lunes, 28 de enero de 2013

Contiene la letra "p": país de pobres, pedigüeños y parados

¿España?
La semana pasada vivimos otro episodio de recio costumbrismo español, se publicaban los datos del desempleo y respiramos con alivio porque no se había alcanzado la cifra de 6 millones de parados, un episodio más del consabido miedo español a que se oficialice la realidad, la sanción libre de superstición. No obstante, en un pequeño titular de diario se decía algo así como que "la mitad de los parados ya ni siquiera busca empleo", y habría que añadir que hay muchísimos, pero realmente muchísimos desempleados que ni siquiera están inscritos en los registros de desempleo, o lo que es igual, que hay muchísimos más parados no oficiales que nada va a oficializar. Luego no respiremos tan satisfechos, que todo está mucho peor de como lo percibimos. Como nunca faltan humoristas en los Gobiernos de España, tras pedir la ministra Fátima Báñez un capote a la Virgen -en Madrid, en particular, le hemos pedido un casino-, fue el turno para Miguel Arias Cañete, el ministro Caducao, que quiso darnos fecha de caducidad por consumo preferente al defender los llamados "frutos" de la llamada "reforma laboral", lo que no es sino el timo por todos conocido: a cambio de nada, te saco hasta los ojos -España, tierra de bandoleros, no oferta la bolsa o la vida, aquí si es posible acabamos con las dos.
Y todo el mundo anda revuelto con la situación en España, que no se sabe muy bien por qué trabajan tan pocos ni se sabe muy bien en qué se podría trabajar donde no hay más que bares, hoteles y restaurantes, el modo de vida elegido por los taberneros, por los listos y por los horteras; se preguntan también en Alemania en qué se podría emplear una población tan grande, tal cantidad de consumidores, o potenciales consumidores, según evolucionan los acontecimientos, se lo preguntan los alemanes, ellos que compran en supermercados alemanes, que conducen coches alemanes, que montan en bicicletas alemanas, que viajan en puntuales trenes alemanes, que hablan por teléfonos alemanes, que se gobiernan por eficientes leyes alemanas, ellos, los alemanes, que no dudan en absoluto de Alemania. Y todos, aquí y allí, nos preguntamos a qué nos dedicamos los españoles, que ni compramos en supermercados españoles, sino en los alemanes y franceses, que no conducimos coches españoles, sino alemanes y franceses, que no montamos en bicicleta, salvo raras ocasiones, pero bicicletas extranjeras, que consumimos todo cuanto no producimos, y no producimos nada, que nos gobernamos por leyes improvisadas e ineficaces, y que no sabemos en absoluto qué es España.
También la semana pasada, además, apenas se daban a conocer los datos del paro, dos nuevos titulares no produjeron la menor alarma en el país de los taberneros: en Catalunya se aprobaba una declaración soberanista; por su parte, el FMI declaraba que la situación en España sería peor en 2013 de lo que fue en 2012. Y todo seguirá igual. Desde la instituciones europeas se juzga vergonzoso que el 55% de los jóvenes españoles no tenga empleo. En España, no obstante, se confía en que el empleo llegará como sucede con algunos vientos, o quizá como las aves migratorias, se piensa en el empleo como en una bonanza inevitable, sujeta, sí, a vaivenes, pero fiel, que no se ha ido de aquí para siempre, y que tarde o temprano volverá -es una idea magnífica que nos envidiarían los antiguos griegos, creo que merece la pena bautizarla así, "la idea climática y migratoria del empleo". Como tal, como idea climática y migratoria, nos impide a los españoles hacer nada por favorecer el empleo, no está en nuestra mano, decimos, cualquier intento por reindustrializar el país, por recuperar el trabajo que la deslocalización se llevó a otros lugares, cualquier intento por convencer a los empresarios españoles de que existe una manera nacional no necesariamente ridícula de favorecer a sus compatriotas, a los hijos de sus compatriotas, nos parece un disparate antiliberal, porque el empleo, como las reglas de mercado, o precisamente porque no depende sino de ellas, se autorregula, y unas veces va mejor y otras peor, pero siempre que va muy mal termina por recuperarse, y a eso esperamos, a que el empleo se recupere, pero a que se recupere él. Como decía, una auténtica fatalidad griega este asunto del empleo en España -nos hemos precipitado hacia la ruina, pero ha sido la mala suerte... y quizá también Angela Merkel. (A propósito de la fatalidad ya había dicho Platón que no la enderezan ni los dioses -a ver si vamos a ser los españoles de alguna manera racionalistas, ¡lo que nos faltaba!).


