Vaya por delante que me fasina la democracia, y que me fasina todavía más que un indio sea el jefe de la tribu, especialmente cuando la tribu es pobre. Me encanta además que al jefe de la tribu se le vaya la chola, porque en Occidente, la cuna del delirio democrático, a los jefes de la tribu también se les va, y cuando las cholas se pierden, el pueblo lo pasa mejor. ¡Viva Evo!
Por otra parte, el nombre del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia ya tiene su cosa, porque Evo suena así como poético, sin perder lo que sea de regional-cachondo que resultase de la confusión en que han vivido los a sí mismos llamados "latinos" tras los paseos que se dieron los españoles por allí. No obstante, sería todavía más divertido que Evo se llamase María Dolores, que tiene un no sé qué andino -y he sido informado que en Sudamérica hay Marías Dolores con barba y con los huevos negros de pelos (habrá que preguntarle a Jaime Bayly, quien, quizá para evitar la caída del cabello, no se lava mucho la cabeza).
Querido Evo: Yo ahora no sé si de comer pollo a uno le crecen las tetillas y le entran ganas de beber chupando el porrón. Me sorprende, eso sí, que con la mierda de la que nos alimentamos en Occidente no se haya producido ya una mutación en la especie, como muy bien sospecha el señor Presidente. Sí es seguro, no obstante, que ahora hay más gilipollas que antes, y tal vez se relacione ese estado de inquietante felicidad con los transgénicos, aunque no deba serles atribuido con exclusividad.
Querido Evo: También yo me declaro "socialista utópico" y adoro al artesano labrador. La próxima vez que acuda el señor Presidente a España, le ruego me traiga uno de esos jerseicitos tan lindos que hacen ustedes allí, con lana de auténtica llama andina bien alimentada en el monte, que ya no sé si en el futuro hará más frío o más calor.
P. S.: Me alegra saber que también allí conocen la receta de la Coca-Cola. Mi abuelo suele guardar la dentadura en un vaso con Coca-Cola (dice que así está más frequita y juguetona).
Yvs Jacob
jueves, 22 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
El manuscrito de los cojones. Memorias de un joven con mucho talento que no encuentra editor
Supongo que a muchos os ha sucedido algo parecido.
Después de pasear mi manuscrito de los cojones por un buen puñado de editoriales de mierda, me he decidido a entregar esta divagación, en la cual, espero, muchos encontraréis consuelo. El método que seguiré es cualquier cosa menos disciplina, así que empezaré, por ejemplo, cagándome en la madre que parió a los fantasmas que juegan a la edición con este epígrafe: Las editoriales en España no están en manos de intelectuales. Y allá voy.
1) Las editoriales en España no están en manos de intelectuales. En manos de qué, tampoco lo sé muy bien, pero sospecho que son todos unos brutos y unos gilipollas, que se tienen en mucha estima porque deciden qué mierda publican y qué mierda se queda al sol, como si publicar fuese en realidad una sanción redentora contra el olor. Observo un agudo problema metafísico aquí.
2) Las editoriales piensan que todo el mundo es gilipollas. Hace poco leí por ahí una queja de alguna diosa catalana de la edición, que manifestaba su pesar por la falta de calidad de los nuevos autores. Pues yo tengo una explicación. Cuando las editoriales se dedican sólo a publicar mierda -y hay mierda escandinava, mierda que viene del Este y mierda que viene allá-, entonces no se puede esperar más que mierda nacional, y en España se caga muy bien porque se come mejor.
3) ¿Qué coño es un informe de lectura? Un informe de lectura es una gilipollez que la editorial le encarga a un simplón, que en realidad se cree muy listo porque recibe el encargo, pero que no puede superar su prejuicio cuasi-docente: el lector piensa que hacer una mierda de resumen y una valoración patética le eximen de comprender una obra, cuyas fuentes, con seguridad, no alcanza. El lector piensa que es algo así como un profesor, un dios de la corrección. ¿Pero es que estamos todos locos, o qué? Esos lectores que tanto bien hacen a la cultura, con seguridad, no podrían describir su cara en tres líneas sin cometer todo tipo de errores por los que me descojonaría vivo.
