Mucho sufrí anoche cuando salí a pasear con la intención de conocer bien de cerca los hábitos y costumbres de una muestra generosa de seres humanos que celebraba la llegada del nuevo año en el centro de Madrid.
Seres humanos creía yo que eran, pero inmediatamente me descubrí prisionero de una variopinta fauna bulliciosa y desatada por la destrucción de su hábitat. Si hubieran sido seres humanos, podría haber advertido en ellos el modo en que se divertían, pero lo que estos animales llamaban "diversión" no era más que una grotesca realización apocalíptica, ausentes los elementos poéticos del bello pasaje bíblico.
Caí en la tentación de disculpar a los políticos, puesto que no sólo el dinero es la materia con la cual deben tratar, pues lo hacen también con la otra, más tosca y resistente, eso que se dice "la gente" y cuya abstracción es de por sí una condena. Pensé en qué difícil es gobernar a los hombres cuando están vacíos o llenos de mierda.
Caminar entre riadas de orina y ver algunas espitas en acción; superar la prueba del faquir sobre afiladísimas puntas de vidrio quebrado y el salto de longitud para salvar los restos de una comida opípara apenas retenida... El viento se había calmado y el olor no alcanzó la gravedad de amenaza, pero la multitud, la bochornosa turbamulta vociferante precipitaba al paseante absorto hacia la pérdida de toda dignidad...
Y así fue que regresé a casa tras la búsqueda infructuosa de la humanidad en una noche en que se festejaba a sí misma, y constaté que, avanzado el tiempo, no obstante, nada había cambiado...
Yvs Jacob
viernes, 1 de enero de 2010
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Mariano Rajoy: por sus hechos lo conoceréis
Echo en falta que don Mariano Rajoy nos dirija una felicitación institucional como aquella tan célebre que con dos cojones le sugirió su equipo de genios de la imagen con motivo del Día de la Hispanidad, la misma con la que se atrevió a suplantar a Su Majestad el Rey de España. ¡Qué valor tiene la derecha constitucional! ¡Con todo se atreve!
Este año le han preparado sus cocineros de lavado y tinte otra estampa no menos pintoresca, aunque es difícil de aceptar lo que pretendía don Mariano Rajoy al ponerse él mismo ante los fogones y a la vista de las cámaras de televisión, porque de eso, y nada más que de eso, se trataba.
Es normal que desde el PSOE se le haya llamado "hipócrita", y si no fuera un abuso de la libertad de expresión, se le podrían decir otras cosas tan certeras como afiladas, y muy merecidas.
Se sabe desde hace tiempo que don Mariano es el político español que más dinero recibe. A cambio de qué, eso nadie puede decirlo... Ni saberlo... Su trabajo es envidiable, ciertamente, y ello incluso cuando no se precisa -ni se puede- en qué consiste.
Por remuneración, como una de sus obligaciones, hasta donde la razón las revela, se encuentra la discordia. La discordia es la actitud de aquellos a quienes todo les viene mal; si de verdad o no, imposible saberlo. Para sembrar discordia, para ejercutarla, para mostrarla y hacerla visible, don Mariano ha acudido a un comedor social a restregar sobre la herida abierta y supurante del Gobierno un agrio jugo de limón. Algo podría decirse acerca de los nuevos comensales que acuden a la beneficencia, tal vez llamarles "imbéciles" o simplemente al orden por haber fantaseado con tanto riesgo, pero, al ser Navidad, quizá la sinceridad esté de más.
Como Mariano Rajoy ha asomado por allí para hacerse ver y para hacer daño, lo que no está de más es que se comprenda en qué consiste su "dejarse ver". Lo que hemos visto no es más que aquello que nunca haría don Mariano si no le obligara eso que llaman con poca fortuna "política". A ido a decirles a los pobres, a los que eran nuevos ricos y, de nuevo, otra vez pobres, que no se preocupen, que ya llega él (argumento del partido). La realidad, bien diferente: se ha tenido que disfrazar para que nadie dude de la hipocresía de su gesto, porque él ha ido allí a otra cosa, que no a ayudar. No obstante, a pesar de la buena acción -la ayuda-, es inalcanzable para el sano pensamiento su oportunidad; si de verdad quería ayudar, podía haber ido don Mariano a cualquiera de esas localidades españolas donde ha llovido tanto; ése hubiera sido un gratísimo oportunismo navideño, pero el carnavalesco show culinario sólo nos ha encogido el corazón al constatar cuán desesperado está su partido político y para qué poca inteligencia se pone a su servicio tanto dinero...
