Anuncia Andrés Calamaro que un formato voluminoso acogerá sus Greatest Hits. Ya sólo falta que Maná confirme una gira concentrada por las capitales españolas para que me lance a la calle a la recogida de firmas con el propósito de una modificación de la Ley de Extranjería.
Hace ya más de diez años coincidí con este genio poeta, víctima de la grandilocuencia, en un fast food de la Gran Vía. Era el mismo fast food en el que había visto antes a Javier Bardem. En ese tiempo, Bardem no imaginaba que alguna vez podría lograr una buena interpretación. Hoy sabe que le va a resultar muy difícil lograrla, pero que, sin embargo, ese aspecto no es relevante para ganar premios en el arte del cine. Lo importante: un buen maquillaje y unos diálogos que no den que pensar.
Calamaro esperaba su turno en la cola -no era todavía lo bastante famoso-, y la gente se apartaba un poco de él, no porque lo hubiera reconocido, o sí, pues parecía uno de esos personajes de las películas de Mad Max, sin 'glamour', en su versión musical, cuando el cine empezó a perder, si no la cabeza, el respeto al público. Me dio un poco de aprensión, a la manera de las abuelas. Como un mendigo, señaló un cartel y pidió a la joven estudiante de la era pre-sudamericana del staff que atendía la caja que le diera 'una hamburguesa de ésas con mucha carne'. Después se llevó la mano al bolsillo y empezó a contar monedas. No lucía Calamaro ninguno de los sombreros que ahora visten los imitadores de sus imitadores. Eran otros tiempos...
Creo que el año pasado, o puede que su anterior, Calamaro compuso tantas canciones que tuvo que comercializarlas con un porteador. Yo soy de letras pero obtuve alguna noción de los conceptos de estadística y probabilidad: la estadística concluye que el arte 'a porrillo' ni es arte ni es nada; la probabilidad, que cualquiera que intente sobrepasar cierto límite en su expresión dirá, necesariamente, muchas tonterías.
Andrés: no se es poeta por tener mucho que cantar... Y si crees que tienes mucho que cantar, vete al desierto y déjanos en paz.
N. B.: allí también te sudarán mucho los pies.
Yvs Jacob
sábado, 18 de julio de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
Alberto Ruiz-Gallardón, Decorador
Queridas amigas:
Sé que estáis todas bastante confundidas con la nueva legislación sobre el aborto. Os comprendo. Primero os quiero decir que si vuestros padres votan al Partido Popular, entonces no es verdad lo que os han contado acerca de la nueva ley. No, no significa que por ser menores de dieciséis años tengáis que abortar; esta interpretación, tan propia del Partido Popular, es errónea. Tampoco la legislación sobre el divorcio obligaba a divorciarse... ¡Son tan ingeniosos...!
La nueva legislación contempla la posibilidad de que podáis abortar.
Ahora bien, si vuestros padres son entregados progresistas, os quiero decir que no hay ningún progreso en considerar a un embrión o a un feto como a un pedazo de mierda. Es cierto que con el tiempo muchos seres humanos terminan convertidos en pedazos de mierda, y yo soy el primero que pide leyes que nos protejan de los pedazos de mierda, pero en este caso, la Santa Sede tiene razón (por mucho que otras veces no vea en el hombre más que ovejas que comen y cagan pelotillas): hay algo divino -trascendental, mejor- en ese estadio temprano de un posible futuro pedazo de mierda. Luego, no, el feminismo tampoco es la solución.
Me declaro partidario, no obstante, del aborto en supuestos fuera de discusión, pero en cuanto a la ley de plazos, los que considero adecuados son, quizá, excesivamente apretados para las progresistas más iconoclastas.
En cualquier caso, fanática de izquierdas o de derechas, procura no quedarte embarazada cuando juegues con la cabeza del avestruz. Si vives en Madrid capital, debes saber que su alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, es contrario a que 'la píldora del día después' se dé sin la pertinente prescripción médica. Aunque hubiera parecido que mi pensamiento se aproxima al de la intelligentzia del Partido Popular, sirva lo siguiente para abrir una gran distancia. Que la píldora deba ser prescrita y vendida no reduce los abortos. Probablemente, nuestro alcalde no accede a ese capricho progresista porque lo encuentra demasiado moderno, él que es un hombre de moral sana. Lo cierto es que yo, que sí soy progresista, no me encuentro a la altura de la modernidad que decora una de las calles más conocidas de Madrid.