4) ¿Editoriales independientes? A tomar por el culo. Las editoriales no son independientes, en todo caso tienen poco dinero, pero todas, ricas o pobres, adolecen de la misma mediocridad: creen que son las demás quienes pervierten el mercado con su mierda. La mierda, dígase bien alto, ES DEMOCRÁTICA.
5) ¿Literatura de calidad? La última novela que yo leí con calidad fue escrita en 1969 y relata sucesos del año 1945, joder, y tuve que leerla en inglés, de tanto asco como me da leer la mierda de traducciones españolas de los cojones, tan casposas y aburridas, hostias, hechas por gente que tiene problemas, no en el idioma del cual traduce, sino en el suyo propio. ¡Qué coño de calidad! Después de que las editoriales han liquidado la literatura por su irresponsabilidad bulímica, ¡qué tendrá que ver ahora la publicación de obras con la calidad! Tenían que haber sido más crueles con sus propios amiguitos.
6) El manuscrito de los cojones sale más caro que un hijo gilipollas. Así es. La mierda de tener que imprimir, encuardernar y enviar, todo eso sale más caro que la autoedición pegada con jugos del riñón. En mi caso particular, tuve que infraalimentarme durante varias semanas para que el manuscrito de los cojones llegase a su destino.
7) Los manuscritos de los cojones tardán la hostia puta en ser leídos. Después del hambre que pasa el joven autor con talento para pagar el envío, las editoriales le informan que la cosa va para largo, que tienen 400, 500 manuscritos de los cojones más para leer. Pues me cago en to', joder, eso qué es, ¿una editorial o un almacén de melones? ¿Cómo puede ser que una empresa que se dedica a un producto tan determinado no tenga la capacidad para atenderlo? Que se dediquen a otra cosa, hostias.
Continuaré más tarde (se me enfrían los macarrones).
Después de pasear mi manuscrito de los cojones por un buen puñado de editoriales de mierda, me he decidido a entregar esta divagación, en la cual, espero, muchos encontraréis consuelo. El método que seguiré es cualquier cosa menos disciplina, así que empezaré, por ejemplo, cagándome en la madre que parió a los fantasmas que juegan a la edición con este epígrafe: Las editoriales en España no están en manos de intelectuales. Y allá voy.
1) Las editoriales en España no están en manos de intelectuales. En manos de qué, tampoco lo sé muy bien, pero sospecho que son todos unos brutos y unos gilipollas, que se tienen en mucha estima porque deciden qué mierda publican y qué mierda se queda al sol, como si publicar fuese en realidad una sanción redentora contra el olor. Observo un agudo problema metafísico aquí.
2) Las editoriales piensan que todo el mundo es gilipollas. Hace poco leí por ahí una queja de alguna diosa catalana de la edición, que manifestaba su pesar por la falta de calidad de los nuevos autores. Pues yo tengo una explicación. Cuando las editoriales se dedican sólo a publicar mierda -y hay mierda escandinava, mierda que viene del Este y mierda que viene allá-, entonces no se puede esperar más que mierda nacional, y en España se caga muy bien porque se come mejor.
3) ¿Qué coño es un informe de lectura? Un informe de lectura es una gilipollez que la editorial le encarga a un simplón, que en realidad se cree muy listo porque recibe el encargo, pero que no puede superar su prejuicio cuasi-docente: el lector piensa que hacer una mierda de resumen y una valoración patética le eximen de comprender una obra, cuyas fuentes, con seguridad, no alcanza. El lector piensa que es algo así como un profesor, un dios de la corrección. ¿Pero es que estamos todos locos, o qué? Esos lectores que tanto bien hacen a la cultura, con seguridad, no podrían describir su cara en tres líneas sin cometer todo tipo de errores por los que me descojonaría vivo.
4) ¿Editoriales independientes? A tomar por el culo. Las editoriales no son independientes, en todo caso tienen poco dinero, pero todas, ricas o pobres, adolecen de la misma mediocridad: creen que son las demás quienes pervierten el mercado con su mierda. La mierda, dígase bien alto, ES DEMOCRÁTICA.