Yvs  Jacob

martes, 22 de enero de 2013

Buenas noticias para Amancio Ortega

¡Amancio, Amancio, tengo algo que contarte!
Antes de nada, ¿qué te parece el chiste que hicieron los de "El Mundo Today", ese que decía que le habías comprado un tren a tu nieto, en concreto, el AVE Madrid-Sevilla? ¡Jájaja! ¡Qué bueno!, no me dirás que no es gracioso, ¿verdad? Es tan sencillo, tan simple, sin suponer eso una falta, presenta una realidad de manera tan bruta, sin la menor necesidad de matices... ¡Qué cachondos! Yo me reí a más no poder, ¡qué bueno es el humor, Amancio, cuánto bien nos hace!
Te cuento. Hace unos días, al sacarme el jersey, un movimiento del codo supuso el final para una de mis camisas favoritas, una con ese cuadro que creo llaman Oxford, una camisa a la que tenía un aprecio que sólo puede tenerse por algunas mascotas y ciertos humanos. Con esa camisa solía pasearme por la facultad mirando a las chicas, aunque jamás he pasado un buen rato gracias a ella -creo que ya me entiendes... Te hablo de los tiempos de la facultad, así que imagina la cantidad de años que tenía la camisa, es probable que la hubiese lavado más veces de las que muchos pasan por la ducha. Por cierto, no lo tomes a mal, pero la compré en el Corte Ingles, ¡más de quince años me ha durado! Ya no las hacéis así...
No sé si te he dicho en otra ocasión que no estoy para afrontar muchos gastos, la vida trata muy mal a los intelectuales, Amancio. El sábado pasado, sin embargo, salí con María Malamenti a mirar las palomas dar picotazos a las mierdas de perro, o como a veces se dice, a dar un paseo por las calles de Madrid, y pasamos al lado de una de tus tiendas. (Déjame presentarte a María Malamenti, la jefa de todo esto -"¡hola, Amancio!"). Allí en el escaparate, ¡zasca!, ¡camisas a 9.99 €! Fue verla y ya la quería poseer, una camisa blanca de rayas muy finas... te gustará saber que era un diseño perseguido por mí durante mucho tiempo, pero, claro, nunca la había visto a ese precio... y tan bien cortada. ¡Pues me la he comprado, Amancio, me la he comprado y ya me la he puesto! Oye, una camisa preciosa, me sienta a la perfección, y déjame decirte a qué precio la vendíais antes, supongo que cuando estuvo de moda, aunque este diseño, Amancio, nunca pasa, es lo que sucede con la sencillez, que gana el premio de la atemporalidad. Pues antes la vendíais a 39.9 €, Amancio, ¡pero en qué estabais pensando!
Y seguimos paseando, porque María Malamenti quería ir a una tienda de esas que se llaman U -te recuerdo que estamos en el periodo de rebajas. Había allí, Amancio, no te lo vas a creer, había allí prendas de cuando Adolfo Domínguez estaba empezando, vamos, había allí prendas que debían de pertenecer a su colección personal, y prendas había que no debían de ser extrañas en los tiempos de Weimar -te dejo aquí esta confidencia por su quieres hacer uso de ella en otro contexto como una pequeña maldad, ¡jájaja!
Pues eso era todo lo que tenía que decirte, creo que era mi obligación después de lo que pasó entre nosotros.
No me despido sin preguntarte por un asunto que tal vez tú puedas aclararme, como te mueves en esos círculos tan exclusivos del mundo empresarial... He visto que la FNAC ha empezado a comercializar máquinas de café y pequeñas aspiradoras, ¿sabes tú si venderán también nueces? Te agradezco cualquier información que me puedas proporcionar.