Esta mañana caí por allí con mi cámara compacta. Después de apartar a unas cuantas prostitutas agradecidas, que me sonrojaban con sus piropos, y de justificar ante las fuerzas locales de seguridad que no empleaba ningún método extravagante para contactar con ellas en grupo, he conseguido fotografiar lo que un periodista recién licenciado podría llamar 'la historia de una calle'.
Así es Madrid. Hace años un amigo me manifestaba que una calle repleta de prostitutas debe de ocasionar un trastorno cultural a los turistas europeos, incluso si la prostitución no se inventó en Madrid. Por entonces llevaba Ruiz-Gallardón poco tiempo en la alcaldía y no se había hecho imprimir en sus tarjetas una declaración: Decorador (de exteriores).
Madrid, C/ de la Montera,
Casa de las Novias
Yvs Jacob
Sé que estáis todas bastante confundidas con la nueva legislación sobre el aborto. Os comprendo. Primero os quiero decir que si vuestros padres votan al Partido Popular, entonces no es verdad lo que os han contado acerca de la nueva ley. No, no significa que por ser menores de dieciséis años tengáis que abortar; esta interpretación, tan propia del Partido Popular, es errónea. Tampoco la legislación sobre el divorcio obligaba a divorciarse... ¡Son tan ingeniosos...!
La nueva legislación contempla la posibilidad de que podáis abortar.
Ahora bien, si vuestros padres son entregados progresistas, os quiero decir que no hay ningún progreso en considerar a un embrión o a un feto como a un pedazo de mierda. Es cierto que con el tiempo muchos seres humanos terminan convertidos en pedazos de mierda, y yo soy el primero que pide leyes que nos protejan de los pedazos de mierda, pero en este caso, la Santa Sede tiene razón (por mucho que otras veces no vea en el hombre más que ovejas que comen y cagan pelotillas): hay algo divino -trascendental, mejor- en ese estadio temprano de un posible futuro pedazo de mierda. Luego, no, el feminismo tampoco es la solución.
Me declaro partidario, no obstante, del aborto en supuestos fuera de discusión, pero en cuanto a la ley de plazos, los que considero adecuados son, quizá, excesivamente apretados para las progresistas más iconoclastas.
En cualquier caso, fanática de izquierdas o de derechas, procura no quedarte embarazada cuando juegues con la cabeza del avestruz. Si vives en Madrid capital, debes saber que su alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, es contrario a que 'la píldora del día después' se dé sin la pertinente prescripción médica. Aunque hubiera parecido que mi pensamiento se aproxima al de la intelligentzia del Partido Popular, sirva lo siguiente para abrir una gran distancia. Que la píldora deba ser prescrita y vendida no reduce los abortos. Probablemente, nuestro alcalde no accede a ese capricho progresista porque lo encuentra demasiado moderno, él que es un hombre de moral sana. Lo cierto es que yo, que sí soy progresista, no me encuentro a la altura de la modernidad que decora una de las calles más conocidas de Madrid.

Esta mañana caí por allí con mi cámara compacta. Después de apartar a unas cuantas prostitutas agradecidas, que me sonrojaban con sus piropos, y de justificar ante las fuerzas locales de seguridad que no empleaba ningún método extravagante para contactar con ellas en grupo, he conseguido fotografiar lo que un periodista recién licenciado podría llamar 'la historia de una calle'.
Así es Madrid. Hace años un amigo me manifestaba que una calle repleta de prostitutas debe de ocasionar un trastorno cultural a los turistas europeos, incluso si la prostitución no se inventó en Madrid. Por entonces llevaba Ruiz-Gallardón poco tiempo en la alcaldía y no se había hecho imprimir en sus tarjetas una declaración: Decorador (de exteriores).