5) ¿Literatura de calidad? La última novela que yo leí con calidad fue escrita en 1969 y relata sucesos del año 1945, joder, y tuve que leerla en inglés, de tanto asco como me da leer la mierda de traducciones españolas de los cojones, tan casposas y aburridas, hostias, hechas por gente que tiene problemas, no en el idioma del cual traduce, sino en el suyo propio. ¡Qué coño de calidad! Después de que las editoriales han liquidado la literatura por su irresponsabilidad bulímica, ¡qué tendrá que ver ahora la publicación de obras con la calidad! Tenían que haber sido más crueles con sus propios amiguitos.
6) El manuscrito de los cojones sale más caro que un hijo gilipollas. Así es. La mierda de tener que imprimir, encuardernar y enviar, todo eso sale más caro que la autoedición pegada con jugos del riñón. En mi caso particular, tuve que infraalimentarme durante varias semanas para que el manuscrito de los cojones llegase a su destino.
7) Los manuscritos de los cojones tardán la hostia puta en ser leídos. Después del hambre que pasa el joven autor con talento para pagar el envío, las editoriales le informan que la cosa va para largo, que tienen 400, 500 manuscritos de los cojones más para leer. Pues me cago en to', joder, eso qué es, ¿una editorial o un almacén de melones? ¿Cómo puede ser que una empresa que se dedica a un producto tan determinado no tenga la capacidad para atenderlo? Que se dediquen a otra cosa, hostias.
Continuaré más tarde (se me enfrían los macarrones).
viernes, 16 de abril de 2010
Publicidad Don Simón
Cuanto más escucho el anuncio de zumos Don Simón, donde se pone a parir al jugo de Granini, más me convenzo de que sigue con fidelidad mi ideal de publicidad cruel, el modelo que debería someter a toda la publicidad. En mi opinión, cualquier cosa que se anuncie tiene que afirmar que sus competidores son unos estafadores. Me atrevo a decir que no hay nada valiente en ello, porque en un altísimo porcentaje, todo lo publicitado es una puta mierda dirigida al buen montón de gilipollas que llena este asqueroso mundo. Pero una publicidad así, tan agresiva, corresponde perfectamente a mi ideal republicano. No me considero "republicano" en el sentido de implorar la destrucción del mundo tal y como se conoce -me refiero a esa infantilonada buenafuentista de cargar contra el Rey-, sino de acuerdo con el carácter romano, una dureza, una fortaleza de espíritu que ataca donde se manifiesta una debilidad. Por lo tanto, la publicidad debe combatir consigo misma, destruirse para fortalecer a los seres humanos con la duda: ¿Qué coño voy a comprar después de todo?
Resulta cómico que este avance en la cultura lo haya propiciado una dialéctica de jugos, en lugar de cualquier otra disputa con objetos más propios del capitalismo -los vehículos, por ejemplo. Algo es algo. Me imagino que el siguiente paso lo darán los productores de champú -"mira que asco de pelo te deja la marca..."-, a lo que seguirá la revolución en los lavavajillas -qué extraño se me hace ver esas dos sílabas ('vava') seguidas. No obstante, hay que ser más ambiciosos, y la publicidad podría dar el salto a la política. Entonces, los partidos comprarían espacios publicitarios sin necesidad de estar oficialmente en campaña, puesto que la campaña no se abandona nunca. El PSOE, por ejemplo, podría hacer un bonito anuncio a "lo Don Simón": "pero cómo vas a votar a esos corruptos, esquilmadores de lo público...", que en "lenguaje Don Simón" sería algo así: "¿Dónde están las buenas gentes del Partido Popular en España?".
