lunes, 21 de enero de 2013

El PP está podrido

El PP está podrido y pone a trabajar en su defensa a María Dolores de Cospedal. De María Dolores de Cospedal sabemos dos cosas: la primera, que le gusta mucho el dinero, el dinero para ella, claro, y muy poco el dinero para los demás, y la segunda, que es una de esas personas con tic, esto es, si, por ejemplo, se le pregunta qué hora marca un reloj cuyas agujas se sitúan a las 12.30, ella dirá que las 6.40, llámese como se quiera este problema de María Dolores de Cospedal. Cabe añadir a su carácter otro rasgo que se expresa a las mil maravillas en esta patochada: si existe financiación ilegal del PP o se han pagado sobresueldos a sus dirigentes, tendrán que revelarlo las cuentas de la formación, y si tales cuentas no revelan nada, entonces ni hubo pagos ni fue irregular la financiación. Como se dice en una de las cuñas de "Todo por la radio", "¡olé tu chocho!".
El PP es el partido de los ricos muy ricos que desprecian a los pobres, el partido de los patriotas horteras, es el partido de los fanáticos de la religión católica, el partido de los intolerantes, el partido de quienes antes prefieren el enfrentamiento entre los ciudadanos que aceptar la noción orgánica de la sociedad, el partido de quienes prefieren una sociedad, mejor que viva, muerta. En España todos sabemos cómo se han hecho las grandes fortunas hasta el advenimiento de la democracia, y sabemos cómo se han hecho muchas fortunas cuando la democracia llegó aquí. El "caso Bárcenas", del cual se discute si es un fleco del "megacaso de corrupción Gürtel", si es el "caso de financiación ilegal del PP" en el ámbito nacional o un caso endémico de corrupción política en España, ha sacado a la luz el modo como se hacen todavía hoy las fortunas. Para tener una fortuna en España, no sirve sólo y en absoluto el mérito, por mucho que los impostores que tanto elogian al liberalismo nos hablen de meritocracia, no; para tener una fortuna en España hay que saber ahorrar, un principio muy liberal-ascético, sí, pero saber ahorrar al fisco, pues ¿si no tengo que pagarle a nadie la cama del hospital cuando está enfermo ni ayudarle a superar un cáncer, cómo voy a tener que pagar impuestos si puede pagarlos otro? La lógica es impepinable; a esto lo conocemos como neoliberalismo analfabeto español.
A nadie debería sorprenderle que en el PP haya corrido el dinero ilegal en sobres o en cajitas de bombones, hablamos nada menos que del partido que más cerca está del gran capital, del mundo de los negocios, de los empresarios más espabilados, el partido de la patronal, el partido de los obispos, el partido de quienes no sienten el menor pudor al decir en una solemne Cámara democrática "que se jodan", cuando a los desempleados de larga duración se les acaba una prestación miserable que perciben precisamente en calidad de eso, de miserables, personas fuera del sistema por exigencias del mismo. No se trata, pues, de una casualidad, y cabe recordar lo siguiente: cualquier caso de corrupción política es también un saqueo de lo público, un reparto entre delincuentes de algo que no les pertenece y que es de todos; luego no es una casualidad, no es que exista la posibilidad fortuita y remota de que el partido de los poderosos favorezca legal e ilegalmente a quienes lo soportan, es que no puede ser de otra manera. Por supuesto, el PP no refleja algo semejante en sus estatutos, como tampoco figurarán en sus cuentas los pagos en dinero negro, ¡pero cómo no va a estar metido en los asuntos más turbios un partido que no ha echado sino carbón a la máquina del boom inmobiliario! Si es que no puede ser de otra manera, ¡si el hedor a podredumbre en el PP es tal que no hay quien aguante de pie! Y tampoco se olvide lo siguiente: una formación política como esta conservadora española, que tan poco demócrata es, cuenta con más de 600.000 militantes, la mayor en número de Europa, lo que no deja de dar bastante miedo, pues se hace evidente que busca hacer de la política algo que se critica mucho en los adversarios, la dedicación profesional y en su defecto el "enchufismo", y que en el PP casi funciona como monopolio, ¡todo para mí!
Cabe sacar la conclusión de que las fuerzas vuelven por fin a un equilibrio que la mayoría absoluta de Mariano Rajoy, el acontecimiento más destructivo en la historia de la democracia en España, había roto: se reconoce en los dos grandes partidos el mismo mal, son, en palabras de los independientes, "la misma mierda", y eso, de alguna manera, resulta tranquilizador, porque conocida la evolución del PSOE, es ahora el PP quien tendrá que cargar con su muerto en adelante, se le señalará con el dedo y se dirá que es otro partido podrido, algo que antes sólo podía decirse de su ideología y que hoy ya sabemos es algo más.
El PP no es el partido de los emprendedores, no es tampoco el partido de los ancianos, de los piadosos pensionistas, ni el partido de los trabajadores, ni siquiera el partido de los patriotas, de los españoles; todo ha sido un engaño. Llevo años diciendo que los millones de votos que obtiene el PP no podrían obedecer jamás a nada real, es decir, se necesita mucho más que "sacrificar los propios intereses económicos", en palabras de George Lakoff, para explicar tantas adhesiones. Su éxito se debe a una manipulación a gran escala de la opinión pública. Pero su descenso a la realidad ha comenzado, y si antes algunos vaticinaban la desaparición del PSOE, está ahora más cerca la escisión del PP, incluso la reproducción descontrolada de UPyD, ese partido fantasma, está mucho más cerca la creación de un nuevo partido con la lideresa por el sociosuicidio de los españoles que una nueva mayoría de Mariano Rajoy.
Hay en alguna calle de Madrid una pintada que reza: "Dios existe y no es del PP". Yo me lo estoy pasando en grande con tantas desgracias -con razón se apoya en el PP todo lo que tiene que ver con Israel, ¡un Dios de verdad es un dios de la venganza!