Un afectuoso saludo, Amancio,


Tocomocho

lunes, 21 de enero de 2013

El PP está podrido

El PP está podrido y pone a trabajar en su defensa a María Dolores de Cospedal. De María Dolores de Cospedal sabemos dos cosas: la primera, que le gusta mucho el dinero, el dinero para ella, claro, y muy poco el dinero para los demás, y la segunda, que es una de esas personas con tic, esto es, si, por ejemplo, se le pregunta qué hora marca un reloj cuyas agujas se sitúan a las 12.30, ella dirá que las 6.40, llámese como se quiera este problema de María Dolores de Cospedal. Cabe añadir a su carácter otro rasgo que se expresa a las mil maravillas en esta patochada: si existe financiación ilegal del PP o se han pagado sobresueldos a sus dirigentes, tendrán que revelarlo las cuentas de la formación, y si tales cuentas no revelan nada, entonces ni hubo pagos ni fue irregular la financiación. Como se dice en una de las cuñas de "Todo por la radio", "¡olé tu chocho!".
El PP es el partido de los ricos muy ricos que desprecian a los pobres, el partido de los patriotas horteras, es el partido de los fanáticos de la religión católica, el partido de los intolerantes, el partido de quienes antes prefieren el enfrentamiento entre los ciudadanos que aceptar la noción orgánica de la sociedad, el partido de quienes prefieren una sociedad, mejor que viva, muerta. En España todos sabemos cómo se han hecho las grandes fortunas hasta el advenimiento de la democracia, y sabemos cómo se han hecho muchas fortunas cuando la democracia llegó aquí. El "caso Bárcenas", del cual se discute si es un fleco del "megacaso de corrupción Gürtel", si es el "caso de financiación ilegal del PP" en el ámbito nacional o un caso endémico de corrupción política en España, ha sacado a la luz el modo como se hacen todavía hoy las fortunas. Para tener una fortuna en España, no sirve sólo y en absoluto el mérito, por mucho que los impostores que tanto elogian al liberalismo nos hablen de meritocracia, no; para tener una fortuna en España hay que saber ahorrar, un principio muy liberal-ascético, sí, pero saber ahorrar al fisco, pues ¿si no tengo que pagarle a nadie la cama del hospital cuando está enfermo ni ayudarle a superar un cáncer, cómo voy a tener que pagar impuestos si puede pagarlos otro? La lógica es impepinable; a esto lo conocemos como neoliberalismo analfabeto español.
A nadie debería sorprenderle que en el PP haya corrido el dinero ilegal en sobres o en cajitas de bombones, hablamos nada menos que del partido que más cerca está del gran capital, del mundo de los negocios, de los empresarios más espabilados, el partido de la patronal, el partido de los obispos, el partido de quienes no sienten el menor pudor al decir en una solemne Cámara democrática "que se jodan", cuando a los desempleados de larga duración se les acaba una prestación miserable que perciben precisamente en calidad de eso, de miserables, personas fuera del sistema por exigencias del mismo. No se trata, pues, de una casualidad, y cabe recordar lo siguiente: cualquier caso de corrupción política es también un saqueo de lo público, un reparto entre delincuentes de algo que no les pertenece y que es de todos; luego no es una casualidad, no es que exista la posibilidad fortuita y remota de que el partido de los poderosos favorezca legal e ilegalmente a quienes lo soportan, es que no puede ser de otra manera. Por supuesto, el PP no refleja algo semejante en sus estatutos, como tampoco figurarán en sus cuentas los pagos en dinero negro, ¡pero cómo no va a estar metido en los asuntos más turbios un partido que no ha echado sino carbón a la máquina del boom inmobiliario! Si es que no puede ser de otra manera, ¡si el hedor a podredumbre en el PP es tal que no hay quien aguante de pie! Y tampoco se olvide lo siguiente: una formación política como esta conservadora española, que tan poco demócrata es, cuenta con más de 600.000 militantes, la mayor en número de Europa, lo que no deja de dar bastante miedo, pues se hace evidente que busca hacer de la política algo que se critica mucho en los adversarios, la dedicación profesional y en su defecto el "enchufismo", y que en el PP casi funciona como monopolio, ¡todo para mí!
Cabe sacar la conclusión de que las fuerzas vuelven por fin a un equilibrio que la mayoría absoluta de Mariano Rajoy, el acontecimiento más destructivo en la historia de la democracia en España, había roto: se reconoce en los dos grandes partidos el mismo mal, son, en palabras de los independientes, "la misma mierda", y eso, de alguna manera, resulta tranquilizador, porque conocida la evolución del PSOE, es ahora el PP quien tendrá que cargar con su muerto en adelante, se le señalará con el dedo y se dirá que es otro partido podrido, algo que antes sólo podía decirse de su ideología y que hoy ya sabemos es algo más.
El PP no es el partido de los emprendedores, no es tampoco el partido de los ancianos, de los piadosos pensionistas, ni el partido de los trabajadores, ni siquiera el partido de los patriotas, de los españoles; todo ha sido un engaño. Llevo años diciendo que los millones de votos que obtiene el PP no podrían obedecer jamás a nada real, es decir, se necesita mucho más que "sacrificar los propios intereses económicos", en palabras de George Lakoff, para explicar tantas adhesiones. Su éxito se debe a una manipulación a gran escala de la opinión pública. Pero su descenso a la realidad ha comenzado, y si antes algunos vaticinaban la desaparición del PSOE, está ahora más cerca la escisión del PP, incluso la reproducción descontrolada de UPyD, ese partido fantasma, está mucho más cerca la creación de un nuevo partido con la lideresa por el sociosuicidio de los españoles que una nueva mayoría de Mariano Rajoy.
Hay en alguna calle de Madrid una pintada que reza: "Dios existe y no es del PP". Yo me lo estoy pasando en grande con tantas desgracias -con razón se apoya en el PP todo lo que tiene que ver con Israel, ¡un Dios de verdad es un dios de la venganza!