Yvs Jacob
Resulta cómico que este avance en la cultura lo haya propiciado una dialéctica de jugos, en lugar de cualquier otra disputa con objetos más propios del capitalismo -los vehículos, por ejemplo. Algo es algo. Me imagino que el siguiente paso lo darán los productores de champú -"mira que asco de pelo te deja la marca..."-, a lo que seguirá la revolución en los lavavajillas -qué extraño se me hace ver esas dos sílabas ('vava') seguidas. No obstante, hay que ser más ambiciosos, y la publicidad podría dar el salto a la política. Entonces, los partidos comprarían espacios publicitarios sin necesidad de estar oficialmente en campaña, puesto que la campaña no se abandona nunca. El PSOE, por ejemplo, podría hacer un bonito anuncio a "lo Don Simón": "pero cómo vas a votar a esos corruptos, esquilmadores de lo público...", que en "lenguaje Don Simón" sería algo así: "¿Dónde están las buenas gentes del Partido Popular en España?".
Yvs Jacob
lunes, 12 de abril de 2010
Para el Partido Popular, presunción de culpabilidad
Lo del Partido Popular no tiene nombre ya ni entre los pecados capitales. Algunos periodistas nada progres, con la evidencia de que les molesta perseguir a los ladrones que han salido del Partido Popular, dejan caer que, a pesar de lo mal que huele el muerto, podría resolverse favorable la situación de los implicados. A esta perspectiva ante la ley se la conoce como "presunción de inocencia", aunque las informaciones que la estúpida ciudadanía española va descubriendo no apuntan sino a lo contrario, presunción de culpabilidad.
Hay que ir con buen ojo aquí porque nos la van a clavar doblada los sinvergüenzas de la gaviota. La idea de que el proceso podría quedar invalidado por una cuestión de forma es abominable. Por otra parte, algunos de los implicados, aunque todavía no se haya presentado una acusación ni haya comenzado el juicio, no se encuentran en la situación de sospecha por haber robado una pasta de dentífrico en el supermercado, sino que hay muchos millones de euros y muchas operaciones muy complejas, todas ellas relacionadas con la ocultación e ilegales, que no pueden haberse mercadeado sin su intervención. La realidad es ésa, la culpabilidad, y la presunción de inocencia no puede ser un derecho bajo el cual cobijar el atraco sistemático al patrimonio público.
Nuestra queridísima e incompetentísima presidenta Aguirre, que en declaraciones a la Cadena Ser dijo en ocasión propicísima para darle una patada en el culo que "lo público es mal gestor", no ha tenido a bien admitir lo perfecto que se muestra lo público para dejarse atracar. Así son los liberales que van a salvar España, amantes de lo de todos, pero a su manera.
Por último, incluso cuando el ya famoso Luis Bárcenas parece puesto hasta las cejas de fango, todavía se quiere decir a la estúpida ciudadanía madrileña que el Partido Popular ha sido víctima de unos depredadores externos, que han sacado provecho de una familia honradísima y honesta como no hay otra. Pero, no, tampoco eso se ajusta a la verdad. El Partido Popular ha visto destapada su red de esquilmación de lo público, de donde obtenía mucho más de lo que probablemente el estúpido pueblo español llegue nunca a conocer. Así que, para el Partido Popular, presunción de culpabilidad.
Yvs Jacob
Hay que ir con buen ojo aquí porque nos la van a clavar doblada los sinvergüenzas de la gaviota. La idea de que el proceso podría quedar invalidado por una cuestión de forma es abominable. Por otra parte, algunos de los implicados, aunque todavía no se haya presentado una acusación ni haya comenzado el juicio, no se encuentran en la situación de sospecha por haber robado una pasta de dentífrico en el supermercado, sino que hay muchos millones de euros y muchas operaciones muy complejas, todas ellas relacionadas con la ocultación e ilegales, que no pueden haberse mercadeado sin su intervención. La realidad es ésa, la culpabilidad, y la presunción de inocencia no puede ser un derecho bajo el cual cobijar el atraco sistemático al patrimonio público.
Nuestra queridísima e incompetentísima presidenta Aguirre, que en declaraciones a la Cadena Ser dijo en ocasión propicísima para darle una patada en el culo que "lo público es mal gestor", no ha tenido a bien admitir lo perfecto que se muestra lo público para dejarse atracar. Así son los liberales que van a salvar España, amantes de lo de todos, pero a su manera.