Yvs Jacob

jueves, 17 de enero de 2013

Yvs Jacob informa a Rosa Montero que por fin ha leído "Do Androids dream of electric Sheep?"

Hola, Rosa.
Ya te había dicho desde esta humilde hoja de opinión que me interesó mucho tu atrevimiento, ese ejercicio literario tuyo que se valía, al parecer, del universo de Philip K. Dick en Do Androids dream of electric Sheep? y lo trasladaba de manera originalísima a la grotesca ciudad de Madrid, y aguardaba yo el momento de acercarme a la fuente para comentarte después algunas impresiones -son muy pocas-, porque ya sabes que la enseñanza que nos proporciona siempre un buen libro no despierta hasta que no se comparte con otros lectores... ¡bueno, qué te voy a decir yo a ti! Yo no creo en los Reyes Magos, Rosa, y tengo muchas dudas sobre el federalismo -temo que si se reconoce a algún territorio como Estado dentro de otro le hayamos dado un golpe al melón que lo reviente-, pero me animaron a que dejase los zapatos en la entrada -en casa no montamos ningún árbol de Navidad porque somos enemigos irreconciables del plástico, y los árboles de verdad están mejor en la naturaleza de verdad-, así que accedí al ruego que se me hacía, y no fue poca la ilusión con que desperté a la mañana siguiente, y cuando abrí uno de mis paquetes -perdona, ¿es habitual que te regalen calcetines cuando necesitas calzoncillos?-, allí estaba la obra de Philip K. Dick. La empecé tan pronto se dispuso el desayuno, y para la noche ya había terminado con los seis androides y medio roscón. Tengo que admitir que la novelita, que he podido leer en una preciosa primera edición, la he encontrado más bien flojilla -no sé si es así como se expresa la crítica...-, creo que me ha decepcionado, Rosa, aunque voy a dejar que pase algún tiempo para que este juicio se asiente. Supongo que muy mal no se te habrá dado reinterpretarla, porque mucho... mucho donde agarrar no hay -ya sé que yo soy un lector con escasa competencia y todo eso...-, y quiero decirte que Blade Runner, la puesta en imágenes de Ridley Scott, supera con mucho al arte de Dick, y no sólo por lo atractivo que es Harrison Ford para el espectador -por cierto, qué pena lo de Harry, ¿no?, ahora le ofrecerían sólo el papel de la cabra...-, y te sugiero que hables con Montxo Armendáriz, a ver si entre los tres hacemos la versión española a partir de tu revisión, que la vamos a liar bien -yo propongo a Eduardo Noriega, que si no la sala no la llenamos ni en el estreno.
Leyendo a Philip K. Dick he podido atisbar tus intereses, supongo que siempre cercanos al tema social, y quizá también al medio ambiente, que hay quien piensa que el medio ambiente va por su cuenta y nada tiene que ver con las acciones de los hombres -¡fíjate, lo mismo se dice de los dioses! Supongo que has sentido esa aguda punzada cuando el autor presenta la maldad de la humanidad en aquella deriva futurista, el uso perverso de la ciencia, ¿no? Ya te puedo imaginar encolerizada cuando en la novela se dice que "the humanoid robot - strictly speaking, the organic android - had become the mobile donkey engine of the colonization program". ¡Ufff, qué expresión, "the mobile donkey engine", durísima, Rosa, durísima! Y ese otro fenómeno, la colonización, que me pone la piel