jueves, 8 de diciembre de 2011

¡Quedarse en vuestro barrio, coño!

Los vecinos del distrito de Centro en Madrid ya no podemos acoger más curiosos y viandantes en esta parte de la ciudad, y no nos cabe tampoco ni un delincuente. El acoso que sufrimos por parte del resto del mundo, espoleado por los ideólogos y dirigentes de la sociedad de consumo, por los fanáticos de la productividad y el asolamiento, está limitando aún más nuestras ya básicas libertades, nos priva de nuestra esencial intimidad hasta la mutilación de lo humano, y solicitamos a quienes tengan la intención de asomarse por el corazón de la capital que se queden en su barrio, en su municipio, en su país..., y no molesten más, coño, que hemos colgado el sold out.
Aquel placentero orinar en las calles para volver a beber y orinar... esnifar cocaína sobre el capó de los coches... abandonar los escombros de las obras domésticas en las esquinas, o el inverosímil acomodo de cuanto sobra en las casas abarrotadas por la obscena vulgaridad sobre la vía pública... volcar los contenedores, hurgar entre las bolsas de la basura, examinar los residuos ajenos en busca de algún tesoro orgánico o tecnológico, un resto, cualquiera que sea, con el que comerciar o contagiarse una enfermedad que mataría a un ser humano, pero refuerza la salud del madrileño, -natural o "naturado"-, hasta la inmortalidad... llevar al perro a mear a la puerta de algún vecino, o ponerlo a cagar en los lugares que el Ayuntamiento destina para sus excrementos, la misma entrada al portal de todos los demás... bajar la ventana del utilitario para atormertar a quien haya recibido el don del gusto aristocrático con el lamento monótono de la economía neuronal... todo esto ha terminado, todo lo hemos perdido con la llegada de la larga pre-Navidad. Porque hay gente por todas partes y a todas horas, gente desesperada con la esperanza de encontrar paz, amor y bienestar en los almacenes de la fealdad que han hecho de Madrid la misma y patética ciudad, con las mismas tristes y patéticas calles de todas las demás ciudades tristes, patéticas y feas que en el mundo occidental existen, tiranizada cada una de ellas bajo el imperio de la baratija planificada, del muerto de hambre desalmado y de la inagotable insatisfacción. Madrid es capital...
Esta sociedad apocalíptica que se invade a sí misma, sociedad ocupada con esmero en su propia destrucción, no puede ser contenida en ningún espacio humano, y ni siquiera una ciudad que la ridiculez ha convertido en una tienda continua, en un único bar, como Madrid, consigue alojarla dentro de su buche repleto de miseria. La masa se desparrama, desborda los límites físicos con su vacuidad e inunda la ciudad los días y las noches como si fuese su última hora, la masa inconsolable... -y hay quien incluso afirma pasarlo bien...
Pero así no se puede vivir, o no todos. ¡Tanta presión demográfica sobre nuestra intimidad podría hacer de nosotros buenos ciudadanos!, y no estamos dispuestos a tolerarlo.
La rica fertilidad que tanta mierda da a nuestras vidas no la encontramos en la civilización centroeuropea. Sin la animalidad española, se pierden las mieles de la existencia, y nada merece la pena. ¡Ah, la sucia vida española...! ¡Qué pueblo, qué raza!