Yvs Jacob

jueves, 17 de enero de 2013

Yvs Jacob informa a Rosa Montero que por fin ha leído "Do Androids dream of electric Sheep?"

Hola, Rosa.
Ya te había dicho desde esta humilde hoja de opinión que me interesó mucho tu atrevimiento, ese ejercicio literario tuyo que se valía, al parecer, del universo de Philip K. Dick en Do Androids dream of electric Sheep? y lo trasladaba de manera originalísima a la grotesca ciudad de Madrid, y aguardaba yo el momento de acercarme a la fuente para comentarte después algunas impresiones -son muy pocas-, porque ya sabes que la enseñanza que nos proporciona siempre un buen libro no despierta hasta que no se comparte con otros lectores... ¡bueno, qué te voy a decir yo a ti! Yo no creo en los Reyes Magos, Rosa, y tengo muchas dudas sobre el federalismo -temo que si se reconoce a algún territorio como Estado dentro de otro le hayamos dado un golpe al melón que lo reviente-, pero me animaron a que dejase los zapatos en la entrada -en casa no montamos ningún árbol de Navidad porque somos enemigos irreconciables del plástico, y los árboles de verdad están mejor en la naturaleza de verdad-, así que accedí al ruego que se me hacía, y no fue poca la ilusión con que desperté a la mañana siguiente, y cuando abrí uno de mis paquetes -perdona, ¿es habitual que te regalen calcetines cuando necesitas calzoncillos?-, allí estaba la obra de Philip K. Dick. La empecé tan pronto se dispuso el desayuno, y para la noche ya había terminado con los seis androides y medio roscón. Tengo que admitir que la novelita, que he podido leer en una preciosa primera edición, la he encontrado más bien flojilla -no sé si es así como se expresa la crítica...-, creo que me ha decepcionado, Rosa, aunque voy a dejar que pase algún tiempo para que este juicio se asiente. Supongo que muy mal no se te habrá dado reinterpretarla, porque mucho... mucho donde agarrar no hay -ya sé que yo soy un lector con escasa competencia y todo eso...-, y quiero decirte que Blade Runner, la puesta en imágenes de Ridley Scott, supera con mucho al arte de Dick, y no sólo por lo atractivo que es Harrison Ford para el espectador -por cierto, qué pena lo de Harry, ¿no?, ahora le ofrecerían sólo el papel de la cabra...-, y te sugiero que hables con Montxo Armendáriz, a ver si entre los tres hacemos la versión española a partir de tu revisión, que la vamos a liar bien -yo propongo a Eduardo Noriega, que si no la sala no la llenamos ni en el estreno.
Leyendo a Philip K. Dick he podido atisbar tus intereses, supongo que siempre cercanos al tema social, y quizá también al medio ambiente, que hay quien piensa que el medio ambiente va por su cuenta y nada tiene que ver con las acciones de los hombres -¡fíjate, lo mismo se dice de los dioses! Supongo que has sentido esa aguda punzada cuando el autor presenta la maldad de la humanidad en aquella deriva futurista, el uso perverso de la ciencia, ¿no? Ya te puedo imaginar encolerizada cuando en la novela se dice que "the humanoid robot - strictly speaking, the organic android - had become the mobile donkey engine of the colonization program". ¡Ufff, qué expresión, "the mobile donkey engine", durísima, Rosa, durísima! Y ese otro fenómeno, la colonización, que me pone la piel