Yvs Jacob
Este año le han preparado sus cocineros de lavado y tinte otra estampa no menos pintoresca, aunque es difícil de aceptar lo que pretendía don Mariano Rajoy al ponerse él mismo ante los fogones y a la vista de las cámaras de televisión, porque de eso, y nada más que de eso, se trataba.
Es normal que desde el PSOE se le haya llamado "hipócrita", y si no fuera un abuso de la libertad de expresión, se le podrían decir otras cosas tan certeras como afiladas, y muy merecidas.
Se sabe desde hace tiempo que don Mariano es el político español que más dinero recibe. A cambio de qué, eso nadie puede decirlo... Ni saberlo... Su trabajo es envidiable, ciertamente, y ello incluso cuando no se precisa -ni se puede- en qué consiste.
Por remuneración, como una de sus obligaciones, hasta donde la razón las revela, se encuentra la discordia. La discordia es la actitud de aquellos a quienes todo les viene mal; si de verdad o no, imposible saberlo. Para sembrar discordia, para ejercutarla, para mostrarla y hacerla visible, don Mariano ha acudido a un comedor social a restregar sobre la herida abierta y supurante del Gobierno un agrio jugo de limón. Algo podría decirse acerca de los nuevos comensales que acuden a la beneficencia, tal vez llamarles "imbéciles" o simplemente al orden por haber fantaseado con tanto riesgo, pero, al ser Navidad, quizá la sinceridad esté de más.
Como Mariano Rajoy ha asomado por allí para hacerse ver y para hacer daño, lo que no está de más es que se comprenda en qué consiste su "dejarse ver". Lo que hemos visto no es más que aquello que nunca haría don Mariano si no le obligara eso que llaman con poca fortuna "política". A ido a decirles a los pobres, a los que eran nuevos ricos y, de nuevo, otra vez pobres, que no se preocupen, que ya llega él (argumento del partido). La realidad, bien diferente: se ha tenido que disfrazar para que nadie dude de la hipocresía de su gesto, porque él ha ido allí a otra cosa, que no a ayudar. No obstante, a pesar de la buena acción -la ayuda-, es inalcanzable para el sano pensamiento su oportunidad; si de verdad quería ayudar, podía haber ido don Mariano a cualquiera de esas localidades españolas donde ha llovido tanto; ése hubiera sido un gratísimo oportunismo navideño, pero el carnavalesco show culinario sólo nos ha encogido el corazón al constatar cuán desesperado está su partido político y para qué poca inteligencia se pone a su servicio tanto dinero...
Yvs Jacob
martes, 29 de diciembre de 2009
¡Jájaja! Los terroristas salen de Holanda
Primero fue Dinamarca y ahora, Holanda. Occidente se derrumba, amigos míos, todo está condenado a la destrucción, y las democracias ejemplares de la gran Europa no podían quedar fuera del proceso de esta deliciosa consunción cósmica...
No habíamos conseguido entender cómo una activista de los derechos humanos podía entrar en España tras ser deportada por su país cuando un "quiero-ser" terrorista supera todos los controles de seguridad en Holanda y vuela hacia la tierra de la megalomanía con un artefacto defectuoso entre sus piernas... ¡Mundo maravilloso!
Holanda me gusta, no puedo negarlo; no comprendo por qué disfrutan tanto sus comerciantes con eso que se llama "dinero cash", en lugar de abandonarse al suave deslizamiento de la banda magnética de las tarjetas para recaudar los ahorrillos de los numerosos turistas... Hasta Bélgica les aventaja en generosidad... Sobre los abusados coffee shop y las prostitutas de expositor galáctico, reclamos de insuperable pobreza, sólo puedo decir que encuentro el espectáculo, no inmoral, sino bastante hortera, y puesto que soy un sensible urbanista, en mis viajes a Amsterdam apenas he recorrido el circuito de la desesperación, porque lo mío es caminar por la zona alta de los grandes canales, donde uno puede envidiar más silencioso la fortuna de la burguesía.
¡Oh! Pero nadie imaginaría que Holanda, el gran puerto europeo, podría relajarse en cuanto a los deseos del Gran Hermano americano, y que un agujero negro se abriría para poner a prueba el sentido heroico de los pasajeros de un vuelo transatlántico en el letargo navideño...
Como esto siga así, hasta Joan Laporta va a desear ser español. Me pregunto si habrá sitio para todos...
Yvs Jacob
No habíamos conseguido entender cómo una activista de los derechos humanos podía entrar en España tras ser deportada por su país cuando un "quiero-ser" terrorista supera todos los controles de seguridad en Holanda y vuela hacia la tierra de la megalomanía con un artefacto defectuoso entre sus piernas... ¡Mundo maravilloso!
