadanos del resto del mundo, ¿pero qué tiene España que ofrecer más que calles sucias y pinchos enmohecidos y rancios? A mí se me encoge el corazón cada día cuando veo a los turistas del Primer Mundo recorrer Madrid. No es sólo que al menor descuido vayan a perder todas sus pertenencias más valiosas, no es sólo que la ciudad carezca de un conjunto monumental significativo que justifique un viaje de carácter más o menos cultural a las cloacas de Occidente, sino que el espectáculo humano que ofrecen sus habitantes es de un patetismo tal que la imagen de pueblo pobre y mendicante que se construye ante los extranjeros sirve para disuadir de cualquier inversión, en la materia y en el espíritu. El triunfo del liberalismo de los analfabetos trajo consigo la proliferación de estatuas humanas que reclaman su condición de instrumentos del arte (!), ejércitos de chatarreros venidos de las regiones más audaces de la UE, subsaharianos decorativos y toda suerte de buscafortunas al país de los taberneros -léase "emprendedores"-, el país del "sálvese quien pueda", del "pase y sírvase" y de la irresoluble anomia. Por todas partes hay gente mendigando, cabe preguntarse además si quedarán rumanos y búlgaros en Rumanía y en Bulgaria, igual que en algún momento Ecuador estuvo a punto de echar el cierre por falta de personal, porque había en España muchas viviendas sin vender ni alquilar. Por todas partes hay gente rebuscando en cubos y contenedores de basura uno ya no sabe el qué, porque cubos y contenedores son examinados cinco, seis, siete veces o más antes de que los camiones de recogida se cobren el resto absolutamente residual del botín de nuestra basura. Por todas partes se exhibe el carácter tercermundista de un pueblo pobre y delirante que vive con satisfacción el signo de su pobreza: España es sucia y hortera. Yo he recorrido esta ciudad -Madrid- por años sin fin hasta creer que vivo en ella desde hace una eternidad y nada de lo que veo hoy se parece a nada de lo que haya visto hace dos décadas. A mí me gustaría que quienes dirigen el COI viajasen a Madrid para ver la ciudad que realmente es, y no la que políticos alucinados e interinos quieren hacerles creer que es o será cuando tenga el dinero que permita realizar proyectos caducos. Descubrirían entonces lo que muchos hemos sabido desde hace demasiado tiempo: no es un problema económico, es un problema cultural también. Para abrirse al mundo hay que ofrecer algo deseable, algo que los demás perciban que les falta, algo que les oriente en una dirección humana, y eso España no se lo puede ofrecer a ningún país del Primer Mundo.
Desde Basuragurú solicitamos su apoyo a los miembros del COI para que sea Tokyo la ciudad que acoja los juegos olímpicos en 2020, una adhesión hecha con la conciencia de ciudadanos honestos y coherentes. Nosotros no creemos en otros milagros que los divinos, exclusión explícita de la superstición "leyes del mercado", no tenemos la menor confianza en los políticos que decoran sus despachos con obras de arte ni apoyaremos jamás a una delegación a cuyo frente se sitúa a una analfabeta política sin otro mérito que la compañía en el católico tálamo. La búsqueda de la fortuna por medios ajenos nos avergüenza, la orgía lobista de despilfarro nos aterra, y la mendicidad, ya privada, ya institucional, nos da ganas de vomitar. Basuragurú quiere decir al COI lo que nadie en España quiere oír: los juegos olímpicos no van a contribuir de ninguna manera a solucionar ningún problema de los que afectan al país, la principal transformación de que disfrutaríamos los habitantes de la ciudad de Madrid sería sólo de los precios de toda suerte de productos, artículos y servicios, y conocida es de todos la estúpida insaciabilidad de los españoles cuando se trata de sacar provecho de los demás. Nos gusta Japón, admiramos una cultura que presiona sobre sus miembros como si una grúa estuviese a punto de aplastarlos a la menor falta; nos produce la más irritante de las envidias que la violencia haya sido allí alejada del escaparate de la vida pública y que las colillas de cigarro se guarden en una bolsita dentro de la chaqueta. Pedimos pues el voto para la candidatura de Tokyo 2020.


Basuragurú


¡Todos con Tokyo 2020!