de gallina. Y también está el polvo ese, "the dust which had contaminated most of the planet's surface"... pero, atención a lo que dice Dick, Rosa, "[the dust] had originated in no country... this plague... had descended from above". ¡Uaaau, terrible, el futuro era terrible...! Yo encuentro no obstante muy ambigua la creación de Dick, que se niega a atribuir la contaminación a ningún país, ni siquiera a los que emiten más gases de efecto invernadero, entre los que se encuentra EEUU, aunque cito de memoria. Pero hablemos de Madrid, Rosa, que yo hay días que salgo y de tanta polución, que algunos creen niebla, casi me imagino que me voy a subir a mi propio hovercar y que voy a planear sobre el cielo de la ciudad para aterrizar después sobre una mierda. Menos mal que quien fue antes concejal de Medio Ambiente en Madrid es ahora su alcaldesa. Pero estoy totalmente de acuerdo: a quienes no relacionan la polución de las ciudades con las actividades humanas habría que colgarlos a todos.
En una aproximación tal vez anecdótica querría proponerte una discusión acerca del término andy, no sé si contracción, sinéresis, diminutivo o ninguna de esas opciones para android, ¿no te parece genial y divertidísimo? Me gusta esa palabra, andy. ¿Te imaginas que nosotros dijésemos algo así en español, por ejemplo, "eran las cuatro de la mañana y entramos en un garito que estaba lleno de andys", o, por ejemplo, un niño que replica a su madre "mamá, no quiero ir a casa de los andys, en referencia a los abuelos"? Para partirse de la risa, Rosa, ¡la de cosas que nos da la buena literatura!
No te quiero entretener mucho más y voy directamente por un último aspecto que me ha llamado la atención, un aspecto quizá más alucinógeno, por así decir. Ya casi en las páginas finales, cuando el héroe ha concluido la peripecia, se logra un clímax emocional que atrapa al lector atento. Iran, la esposa del protagonista, le da la fatal noticia: "'Rick,' she said, 'I have to tell you something. I'm sorry. The goat is dead'." Podría no ser nada esto de la cabra, pero poco después, cuando Rick habla con la secretaria de su jefe, insiste en ello: "Did you hear about my goat?", y debe de ser desmoralizador que te den una respuesta como la que Rick recibe -"No.I didn't even know you had a goat". ¿Crees que todo esto obedece a una suerte de lenguaje encriptado? ¿Conoces sus claves? ¿Cómo trataste tú ese asunto? ¿Cuál fue tu solución?
Bueno, pues eso era todo lo que quería decirte. Ahora no tengo tiempo de incluir aquí una lista de obras de la literatura universal que necesitan una revisión, pero así de manera sucinta te hago la solicitud de un Robinson Crusoe, mi obra favorita de todos los tiempos -ya, ya me imagino que vas a pensar que leo poco... Pero sin prisa, a tu ritmo, sigue con el Lazarillo que tengas entre manos.
Para que no quede todo así tan frío, déjame preguntarte por el asunto del chalé del presidente accidental que tenemos en la Comunidad de Madrid. ¿Qué te parecen las palabras en televisión de Esperanza Aguirre, cuando dijo que "el pobrecillo se lo quería comprar", te recuerdo que hablamos de un ático en Marbella valorado en 800.000 €? Pues mira, en eso también estamos de acuerdo: nos gobierna una pandilla de horteras.