Holanda me gusta, no puedo negarlo; no comprendo por qué disfrutan tanto sus comerciantes con eso que se llama "dinero cash", en lugar de abandonarse al suave deslizamiento de la banda magnética de las tarjetas para recaudar los ahorrillos de los numerosos turistas... Hasta Bélgica les aventaja en generosidad... Sobre los abusados coffee shop y las prostitutas de expositor galáctico, reclamos de insuperable pobreza, sólo puedo decir que encuentro el espectáculo, no inmoral, sino bastante hortera, y puesto que soy un sensible urbanista, en mis viajes a Amsterdam apenas he recorrido el circuito de la desesperación, porque lo mío es caminar por la zona alta de los grandes canales, donde uno puede envidiar más silencioso la fortuna de la burguesía.
¡Oh! Pero nadie imaginaría que Holanda, el gran puerto europeo, podría relajarse en cuanto a los deseos del Gran Hermano americano, y que un agujero negro se abriría para poner a prueba el sentido heroico de los pasajeros de un vuelo transatlántico en el letargo navideño...
Como esto siga así, hasta Joan Laporta va a desear ser español. Me pregunto si habrá sitio para todos...
Yvs Jacob
domingo, 27 de diciembre de 2009
Padre, madre y prole: ¡qué bonita es la familia cristiana!
No conozco a ningún cristiano que haya vendido sus posesiones y entregado su dinero a los pobres para vivir como uno más entre ellos, pero me alegra saber que hay un aspecto en el cual no parecen estar tan corruptas las almas de los amadísimos hijos de Dios como sí sucede en el caso de quienes vivimos ciegos y sordos al Creador: la familia.
¡Qué bella es la familia cristiana! Apenas tengo una ante mí que me entran ganas de llorar de tanto gozo como me provoca su unidad... Apenas la veo en la calle, ya palpito, porque me hace temblar entero la felicidad que rezuma por su equilibrio: padre y madre... Apenas sueño con ella cuando el corazón se me desgarra por la urgencia de recuperarla, imitarla, continuarla, salvarla... No hay en el arte ni en la naturaleza, pero ni siquiera en el misterio que es la música nada que pueda superar a la familia bendita, núcleo y origen de las bondades de los hombres, semilla de su natural impulso hacia la perfección, cuna y hogar del amor.
¡Yo quiero una familia cristiana! ¡La quiero!¡Y cómo sufro al verla en peligro! Porque cada homosexual que se aparta de ella, la castiga; cada infeliz que corrompe su trasero, niega además su picha brava a la obra máxima de la Creación; y esas lesbianas perversas... ¡Ay, esas sobonas endemoniadas! ¡Ellas sí que faltan a Dios al llenar su bajo vientre con repugnantes artilugios y negarlo así a la vida ordenada que Dios ha dispuesto! ¡Herejes! ¡Viciosas! ¡Malas, más que malas! ¡Y enfermas todas!
¡Qué bella es la familia cristiana! Apenas tengo una ante mí que me entran ganas de llorar de tanto gozo como me provoca su unidad... Apenas la veo en la calle, ya palpito, porque me hace temblar entero la felicidad que rezuma por su equilibrio: padre y madre... Apenas sueño con ella cuando el corazón se me desgarra por la urgencia de recuperarla, imitarla, continuarla, salvarla... No hay en el arte ni en la naturaleza, pero ni siquiera en el misterio que es la música nada que pueda superar a la familia bendita, núcleo y origen de las bondades de los hombres, semilla de su natural impulso hacia la perfección, cuna y hogar del amor.
¡Yo quiero una familia cristiana! ¡La quiero!¡Y cómo sufro al verla en peligro! Porque cada homosexual que se aparta de ella, la castiga; cada infeliz que corrompe su trasero, niega además su picha brava a la obra máxima de la Creación; y esas lesbianas perversas... ¡Ay, esas sobonas endemoniadas! ¡Ellas sí que faltan a Dios al llenar su bajo vientre con repugnantes artilugios y negarlo así a la vida ordenada que Dios ha dispuesto! ¡Herejes! ¡Viciosas! ¡Malas, más que malas! ¡Y enfermas todas!
Pero la pía familia cristiana, ¿acaso puede caber en ella más higiene! Ninguna perversión, ningún pecado mortal, ni siquiera uno inferior, un pecadillo, nada, absolutamente nada ha tenido ocasión de aflorar en la esfera de su existencia, de su ser, porque el mal es su contradicción.