Fullero para Basuragurú

martes, 6 de diciembre de 2011

Insultar a Iñaki

Hubo un tiempo en que los españoles no sabíamos muy bien en qué consistía la libertad de expresión; teníamos demasiadas dudas, no se conocía exactamente la legislación al respecto, o mejor, como sucede siempre en España, se ignoraba que alguna legislación pudiese regular nada, pero se pensaba que lo correcto era ir con cuidado, y no tanto por temor al castigo de la sociedad como a la hostia que pudiese darte el afectado. Una vez liberalizado el sector audiovisual, los españoles comprendimos que para ejercer ese derecho había que ser cocainómano y trabajar en televisión a partir de las 10 de la noche en Telecinco, que fueron no mucho después las 9, las 8, las 7..., hasta hoy, cuando hay cocainómanos insultando a los demás a cualquier hora y en casi todas las cadenas. Sin embargo, aquella restricción, la etapa todavía inmadura que dominaba el cocainómano nocturno, fue superada por las lecciones de periodismo de Federico Jiménez Losantos, quien bajo la figura de impunidad legal conocida como "el calentón radiofónico" vino a mostrar que la libertad de expresión era una suerte de desparpajo por el que no existía ningún ser humano en la tierra -ni en la historia- que pudiese librarse de un severo castigo en el hígado, un castigo real para unos males en su mayoría ficticios. Los orígenes de Internet en España aclararon que el "chat" era también un medio de la locuacidad: cualquiera que no tuviese nada que hacer, y ni imaginación tuviese, podía entrar en uno y arrasarlo -o masturbarse. Y fueron apareciendo sucesivamente los llamados "foros", donde quien más quien menos ya se iba cagando en la puta madre de los demás. Pero la gozosa salud de la libertad de expresión en España no sería tal sin la TDT, complemento de Internet que ha permitido a una raza como la española, tan rica en vida interior, publicar lo que durante tanto tiempo permaneció retenido: el insulto al adversario ideológico y político en vivo y en directo tomando una copita de vino.
En este contexto sociocultural avanzado, tuvo Iñaki Gabilondo la idea de abrir un videoblog -Iñaki, yo prefiero escribirlo junto-, en cuyas reflexiones diarias aporta el periodista "una mirada propia llena de serenidad y sentido común". (No voy a discutir eso ahora). Se entiende que este videoblog es el espacio virtual, que no ficcional, abierto por Iñaki para su reflexión, uno más, entre muchos, para hacer uso de la libertad de expresión sin calentón. Pero este espacio ha sido inmediatamente colonizado por los enemigos de la libertad, a quienes molesta, no lo que se dice, sino que alguien lo diga, pues el enemigo de la libertad ni come ni deja. Así, hay quienes por iniciativa propia o por encargo asumen el cometido de asaetear a Iñaki a todas horas, dedicándole las lindezas más garcilasianas de la Red, y si alguien osase manifestar una opinión contraria a los enemigos de la libertad, es increpado, se lo acusa de todo lo imaginable, y siempre con faltas de ortografía y muy mala prosa. Pero se me ocurre que tal vez haya acertado Iñaki con la iniciativa, aunque parezca lo contrario. Ha conseguido con pedagogía lo que la derecha sólo consigue con violencia, a saber, mantener entretenidos con las palabras a quienes antes se entretenía con los cacahuetes y las piruletas. Si al final va a tener la izquierda razón, ¡pues no parece que una sociedad puede llegar a ser educada!