Un saludo, Rosita,


Yvs Jacob

miércoles, 16 de enero de 2013

El "caso del niño Güemes" y la "puerta giratoria" de los cojones

Este simulacro de liberalismo que la derecha española de toda la vida está utilizando para convencer a la sociedad de que mucho Estado coarta las plenas capacidades económicas de los ciudadanos con más talento ha encontrado en el periodismo una de esas expresiones afortunadamente desafortunadas al servicio de los interesados, porque lejos de funcionar como una denuncia, funciona mucho mejor como acto de comprensión, y ya se sabe lo mucho que se relaja la conciencia cuando comprende algo, que llega incluso a justificarlo. En cualquier tertulia radiofónica o televisiva que se precie, no faltan analistas que la empleen, y la expresión "puerta giratoria", con la que se describe en realidad un hecho en sí amoral, esto es, un hecho libre de valores absolutos, como son los éticos y estéticos, oculta por completo la obscenidad de nuestros días, el saqueo y reparto de lo público, algo en lo cual nunca podrán participar millones de ciudadanos españoles anónimos, mientras sus esforzados gestores se llenan las manos y los bolsillos en nombre de una falsa eficiencia. Este simulacro de liberalismo que lanza al ciudadano anónimo contra la pared y por el precipicio, que le propone su propia ruina como realización de la libertad al confiarse a la milagrosa solución del emprendedor, esto es, al riesgo personal como motor de la economía nacional, oculta de nuevo la comodidad y ausencia de riesgo en la que los gestores de lo público encuentran las vías de su propia realización, y así puede verse que quien ha sido ministro es más tarde consejero aquí y allí o directivo en tal o cual empresa alguna vez pública, en su mayoría, y se presenta ante el ciudadano a la manera de héroe y modelo de esfuerzo con recompensa, cuando no es más que un vulgar estafador o el beneficiario de una gran estafa. Este simulacro de liberalismo que se va comiendo todo lo público y que todavía exige de los humildes no tocar siquiera las migajas es obra de la vil derecha española de toda la vida, y cabe preguntarse cómo tantos millones de imbéciles han podido entregar su voto a un partido de zorros, de lobos y de buitres, un partido con más de 600.000 militantes que enchufa Carromeros y carroñeros por todas partes, y que les cuesta a los ciudadanos españoles tanto dolor, sufrimiento y desesperación, y sobre todo tanto dinero. Es en nombre de este simulacro de liberalismo que se cierran centros de salud y quirófanos, que se aleja a los hijos de los humildes de las universidades, que se encarece el precio de servicios mal prestados, que se mina la confianza de los ciudadanos en los profesionales de la sanidad y de la educación, de quienes se duda su filiación o su ideología, que se introduce incertidumbre en todos los ámbitos de la sociedad, al sentirse el ciudadano común por completo desvalido y sin ningún auxilio frente a tantas agresiones legales o institucionales. Por si la tomadura de pelo no fuese ya una magnífica, la expresión "puerta giratoria" normaliza la obscenidad y no alcanza a poner de manifiesto lo que realmente molesta a los ciudadanos: son los de siempre quienes se hacen con todo, los que dan bocados generosos a todos los pasteles; es siempre sobre los mismos que llueve la riqueza que una vez fue de todos. Este simulacro de liberalismo no es más que una estafa, sus acérrimos seguidores son todos unos