de gallina. Y también está el polvo ese, "the dust which had contaminated most of the planet's surface"... pero, atención a lo que dice Dick, Rosa, "[the dust] had originated in no country... this plague... had descended from above". ¡Uaaau, terrible, el futuro era terrible...! Yo encuentro no obstante muy ambigua la creación de Dick, que se niega a atribuir la contaminación a ningún país, ni siquiera a los que emiten más gases de efecto invernadero, entre los que se encuentra EEUU, aunque cito de memoria. Pero hablemos de Madrid, Rosa, que yo hay días que salgo y de tanta polución, que algunos creen niebla, casi me imagino que me voy a subir a mi propio hovercar y que voy a planear sobre el cielo de la ciudad para aterrizar después sobre una mierda. Menos mal que quien fue antes concejal de Medio Ambiente en Madrid es ahora su alcaldesa. Pero estoy totalmente de acuerdo: a quienes no relacionan la polución de las ciudades con las actividades humanas habría que colgarlos a todos.
En una aproximación tal vez anecdótica querría proponerte una discusión acerca del término andy, no sé si contracción, sinéresis, diminutivo o ninguna de esas opciones para android, ¿no te parece genial y divertidísimo? Me gusta esa palabra, andy. ¿Te imaginas que nosotros dijésemos algo así en español, por ejemplo, "eran las cuatro de la mañana y entramos en un garito que estaba lleno de andys", o, por ejemplo, un niño que replica a su madre "mamá, no quiero ir a casa de los andys, en referencia a los abuelos"? Para partirse de la risa, Rosa, ¡la de cosas que nos da la buena literatura!
No te quiero entretener mucho más y voy directamente por un último aspecto que me ha llamado la atención, un aspecto quizá más alucinógeno, por así decir. Ya casi en las páginas finales, cuando el héroe ha concluido la peripecia, se logra un clímax emocional que atrapa al lector atento. Iran, la esposa del protagonista, le da la fatal noticia: "'Rick,' she said, 'I have to tell you something. I'm sorry. The goat is dead'." Podría no ser nada esto de la cabra, pero poco después, cuando Rick habla con la secretaria de su jefe, insiste en ello: "Did you hear about my goat?", y debe de ser desmoralizador que te den una respuesta como la que Rick recibe -"No.I didn't even know you had a goat". ¿Crees que todo esto obedece a una suerte de lenguaje encriptado? ¿Conoces sus claves? ¿Cómo trataste tú ese asunto? ¿Cuál fue tu solución?
Bueno, pues eso era todo lo que quería decirte. Ahora no tengo tiempo de incluir aquí una lista de obras de la literatura universal que necesitan una revisión, pero así de manera sucinta te hago la solicitud de un Robinson Crusoe, mi obra favorita de todos los tiempos -ya, ya me imagino que vas a pensar que leo poco... Pero sin prisa, a tu ritmo, sigue con el Lazarillo que tengas entre manos.
Para que no quede todo así tan frío, déjame preguntarte por el asunto del chalé del presidente accidental que tenemos en la Comunidad de Madrid. ¿Qué te parecen las palabras en televisión de Esperanza Aguirre, cuando dijo que "el pobrecillo se lo quería comprar", te recuerdo que hablamos de un ático en Marbella valorado en 800.000 €? Pues mira, en eso también estamos de acuerdo: nos gobierna una pandilla de horteras.