Madrid, C/ de la Montera,
Casa de las Novias
Yvs Jacob
Paul MacCartney, no lo vuelvas a hacer
Las imágenes de Paul en su último concierto al aire libre me devuelven muy tristes pensamientos acerca de la senilidad, la sobrepoblación del planeta y la moral en la ciencia.
Pero ¿quién no se ha regalado alguna vez una canción de The Beatles?
En su juventud, Paul tenía una cara muy graciosa, incluso diría que era 'majete'. Quizá por entonces no sospechaba que terminaría pareciéndose a su 'aunty Mimi'... En realidad, propongo una duda de carácter trascendental: ¿está bien hacer con casi setenta años lo mismo que hacía uno con veinte, cuando era moderno? Paul, ¿está bien que te comportes como un sátiro 'arrimacebolla' ahora que estás en la edad de la siega? Paul, ¿crees que los movimientos de tu pelvis pueden dejar indiferente al concepto de dignidad de las personas que te han querido bien? Y, Paul, ¿acaso crees que tu pelvis resistirá después de las arremetidas que has coreografiado con tu Gibson psicodélica? Paul.
Me pregunto, además, quién peina a Paul, o quién ha dejado de peinarle.
No es el único caso de un ídolo del pasado que ha pasado a idiota del presente. Vivimos con mucha presión el problema de la eternidad de quienes van a toda velocidad en el ejercicio de su existencia. Tal vez piensa Paul que es un joven atrapado en el cuerpo de una anciana, pero ése es su problema, no el de lo demás.
Paul, tú ya no estás para el rock'n'roll; por mucho que te empeñes, no conseguirás que no te veamos como a una anciana de setenta años intentando aparentar que no es una anciana de setenta años.
Paul, no lo vuelvas a hacer.
Yvs Jacob
Pero ¿quién no se ha regalado alguna vez una canción de The Beatles?
En su juventud, Paul tenía una cara muy graciosa, incluso diría que era 'majete'. Quizá por entonces no sospechaba que terminaría pareciéndose a su 'aunty Mimi'... En realidad, propongo una duda de carácter trascendental: ¿está bien hacer con casi setenta años lo mismo que hacía uno con veinte, cuando era moderno? Paul, ¿está bien que te comportes como un sátiro 'arrimacebolla' ahora que estás en la edad de la siega? Paul, ¿crees que los movimientos de tu pelvis pueden dejar indiferente al concepto de dignidad de las personas que te han querido bien? Y, Paul, ¿acaso crees que tu pelvis resistirá después de las arremetidas que has coreografiado con tu Gibson psicodélica? Paul.
Me pregunto, además, quién peina a Paul, o quién ha dejado de peinarle.
No es el único caso de un ídolo del pasado que ha pasado a idiota del presente. Vivimos con mucha presión el problema de la eternidad de quienes van a toda velocidad en el ejercicio de su existencia. Tal vez piensa Paul que es un joven atrapado en el cuerpo de una anciana, pero ése es su problema, no el de lo demás.
Paul, tú ya no estás para el rock'n'roll; por mucho que te empeñes, no conseguirás que no te veamos como a una anciana de setenta años intentando aparentar que no es una anciana de setenta años.
Paul, no lo vuelvas a hacer.
Yvs Jacob
jueves, 16 de julio de 2009
Échame una mano, prima...
Esperanza Aguirre, Excelencia Presidentísima, aparece mucho en los medios. En realidad, siempre ha aparecido, sólo que ahora los medios no nos dejan descansar de ella. Me he quedado mirando su cara y tengo que decirlo: Esperanza, estás vieja, estás mayor. Yo no imaginaba que tocarse 'el bolo' tenía consecuencias tan terribles para la piel. Parece doña Esperanza una mujer trabajadora de verdad...
No ha pasado mucho tiempo desde las últimas elecciones autonómicas. Recuerdo haberme encontrado un cartel gigante en la carretera hacia Madrid, ciudad de mis amores. Tenía su cara entonces un no sé qué juvenil; quirúrjico, solnaciente, 'photoshópico'... Cualquiera hubiera pensando en una muñequita de las que regala los domingos La Razón. Ahora la miro y me pregunto dónde estaba yo cuando se produjo la hecatombe nuclear, porque a mí no me ha afectado nada.