impostores que jamás han hecho una apuesta arriesgada en su vida, que han ido de una flor a otra mientras le pedían al ciudadano el compromiso que ellos nunca han tenido porque ya nadaban en la indolente opulencia. Hay que acabar con el mito del brillante gestor de lo público al cual la empresa privada compra su inteligencia, no es más que una falsedad que acompaña a la gran estafa del saqueo, no es más que un complemento para buscar la mencionada justificación. Ninguna empresa persigue a estos gestores pésimos por su inteligencia, no hay absolutamente ninguna idea de ningún gestor de lo público de entre quienes han usado la "puerta giratoria" para entrar en la empresa privada de la cual se conozca una aplicación beneficiosa, algo así sería de verdad un milagro, porque el cerebro de las empresas que dominan en cualquier ámbito se encuentra en el cuarto oscuro donde no tiene lugar el político, ese adorno siempre sospechoso, y el cerebro del cuarto oscuro sabe perfectamente que el político incompetente, confundido por la comodidad de su anterior gestión, cuando contaba nada menos que con la capacidad de endeudamiento del Estado, hundiría la empresa, donde opera un concepto de gestión real. Que no se alimente más ese mito: quien tiene cuatro casas no puede decir a quien nada tiene que la vida es muy dura, y quien siempre ha vivido en un entorno favorecido no puede hablarle al ciudadano común de ningún esfuerzo social compartido.
El "niño Güemes" ha dimitido. El argumento principal de su renuncia no aborda el problema de la obscenidad, sino que pasa por encima de toda sospecha y reclama que la obra del consejero Güemes no resulte dañada por el modo como al ahora ciudadano privado Güemes le cae uno de esos premios que ya quisiéramos todos los demás. Yo escuché a Güemes anoche en Hora 25 y sentí idéntica repugnancia que cuando escuchaba a su antigua jefa atribuirse la construcción de hospitales y líneas de metro. Ya está bien, coño, ya está bien. Los hospitales, como todo lo público, no los hace ningún partido político, son la obra de una sociedad que se endeuda, que se sobreendeuda y que paga por ello, y ningún "niño Güemes" gestiona la riqueza pública mejor que cualquier otro individuo, no hay en ello ninguna exhibición de talento, ninguna capacidad sobresaliente, sólo hay mucho dinero para gastar. El talento y la destreza los muestran los ciudadanos anónimos, los trabajadores y los autónomos que sacan adelante su vida con escasos recursos, ellos son los héroes de nuestra sociedad, y no los gestores de lo público de las buenas familias españolas de siempre. Por si el circo montado por el caso del "niño Güemes" no fuese ya de sesión continua, aparece Esperanza Aguirre, protagonista del extraño caso de la gestora mediocre de lo público que enfrenta a unos ciudadanos con otros y que tras recuperar su puesto como funcionaria con la intención de herir a la institución que representaba, la presidencia de una Comunidad Autónoma, recibe la oferta de una empresa privada para un puesto de florero. En realidad, a nadie le ha interesado el caso de la diva de provincias, pero como el caso del "niño Güemes" ha armado tanto revuelo, la diva, que chupa mucha cámara, se ha puesto a gritar desesperada eso de "a mí, a mí, los focos a mí", y unos focos que se le han puesto, y así nos hemos enterado de que presidirá un consejo "tipo Bankia", se me ingrese tanto por firmar unos papeles el jueves. Y lo llaman inteligencia...