María Malamenti para Basuragurú

sábado, 3 de diciembre de 2011

Los votantes de la derecha, a favor de los recortes... si los hace la derecha

Y no es una observación tan tonta como parece, aunque sí trata de los españoles tontos. El Gobierno en funciones, a cuyos miembros se ha señalado con el dedo como los creadores de la presente y de todas las crisis que sufra España, las pasadas y las que tienen que venir, es también el "gobierno de los recortes", arma arrojadiza con la que la derecha ha sabido llenar de terror el corazoncito de funcionarios, pensionistas y fumadores. Es cierto que en las pasadas elecciones legislativas el PP no aumentó el número de votantes -la cifra de tontos, por fortuna, se mantiene, al menos, estable-, sino que perdió algunos miles, pero no había nadie en frente, sólo muchos partidos para elegir democráticamente, y el PSOE, tras defraudar a los españoles, estaba condenado al fracaso. Un Gobierno, el de Rodríguez Zapatero, compuesto de inútiles y personas moralmente enfermas, y así no hay manera de provocar ningún trasvase de votantes desde la derecha, porque el votante de la derecha en España es un ser humano exquisito -perspicaz, con una sólida formación en todos los campos del conocimiento, sin prejuicios, patriota, ecologista, buen cristiano...-, y no podría dar el salto hacia lo podrido, si no le fuese presentado como algo muchísimo mejor. Es muy difícil engañar a un votante de la derecha española. Si un gobierno de izquierdas ve necesario afrontar cualesquiera "recortes", el votante de la derecha verá brotar de repente sus derechos, de los que no hace ningún uso en situaciones normales ni consiente a los demás; el votante de la derecha sentirá la amenaza neurótica de que se le priva de libertad, y por ahí no está dispuesto a pasar -¡"no" a los rojos! Un gobierno de izquierdas que "recorta"... ¡malo, malo...! Por el contrario, los recortes de la derecha son necesarios, no afectan a ningún derecho, y tan estimulantes que solucionan tanto los problemas de la economía como los de la moral -¡y qué bonita es la vida frugal... para los pobres! ¡Gracias, oh, derecha, por ocuparte tan bien de nosotros!
Hay en el fondo de todo esto un problema de razonamiento, que otra cosa no es: podría no llamar la atención si no fuera porque se da en los mismos individuos sobre los mismos "recortes". En tales condiciones, se trata una vez más de un problema genuinamente español. La psiquiatría llamaría a este mal "irracionalismo", pero eso supondría que, en efecto, las cabezas tienen algo que va mal, que no funciona. Yo prefiero el más burdo término "alcornoquismo" -úsase cuando en la cabeza no hay nada.
Existe la tentación de justificar los recortes de la derecha por la mala gestión de la izquierda anterior o un nivel superior jerárquico. Si, como dice el adagio de la Espe, "lo público es mal gestor", cuando gestionado por la izquierda, peor todavía. Esta fórmula propia del alcornoquismo podría funcionar en aquellos casos en que el gobierno de la nación fuese del mismo signo que el de los gobiernos regionales -ya se sabe, el socialismo es incompetente aquí y allí-, pero nunca con gobiernos regionales de distinto signo y muy larga duración -Madrid, Comunitat Valenciana, Región de Murcia, Castilla y León, La Rioja... Estos casos probarían más bien que la derecha gestiona mal, lo que nunca ha sido un misterio, dado su pervertido orden de prioridades sociales -cinco coches para llevar a Ana Botella a la peluquería son más socialmente necesarios que un profesor de apoyo. Pero que un gestor de lo público -a muchos les gusta llamarse "políticos"- afirme sin sonrojo que "lo público es mal gestor" sólo cabe estudiarlo dentro del mencionado alcornoquismo.
Ya he dicho que el número de alcornoques se mantiene estable, si bien se percibe una ligera, ligera, ligerísima tendencia a disminuir. Es sabido también que no ha aportado España a la teoría política más que el meritorio término "liberalismo" -¡a partir de un insospechado "liberal"!- y a Josemari "el políglota". Pero la sociedad española podría superarse si el alcornoquismo no cede y empiezan a convocarse las que llamaré "manifestaciones a más", esto es: si un gobierno de derechas rebaja el salario de los funcionarios un 3%, nosotros saldremos a la calle para que sea un 15%, ¡y con obispos y todo!


Tocomocho para Basuragurú

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Problema con restos peleones de tiranuelo muerto (Solucionado)

Pues tiene el cuerpo humano de un adulto 206 huesos (fuente, Wikipedia); si se suman las piezas dentarias, que se mantienen bastante bien durante cuarenta años rascándose uno la huevada, más algún sable y una montura de gafas, ya se tiene un buen montón de reliquias para una rifa profana.
Qué jaleo se está armando con los restos del dictador, que no lo dejan descansar tranquilo. Se desvivió ese hombre por salvar a España de los rojos, y ahora se lo quiere recoger a golpes de escoba. Ya lo sabía el tiranuelo: la democracia no es buena para España, lo que aquí se necesita es un régimen autoritario como Dios manda. Y mandó Dios un pequeñín con ínfulas de aristócrata, un modelo poco evolucionado pero de larga duración; y Él lo trajo y así se lo llevó, porque no hubo manera de destronarlo.
Ya en democracia, los restos del tiranuelo siguieron siendo admirados en el santuario que se había hecho construir por unos trabajadores bien pagados, con su salario, con la observancia de la más exigente legislación sobre la seguridad e higiene en el trabajo, con sus dietas y su posterior pensión, que fue consolidada por el gobierno del PP (1996-2004) para sus viudas. Como el santuario fue tan ejemplarmente construido, a los demócratas españoles no les importó que se recogiesen allí los restos de quien había mandado en España por el bien de los españoles -y luego hay quien dice que el buenismo es de izquierdas... Pero llegó al gobierno de la nación un resentido secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, antiamericano y guerracivilista, que nada más tomar posesión de su cargo como primer ministro del Reino mandó retirar las tropas de un país ocupado por USA y destruido por el mundo entero -arrogante insolidario-, y no tardó mucho en tocar los cojones, en abrir las heridas bien cerradas en 1939, cuando triunfó la razón y ganaron los buenos, quienes vinieron en llamarse "españoles de bien". Este sádico extendió la idea revisionista de que la "transición española" fue una estafa lograda sobre un abuso de la paciencia de la izquierda, en vez de un ejemplo de fraternidad, lo que desató la furia entre hermanos que mucho se querían -el pueblo español-, que pronto se vieron de nuevo enfrentados por el capricho de un adolescente. Y en eso estaban los españoles, hasta que la última crisis mundial se llevó por delante a esos rencorosos descendientes de rojos -¡lo malos que son y qué mal perder que tienen!
Que si se quedan, que si no; que si debe decidir la familia, que si son patrimonio de todos los españoles... Nada me hará creer que la rifa de los restos no es la mejor solución. Me consta que hay españoles que matarían por tener un huesecillo de Franco junto al descodificador TDT y un gato de la suerte adquirido en un comercio oriental. Bien gestionada por Rouco Varela y el Ayuntamiento de Madrid -billetes de metro especiales, menús para peregrinos a fondo perdido, libertad para abandonar residuos en espacios públicos y privados...-, la rifa de las reliquias ¡nos llena todos los bares de la capital! ¡Y el Estado se forra!