Un saludo, Rosita,


Yvs Jacob

miércoles, 16 de enero de 2013

El "caso del niño Güemes" y la "puerta giratoria" de los cojones

Este simulacro de liberalismo que la derecha española de toda la vida está utilizando para convencer a la sociedad de que mucho Estado coarta las plenas capacidades económicas de los ciudadanos con más talento ha encontrado en el periodismo una de esas expresiones afortunadamente desafortunadas al servicio de los interesados, porque lejos de funcionar como una denuncia, funciona mucho mejor como acto de comprensión, y ya se sabe lo mucho que se relaja la conciencia cuando comprende algo, que llega incluso a justificarlo. En cualquier tertulia radiofónica o televisiva que se precie, no faltan analistas que la empleen, y la expresión "puerta giratoria", con la que se describe en realidad un hecho en sí amoral, esto es, un hecho libre de valores absolutos, como son los éticos y estéticos, oculta por completo la obscenidad de nuestros días, el saqueo y reparto de lo público, algo en lo cual nunca podrán participar millones de ciudadanos españoles anónimos, mientras sus esforzados gestores se llenan las manos y los bolsillos en nombre de una falsa eficiencia. Este simulacro de liberalismo que lanza al ciudadano anónimo contra la pared y por el precipicio, que le propone su propia ruina como realización de la libertad al confiarse a la milagrosa solución del emprendedor, esto es, al riesgo personal como motor de la economía nacional, oculta de nuevo la comodidad y ausencia de riesgo en la que los gestores de lo público encuentran las vías de su propia realización, y así puede verse que quien ha sido ministro es más tarde consejero aquí y allí o directivo en tal o cual empresa alguna vez pública, en su mayoría, y se presenta ante el ciudadano a la manera de héroe y modelo de esfuerzo con recompensa, cuando no es más que un vulgar estafador o el beneficiario de una gran estafa. Este simulacro de liberalismo que se va comiendo todo lo público y que todavía exige de los humildes no tocar siquiera las migajas es obra de la vil derecha española de toda la vida, y cabe preguntarse cómo tantos millones de imbéciles han podido entregar su voto a un partido de zorros, de lobos y de buitres, un partido con más de 600.000 militantes que enchufa Carromeros y carroñeros por todas partes, y que les cuesta a los ciudadanos españoles tanto dolor, sufrimiento y desesperación, y sobre todo tanto dinero. Es en nombre de este simulacro de liberalismo que se cierran centros de salud y quirófanos, que se aleja a los hijos de los humildes de las universidades, que se encarece el precio de servicios mal prestados, que se mina la confianza de los ciudadanos en los profesionales de la sanidad y de la educación, de quienes se duda su filiación o su ideología, que se introduce incertidumbre en todos los ámbitos de la sociedad, al sentirse el ciudadano común por completo desvalido y sin ningún auxilio frente a tantas agresiones legales o institucionales. Por si la tomadura de pelo no fuese ya una magnífica, la expresión "puerta giratoria" normaliza la obscenidad y no alcanza a poner de manifiesto lo que realmente molesta a los ciudadanos: son los de siempre quienes se hacen con todo, los que dan bocados generosos a todos los pasteles; es siempre sobre los mismos que llueve la riqueza que una vez fue de todos. Este simulacro de liberalismo no es más que una estafa, sus acérrimos seguidores son todos unos impostores