Yvs Jacob

sábado, 12 de enero de 2013

Y ahora ¡el "caso del niño Güemes"!

Si es que no nos falta de nada. Tenemos en marcha desde hace algún tiempo el "caso Urdangarin", el caso de un noble español que se liaba en la aplicación práctica de las matemáticas, hemos conocido en una semana la evolución del "caso Carromero", joven dirigente del PP aficionado a los coches de choque por las calles de La Habana, al parecer, la mejor catarsis contra el estrés cuando se es asesor del Ayuntamiento de Madrid, y también el desenlace del "caso Pallerols", que refiere a la trama de financiación ilegal de Unió Democràtica de Catalunya como una actividad delictiva cometida por algunos individuos en un tiempo determinado, de manera y modo que otros individuos en otro tiempo y la misma fuerza política queden exonerados de cualquier culpa; y llega ahora el "caso del niño Güemes". El "caso del niño Güemes" es para mí el de mayor fatalidad, incluso cuando el de Carromero da para escribir una tragedia donde se duerme con la madre y se saca uno los ojos y hasta el bazo. El niño Güemes fue consejero del PP de Madrid en el área de Sanidad y fue también quien inició lo que se conoce como la privatización de la sanidad pública madrileña. Ahora bien, no vaya a pensarse que el recurso a la privatización es caprichoso, y no vaya a creerse que se privatiza un servicio que presta el Estado porque sus gestores públicos son unos incompetentes y no saben hacerlo funcionar de manera más eficiente; no. Se privatiza porque lo exige precisamente la eficiencia, luego no porque, como decía la diva de provincias Esperanza Aguirre, "lo público es mal gestor", sino porque sin una buena gestión privada no hay nada público que funcione. Así, el niño Güemes advirtió que en el sector de la sanidad púbica podía alcanzarse la eficiencia -en el vocabulario liberal, "existencia de una gran oportunidad de negocio para unos pocos o los de siempre"-, y siempre por el bien de los beneficiarios del servicio y de toda la sociedad se puso en marcha el proceso de la excelencia por la eficiencia, algo que todos los madrileños le agradecemos. Una vez la iniciativa en el curso de su realización, el niño Güemes aceptó un nuevo desafío personal y decidió probar fortuna en la empresa privada, algo que fue aplaudido por tantos servidores de lo público del PP de Madrid, quienes también aguardan la llamada, o como diría Max Weber, el calling de la empresa privada para prestar otro gran servicio a Dios con un oficio (Beruf), una vez concluido el que prestaban a los ciudadanos. Y qué fatalidad, pues apenas dos años después, cuando el niño Güemes se encontraba tan implicado en el desafío liberal y personal, ascético en definitiva, la empresa para la cual trabaja se hace con la gestión de unos recursos recién privatizados. Ya es mala suerte, porque podría pensarse que existe alguna relación entre el largo trámite de la privatización de la sanidad en Madrid y el hecho de que la empresa del niño Güemes haya ganado un concurso público que, en palabras del accidental presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, "venía de lejos". Yo creo ante todo en la honorabilidad y en el compromiso de mis gestores del PP y no dudo en absoluto de que tanto desde la empresa privada como desde la gestión pública las mentes privilegiadas y los cuerpos mejor alimentados siempre buscan favorecer a la sociedad a la que pertenecen. Además, el hecho de haber entroncado Güemes por vía matrimonial con los Fabra, la conocida familia de intelectuales castellonenses, me convence por completo en cuanto a sus buenas intenciones, y no cabe sino juzgar como fatalidad este golpe de la fortuna, que, ya se sabe, lo mismo te da que te quita, como los árbitros.
La verdad es que he sido un tonto. Durante mucho tiempo había creído que la patronal es de derechas, que el gran dinero es de derechas, que los buitres se encontraban en la derecha política, que las privatizaciones siempre favorecen a quienes animan a los humildes a que sean emprendedores, y que, sin embargo, ellos no lo son en absoluto, porque compran sobre seguro, sin el menor riesgo -para qué ha existido lo público si no... ¡Qué injusto he sido! Cuando se privatiza un servicio, ¡quién va a prestarlo mejor que quien ya lo conocía cuando era público y funcionaba mal! Y tengo que admitirlo, no hay nada como un gestor privado para lo público. A mí me tranquiliza más que un director privado de hospital tenga un salario de banquero, que el hecho de que un hospital tenga tantas o cuantas camas y tantos o más enfermeros, porque cuando se gestiona bien, tiene que acompañarse de una buena retribución -así lo exige la eficiencia en la empresa privada.
El niño Güemes tiene un pelazo que testimonia que no le falta salud. Bien está y que nos dure, que todavía quedan muchos hospitales y centros sanitarios que los sindicalistas de la sanidad están llevando a la ruina. ¡Muerde ahí, Güemes, muerde!
Y ahora sacamos la bolita para el siguiente premio al liberal comprometido con la sociedad: ¡la gestión privada del Canal de Isabel II! ¡Uy, pero quién viene por ahí, si a éste también lo conocíamos...!
¡Yo soy español, español español!, ¡yo soy español, español...!