Cierto que he meditado dedicarme a la política; no veo con gratos ojos terminar subido a unos tacones como los de nuestra Presidentísima, pero jamás permitiría que me tocaran los carteles.
Me alegro viendo que las celulas de la piel le han salido a doña Espe bastante liberales; vamos, que hacen lo que les sale de los cojones.
Yvs Jacob
No ha pasado mucho tiempo desde las últimas elecciones autonómicas. Recuerdo haberme encontrado un cartel gigante en la carretera hacia Madrid, ciudad de mis amores. Tenía su cara entonces un no sé qué juvenil; quirúrjico, solnaciente, 'photoshópico'... Cualquiera hubiera pensando en una muñequita de las que regala los domingos La Razón. Ahora la miro y me pregunto dónde estaba yo cuando se produjo la hecatombe nuclear, porque a mí no me ha afectado nada.
Cierto que he meditado dedicarme a la política; no veo con gratos ojos terminar subido a unos tacones como los de nuestra Presidentísima, pero jamás permitiría que me tocaran los carteles.
Me alegro viendo que las celulas de la piel le han salido a doña Espe bastante liberales; vamos, que hacen lo que les sale de los cojones.
Yvs Jacob
La oferta, la demanda y ese olor a subnormal
Hace tiempo, todo el mundo en Madrid envidiaba a un amigo que había regresado de London con unos pantalones de segunda mano. Manda huevos lo que podemos llegar a envidiar: unos pantalones usados de una marca norteamericana cuya fábrica está en Malaysia. Por entonces, viajar a London era bastante jodido; nadie hablaba inglés, nadie tenía dinero. Hoy, nadie habla inglés, pero no tener dinero ha dejado de ser un inconveniente para viajar a London: las compañías 'low cost' te toman el pelo por muy poco. A mí se me ha puesto el corazón de maratón al conocer el disparate que se avecina: vuelos de pie a muy bajo precio. Por mucho que lo parezca, la idea no es española. En España se montaría algo así como un 'reality show' de lo más guarro para ganar una plaza gratis de avión... La idea, pues, procede de China, y la quiere realizar el dueño de Ryanair. A este idiota habría que trasladarlo desde Los Ángeles hasta Pekín colgado de los cojones. Pero voy primero con los chinos.
Los chinos no son muchos, son un montón; los chinos tienen mucha paciencia, y se comprende: con más de 1.300 millones de habitantes, China sabe que, tarde o temprano, el mundo será suyo. Ahora bien, hasta que eso suceda, hay que llamarles al orden. Personalmente, encuentro el hecho de volar de pie muy desagradable incluso para los chinos. Esta raza debería empezar a tratarse ella misma con dignidad: una cosa es que Occidente les haya querido dar por el culo durante mucho tiempo, pero otra bien diferente es darse por el culo mutuamente sin necesidad de ello. Impera imponer solidaridad obligatoria: a veces los chinos se olvidan de que querían ser comunistas.
Al iluminado de Michael O'Leary habría que crucificarlo después del aterrizaje e introducirle una gaviota por el recto.
Ave María purísima...
Yvs Jacob
Los chinos no son muchos, son un montón; los chinos tienen mucha paciencia, y se comprende: con más de 1.300 millones de habitantes, China sabe que, tarde o temprano, el mundo será suyo. Ahora bien, hasta que eso suceda, hay que llamarles al orden. Personalmente, encuentro el hecho de volar de pie muy desagradable incluso para los chinos. Esta raza debería empezar a tratarse ella misma con dignidad: una cosa es que Occidente les haya querido dar por el culo durante mucho tiempo, pero otra bien diferente es darse por el culo mutuamente sin necesidad de ello. Impera imponer solidaridad obligatoria: a veces los chinos se olvidan de que querían ser comunistas.
Al iluminado de Michael O'Leary habría que crucificarlo después del aterrizaje e introducirle una gaviota por el recto.
Ave María purísima...
Yvs Jacob
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