que jamás han hecho una apuesta arriesgada en su vida, que han ido de una flor a otra mientras le pedían al ciudadano el compromiso que ellos nunca han tenido porque ya nadaban en la indolente opulencia. Hay que acabar con el mito del brillante gestor de lo público al cual la empresa privada compra su inteligencia, no es más que una falsedad que acompaña a la gran estafa del saqueo, no es más que un complemento para buscar la mencionada justificación. Ninguna empresa persigue a estos gestores pésimos por su inteligencia, no hay absolutamente ninguna idea de ningún gestor de lo público de entre quienes han usado la "puerta giratoria" para entrar en la empresa privada de la cual se conozca una aplicación beneficiosa, algo así sería de verdad un milagro, porque el cerebro de las empresas que dominan en cualquier ámbito se encuentra en el cuarto oscuro donde no tiene lugar el político, ese adorno siempre sospechoso, y el cerebro del cuarto oscuro sabe perfectamente que el político incompetente, confundido por la comodidad de su anterior gestión, cuando contaba nada menos que con la capacidad de endeudamiento del Estado, hundiría la empresa, donde opera un concepto de gestión real. Que no se alimente más ese mito: quien tiene cuatro casas no puede decir a quien nada tiene que la vida es muy dura, y quien siempre ha vivido en un entorno favorecido no puede hablarle al ciudadano común de ningún esfuerzo social compartido.
El "niño Güemes" ha dimitido. El argumento principal de su renuncia no aborda el problema de la obscenidad, sino que pasa por encima de toda sospecha y reclama que la obra del consejero Güemes no resulte dañada por el modo como al ahora ciudadano privado Güemes le cae uno de esos premios que ya quisiéramos todos los demás. Yo escuché a Güemes anoche en Hora 25 y sentí idéntica repugnancia que cuando escuchaba a su antigua jefa atribuirse la construcción de hospitales y líneas de metro. Ya está bien, coño, ya está bien. Los hospitales, como todo lo público, no los hace ningún partido político, son la obra de una sociedad que se endeuda, que se sobreendeuda y que paga por ello, y ningún "niño Güemes" gestiona la riqueza pública mejor que cualquier otro individuo, no hay en ello ninguna exhibición de talento, ninguna capacidad sobresaliente, sólo hay mucho dinero para gastar. El talento y la destreza los muestran los ciudadanos anónimos, los trabajadores y los autónomos que sacan adelante su vida con escasos recursos, ellos son los héroes de nuestra sociedad, y no los gestores de lo público de las buenas familias españolas de siempre. Por si el circo montado por el caso del "niño Güemes" no fuese ya de sesión continua, aparece Esperanza Aguirre, protagonista del extraño caso de la gestora mediocre de lo público que enfrenta a unos ciudadanos con otros y que tras recuperar su puesto como funcionaria con la intención de herir a la institución que representaba, la presidencia de una Comunidad Autónoma, recibe la oferta de una empresa privada para un puesto de florero. En realidad, a nadie le ha interesado el caso de la diva de provincias, pero como el caso del "niño Güemes" ha armado tanto revuelo, la diva, que chupa mucha cámara, se ha puesto a gritar desesperada eso de "a mí, a mí, los focos a mí", y unos focos que se le han puesto, y así nos hemos enterado de que presidirá un consejo "tipo Bankia", se me ingrese tanto por firmar unos papeles el jueves. Y lo llaman inteligencia...


Yvs Jacob