Para defenderla de la "amanenaza roja" han salido de buena mañana los cristianos en domingo bajo el mando del "comandante Rouco". ¡Ah, Rouco! Yo sospecho que quiere ser Papa, pero no sólo hay que superar pruebas, ganar batallas, para lograrlo: también hay que dar mucha guerra, y a ello se ha lanzado el comandante Rouco, que, incapaz de convencer de su santidad, ha preferido que sea su victoria cristiana el castigo de otros -si no fuera católico, diríase que es dirigente del Partido Popular-.
Pero no dejaré que me domine su odio. Yo amo tanto a la familia cristiana, que estoy empezando a pensar que quizá debería tener más de una... ¡Mujeres a mí, cristianos, mujeres a mí por amor de Dios!
Yvs Jacob
Para defenderla de la "amanenaza roja" han salido de buena mañana los cristianos en domingo bajo el mando del "comandante Rouco". ¡Ah, Rouco! Yo sospecho que quiere ser Papa, pero no sólo hay que superar pruebas, ganar batallas, para lograrlo: también hay que dar mucha guerra, y a ello se ha lanzado el comandante Rouco, que, incapaz de convencer de su santidad, ha preferido que sea su victoria cristiana el castigo de otros -si no fuera católico, diríase que es dirigente del Partido Popular-.
Pero no dejaré que me domine su odio. Yo amo tanto a la familia cristiana, que estoy empezando a pensar que quizá debería tener más de una... ¡Mujeres a mí, cristianos, mujeres a mí por amor de Dios!
Yvs Jacob
viernes, 25 de diciembre de 2009
Dinamarca ya no es lo que era
Mucho hemos admirado a esos países que bajo el nombre de Escandinavia eran prodigio de los progresos más silenciosos de la humanidad; y tanto los envidiábamos no sólo por la perfección de su democracia o por el alcance de sus derechos sociales, sino hasta por la estatura de sus varones y por la belleza de sus mujeres, robustos animales de mirada lasciva...
Cierto que pocas veces se ha reparado en la población, en la turba o muchedumbre que en su forma más refinada recibe el nombre de "ciudadanía". Algunos datos a considerar: Suecia, 10 millones de habitantes; Noruega, 5 millones, igual que Dinamarca. ¡Ay! No parece lo más complicado para los países de Occidente con tan poca población ser la avanzadilla de la civilización...
En comparación con la contención de Escandinavia, más difícil resulta vertebrar y poner en movimiento a los gigantescos monstruos europeos -Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia-. También España ha desarrollado su vicio hacia la monstruosidad, y cerca estoy de caer en la tentación de su defensa...
Pero, ay, Dinamarca... Dinamarca me ha despertado del placer que es la admiración y ahora la miro con el recelo que merece su torpeza. Al sentirse el centro del mundo por unos días, privilegio rotatorio y alternativo en este mundo de charanga, Dinamarca ha preferido ridiculizarse a aceptar la ineficacia de la gestión que tenía entre manos, y ha resultado el disparate de encarcelar al Director de Campañas de Greenpeace España por su valor al defender lo que la política ha dejado de lado.
Algo así siempre sucede cuando el centro del mundo es identificado y mucho se espera de él.
Un modesto "centro del mundo" se aproxima a esta España enamoradiza de su buen hacer...
¡Echémonos a temblar!
Yvs Jacob
Cierto que pocas veces se ha reparado en la población, en la turba o muchedumbre que en su forma más refinada recibe el nombre de "ciudadanía". Algunos datos a considerar: Suecia, 10 millones de habitantes; Noruega, 5 millones, igual que Dinamarca. ¡Ay! No parece lo más complicado para los países de Occidente con tan poca población ser la avanzadilla de la civilización...
En comparación con la contención de Escandinavia, más difícil resulta vertebrar y poner en movimiento a los gigantescos monstruos europeos -Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia-. También España ha desarrollado su vicio hacia la monstruosidad, y cerca estoy de caer en la tentación de su defensa...
Pero, ay, Dinamarca... Dinamarca me ha despertado del placer que es la admiración y ahora la miro con el recelo que merece su torpeza. Al sentirse el centro del mundo por unos días, privilegio rotatorio y alternativo en este mundo de charanga, Dinamarca ha preferido ridiculizarse a aceptar la ineficacia de la gestión que tenía entre manos, y ha resultado el disparate de encarcelar al Director de Campañas de Greenpeace España por su valor al defender lo que la política ha dejado de lado.
Algo así siempre sucede cuando el centro del mundo es identificado y mucho se espera de él.
Un modesto "centro del mundo" se aproxima a esta España enamoradiza de su buen hacer...
¡Echémonos a temblar!
Yvs Jacob
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