martes, 18 de junio de 2013

Truco para preparar 6 yogures tipo "griego" de Danone

Hola, amigos.
Cuántas veces no habremos tenido invitados sorpresa para una comida o una cena y no hemos sabido qué preparar -un plato principal, un segundo...-, ni mucho menos qué ofrecerles después, un postre económico y delicioso que nos haga quedar a la altura de un anfitrión ejemplar. Pues aquí os dejo esta idea, que no me atrevo a atribuirme en tanto que creadora porque la he copiado de Danone, ya sabéis, la mayor productora de lácteos elaborados para España, pero a la cual no interesan los trabajadores españoles, esos formidables consumidores de todas las cosas. Pues allá vamos, aquí tenéis un postre para rechupetearse los pezones.
En estos tiempos, cuando tan mal vista está la solidaridad, quién no tiene 4 yogures tipo "griego" de Danone en una bandeja de su frigorífico... El problema se plantea para 6 comensales. Supóngase que 4 amigos se presentan a traición a la puerta de casa. Sería una descortesía librarse de ellos con una excusa miserable, y como se dice en todas las crisis, "donde comen dos comen seis", o como se dice en las reuniones de la CEOE, "¡estos hijos de puta quieren que se les pague incluso porque se les muere la abuela!", luego, ¿cómo repartir 4 unidades entre 6? La solución nos la ofrece Danone con su paquete de yogures tipo "griego" en formato ahorro. Voy a ver si soy capaz de explicarlo. Para repartir 4 de estos yogures entre 6 comensales podéis hacer como Danone, a saber, o bien adquirís las 6 unidades del formato ahorro, o bien compráis sólo 4 yogures en un pack normal, que podéis servir en pequeños vasos al modo trendy, para lo cual bastará con repartir de manera equilibrada el contenido de los 4 envases en 6 nuevos recipientes. Danone lo hace exactamente así con su formato ahorro, el de 6 unidades, más caro, por supuesto, que el paquete de 4, si bien entre uno y otro, el de 4 y el de 6, no hay más diferencia que el precio y el número de envases. Pues nada, a disfrutarlo y a quedar como Dios manda.


Informa María Malamenti

martes, 11 de junio de 2013

¡Que le den por el culo al FROB!

Cómo nos toma el pelo el Gobierno de España...
Dejo aquí testimonio de un caso real libre de derechos para uso de comunicadores, creadores de opinión y otros demagogos.
Dos jóvenes de treinta y tantos años montan una empresa, se convierten en capital activo dueño de sí mismo, en autónomos, ¿o habría que decir "emprendedores"?, lo que con satisfacción de tabernero antes decíamos "empresarios". Capital dueño de sí mismo... o no tanto. Cuando se trabaja por cuenta propia (¡autónomo!) todo es más difícil: no existen el salario ni el horario, que son sustituidos por la fatiga y las deudas, un trabajador por cuenta propia no alcanza beneficios hasta años, digo años, después de haber puesto en marcha su actividad y siempre existen las dudas acerca del grado de profesionalidad en la ejecución de los trabajos. Por supuesto, es una opción de alto riesgo y hay que tomar decisiones definitivas: si no se aceptan todos los encargos que van saliendo al paso, la actividad mengua y la empresa desaparece (ya lo decía Marx...), si se aceptan, hay que contar con más trabajadores, pero ¿cómo repartir algo, que es poco, entre muchos necesarios? El problema en realidad consiste en lo siguiente: dos no pueden asumir todo el trabajo que les permitiría cubrir el capital arriesgado, pero si hay que repartir entre cinco, entonces todos no pueden cobrar. Y, efectivamente, los jóvenes emprendedores sacrifican su parte para cubrir los salarios reducidos de sus trabajadores. Y alguien se preguntará cómo puede suceder algo así. Pues bien, los jóvenes acuden a varias oficinas bancarias en busca de apoyo -¿financiación?-, su caso no es el más desfavorable, porque no es que no tengan trabajo, sino que cobran con mucha demora por los trabajos realizados, luego las entidades no habrían de asumir un gran riesgo. No obstante, ni siquiera así consiguen un préstamo. Menos mal que existe el Gobierno de España y su bendito FROB, o como dice el anuncio miserable con que nos toman el pelo, menos mal que entre todos hemos saneado el sector financiero. Pero ni por ahí consiguen nada nuestros amigos: por extraño que parezca, no cumplen los requisitos para beneficiarse de los apoyos en la financiación de su empresa. Agotadas las vías oficiales, sólo resta pedir dinero a sus familiares, de donde resulta que el padre de uno de ellos, pensionista, firma un préstamo para que su hijo pueda pagar a sus empleados, préstamo que se reeditará indefinidamente. Hablamos de 9.000 € de mierda, algo que ni siquiera en el PP se dignarían a meter en un sobre. ¿Es de verdad tan difícil que dos trabajadores por cuenta propia, que dedican su vida de 8 de la mañana a 10 de la noche, sin descanso de fin de semana, a no morirse hambre, que tienen la capacidad de repartir sus miserables no-beneficios con otros, puedan obtener un pequeño apoyo financiero para que no cese su actividad? ¡Pero qué cojones estamos haciendo en este país de mierda!
Preguntados los jóvenes emprendedores por la situación política del país, una respuesta común: que les den por el culo a todos, a la UE, al Gobierno de España y a la madre que los parió. Tras conocer esta y otras historias reales, me declaro rendido ante la siguiente conclusión: lo que no pudo la riqueza -aniquilar el Estado-, lo ha conseguido la pobreza mediante el envilecimiento de los ciudadanos. Yo siempre he hecho una pequeña campaña entre familiares y allegados en defensa del procedimiento democrático, convencerles de la necesidad, de la responsabilidad de acudir a la urnas, pero he sido derrotado, lo confieso, me he convertido en un soñador de cadalsos, y ya sólo creo en la justicia que se realiza con violencia, y no precisamente por cuenta ajena -tanto leer a Kant para caer en la cuenta de que la cosa era la mar de simplona...
No lo llamemos abstención, el Estado en todas sus formas se ha convertido en una realidad paralela sin el menor interés para los ciudadanos.
¡Premio para el liberal del bigote! ¡Oootro perriiito piloooto!


Yvs Jacob