Yvs Jacob

jueves, 10 de enero de 2013

El "caso Pallerols" y la miseria de España

¡Pero qué duro es ser democristiano, madre!
Hace pocos meses pudimos conocer los españoles lo duro que es pertenecer a la dirección de las Nuevas Generaciones del PP con el "caso Carromero", el joven ocioso de vacaciones en Cuba que termina implicado en la muerte rocambolesca de dos disidentes en un accidente de tráfico. Fue entonces cuando caímos en la cuenta de que no todo en política es jajajá, por mucho que hubiese gobernado en Madrid la diva de provincias Esperanza Aguirre, por mucho que en el Ayuntamiento de la capital anidase la señora de Aznar y por mucho que el cargo de asesor que ocupaba Carromero en el distrito de Moratalaz nos parezca una de esas sinecuras con las que los políticos se parten el pecho a reír cuando piensan en la ciudadanía. Pero sale ahora a la luz el acuerdo entre Unió Democràtica de Catalunya y la Fiscalía que reconoce el delito cometido por antiguos dirigentes de la formación política nada menos que en la financiación ilegal del partido mediante la malversación de subvenciones europeas. Y de nuevo nos decimos Vorsicht!, que no todo es chachachá, que esto de servir a la ciudadanía puede tener algunas consecuencias... o puede que no. Pero es duro ser democristiano, en España y en Catalunya, si no, obsérvese. ¿Cuántas veces no habrá dicho Josep Antoni Duran i Lleida que la homosexualidad es una enfermedad y que existen tratamientos médicos para curarla? En efecto, es muy duro ser democristiano. ¿Y cuántas veces no habrá dicho que los parados son también unos viciosos desvergonzados cuyo único objetivo vital es aprovecharse de quienes trabajan? Por si fuese poco, Duran i Lleida se encuentra desde hace tiempo en una situación incomodísima, lo arrastra el torrente del ingenuo secesionismo catalán cuando él no se reconoce en absoluto secesionista. Yo siempre había tenido admiración por la política catalana, aunque confieso que mi modelo de moderación ha sido más el PNV, quizá el único partido conservador en España de quienes son conscientes de que la realidad se muestra en dos aguas -constitucionalismo/soberanismo, izquierda/derecha, jovialidad/superstición, liberalismo/bienestar social... Mi admiración por Catalunya obedecía en el pasado a un apetito europeo compartido, no obstante, también he insistido en que los catalanes no son menos vulgares que el resto de los españoles, y el "caso Pallerols", como el "caso Palau", es de reconocible factura española. A mí en el "caso Pallerols" me divierte especialmente 1) que los fondos malversados y con los que Unió se financió fuesen europeos, 2) que estuviesen destinados a la formación de desempleados y 3) que el partido que arma la trama y se beneficia sea de derechas y cristiano (católico), ¡esto es una bomba, es la miseria y la ruindad del pensamiento español de derechas llevada a la práctica! Sé que hay quien reacciona con más violencia cuando la corrupción se destapa en un partido en la izquierda del espectro político -que si son unos hipócritas y tal, que vaya idea de la izquierda, que menudos chorizos los que se dicen socialistas...-, pero yo creo que el colmo de la hipocresía se encuentra en los partidos de derechas de origen altoburgués y hasta aristocrático -sólo hay que ver la conjunción i de tantos apellidos en dirigentes de CiU-, cuya ideología desprecia por naturaleza cualquier atisbo de socialismo, entendido de modo amplio como la atención del Estado a la clase más amplia y humilde de la sociedad en cuanto a la prestación de servicios para evitar que perpetúe su pobreza. Porque un partido burgués que además se hace con el gobierno de una nación o de una región ya sabrá emplear todos medios legales para su propio beneficio, que seguro que tales medios existen (no es en vano que el gran dinero está siempre tan cerca de esos partidos), pero si además de despreciar a quienes son de una ideología distinta e intentar que no salgan nunca de su pobreza con el empleo de todos los medios legales se malversan los fondos concedidos con la mejor fe por las instituciones europeas para rescatar a un país de la mediocridad, entonces nada puede ser más vil, y una vileza semejante es siempre más rastrera en la derecha que en la izquierda -la primera busca el beneficio de muy pocos pero necesita de la ayuda de muchos, y la segunda busca el beneficio de muchos y no descarta la posibilidad de beneficiar, si nadie se entera, a unos pocos mejor que a otros. Siempre he dicho que en condiciones normales ni CiU ni el PP habrían de tener mayorías abrumadoras en los Parlamentos, quizá por ello CiU prefiere que se la reconozca como la fuerza política de los catalanes -no de los catalanes de derechas-, y el PP, que en tanto que partido político de derechas no tiene nada que ofrecer a la sociedad, se presenta como el partido de los guardianes de las Españas y liberal, que en España es como decir "partido conservador o de derechas que no quiere que sus votantes sepan que de verdad lo es".
Desgraciadamente, y no obstante todo lo que tiene el "caso Pallerols" de español, desaconsejo la dimisión de Duran i Lleida, Duran, grande de España. En estos tiempos de gran distracción en Catalunya, conviene a los españoles que el torpedo Duran merodee por allí y haga todo el mal que pueda por el bien de todos. Estos casos que los ciudadanos llegan a conocer gracias a los medios de comunicación tienen vías de solución más rápidas que la justicia formal. Por ejemplo, existe la democracia.


Yvs Jacob