Yvs Jacob

martes, 29 de noviembre de 2011

Insisto: que sea Carme Chacón

Personalmente, que Carme Chacón sea catalana me importa tanto como si duerme con antifaz. No niego que es un valor desde una perspectiva igual que es, desde otra, no sólo un mal, sino hasta un pecado original. No tardaría mucho "la caverna" en manipular a sus huestes hambrientas de supersticiones, y haría falta mucha voluntad para proteger a la Carme de quienes la quisiesen fundir -que se rompe España, que es una candidata trampa, que ha humillado al Ejército, que es zapaterista y, por qué no decirlo, mujer, y una cosa es mandar en casa (una Comunidad Autónoma, por ejemplo) y tener la lengua como un estropajo (la Espe), y otra bien diferente ocuparse de los asuntos de los españoles cuando se ha nacido catalán... barbaridades todas sólo al alcance de las inteligencias menores. Por lo demás, un antifaz.
No obstante, viene la Carme del Partit dels Socialistes de Catalunya que ha dado buenas tardes en los ruedos, muy en particular aquel giro hacia sí mismos, "porque somos de Catalunya", en un mundo que ya no está para metafísicas eidéticas.
Campechanote siempre ha sido José Bono, y tanto que ha impuesto la prueba del algodón con su "viva España" -sólo le faltó imponer también la jura del cargo con obispo toledano. En principio, yo no me opongo, siempre que se piense en España según aquello que decía Elias Canetti, el pueblo como el gran grupo que padece de manera conjunta la misma suerte, el pueblo como las gentes. Es lo único emocionante. Que los españoles tienen que aprender a cuidarse es una gran verdad, pero no se caiga en la simpleza de igualar Lugo con Cái.
Hay quien sólo quiere ver en Pérez Rubalcaba al candidato que perdió las elecciones legislativas de 2011; cabe también el riesgo de que el mismo Pérez Rubalcaba termine viéndose así. Sólo en este caso se explicaría su empeño, todavía no manifiesto, de liderar al PSOE en la oposición. Alfredo Pérez Rubalcaba siempre será el ministro del Interior que derrotó a ETA, una historia todavía viva del socialismo, aunque debe empezar a asumir el lugar que le corresponde. Aquí hay que dejarse ya de periodisteo y poner la máquina a trabajar: los candidatos se hacen.
A cocer vamos poniendo a Carme Chacón, que se bata en las aguas del Congreso en las peores condiciones posibles, con mayoría absoluta del partido de los fumadores; que se bata con un programa orgulloso, práctico, pero de izquierdas, y que sepa despertar en los españoles de toda condición el entusiasmo republicano mínimo como para superar con la moral todo lo que falla siempre en España con la ley. No es poco, desde luego.
Quedan cuatro años para recuperar el gobierno de la nación; no es demasiado tiempo, pero tiempo sí es, y no vale conducir un ratito uno hasta la próxima gasolinera, donde ya me pongo al volante yo. Hay que salir desde ya ¡y to' p'alante!
¡Yo apuesto a la chica!


Yvs Jacob