Por último, incluso cuando el ya famoso Luis Bárcenas parece puesto hasta las cejas de fango, todavía se quiere decir a la estúpida ciudadanía madrileña que el Partido Popular ha sido víctima de unos depredadores externos, que han sacado provecho de una familia honradísima y honesta como no hay otra. Pero, no, tampoco eso se ajusta a la verdad. El Partido Popular ha visto destapada su red de esquilmación de lo público, de donde obtenía mucho más de lo que probablemente el estúpido pueblo español llegue nunca a conocer. Así que, para el Partido Popular, presunción de culpabilidad.
Yvs Jacob
sábado, 27 de marzo de 2010
De la Vega hace (por fin) política
Es que no puedo parar de reír.
Tiempo ya que no escribía de doña Rita Rita, política valenciana de ancho mundo y modelo de tan grandes cosas.
El sábado sí que fue un día grande para quienes ansiábamos que el PSOE entrase de nuevo (o por fin) en la política española, tan acostumbrados como nos tiene ya a una elegancia próxima a la manía aséptica. Desde los escándalos de corrupción que liquidaron la era González, el PSOE se impuso la psicosis del contagio, y no ha habido manera de que interviniera en nada, ni siquiera en aquello para lo cual ha sido votado. Pero algo -parece- ha cambiado.
La Vicepresidenta del Gobierno no atraviesa su mejor momento, aunque difícil precisar quién podría, dentro de la permanente situación psicopolítica española, sólo apta para desquiciados. Yo defiendo que la política, como la filosofía, debe ser violenta, debe responder con acción, ¡muera la compasión con el necio! ¡Viva el látigo instructor! Con enemigos que golpean sin piedad, los gestos de cordial diplomacia sólo excitan su perversa temeridad, su apetito de destrucción, y es mucho lo que está en juego.
De la Vega ha tenido un valor que muchos aguardábamos hace tiempo, una lanzada que ha atravesado a la alcaldesa de Valencia cual jabalí gritón. Ya iba siendo hora de que el PSOE empezase a gestionar de manera favorable el descaro de la fauna popular. Ya han superado lo intolerable el abuso continuo de la coz, a la que son adictos los populares, y la disciplina del rebuzno, escuela-taller del burro popular.
De la Vega, frugal expresión orgánica, ha tenido por fin el valor de hacer el vacío a la inmensa doña Rita, y qué gracioso su gesto, ¡qué dolor!, ¡qué daño!, en aquel silencio, ausencia de calor humano.
Confieso que me voy alejando impasible del socialismo cristiano "de la otra mejilla", del socialismo jovial, de su buen rollo, pero mi estómago es intolerante con la sintonía macabra en que se ha convertido el Partido Popular. Cuando se ofrece una cara tan dura, el golpe debe redoblar su fuerza.
Me alegro de que doña Rita metiese la pata delante del mundo entero, una nueva manifestación de la falta del sentido para lo oportuno de su formación política. No obstante, la protagonista de la hazaña ha sido María Teresa. Endeluego, ¡qué tablas tie' la jodía!
Yvs Jacob
Tiempo ya que no escribía de doña Rita Rita, política valenciana de ancho mundo y modelo de tan grandes cosas.
El sábado sí que fue un día grande para quienes ansiábamos que el PSOE entrase de nuevo (o por fin) en la política española, tan acostumbrados como nos tiene ya a una elegancia próxima a la manía aséptica. Desde los escándalos de corrupción que liquidaron la era González, el PSOE se impuso la psicosis del contagio, y no ha habido manera de que interviniera en nada, ni siquiera en aquello para lo cual ha sido votado. Pero algo -parece- ha cambiado.
La Vicepresidenta del Gobierno no atraviesa su mejor momento, aunque difícil precisar quién podría, dentro de la permanente situación psicopolítica española, sólo apta para desquiciados. Yo defiendo que la política, como la filosofía, debe ser violenta, debe responder con acción, ¡muera la compasión con el necio! ¡Viva el látigo instructor! Con enemigos que golpean sin piedad, los gestos de cordial diplomacia sólo excitan su perversa temeridad, su apetito de destrucción, y es mucho lo que está en juego.
De la Vega ha tenido un valor que muchos aguardábamos hace tiempo, una lanzada que ha atravesado a la alcaldesa de Valencia cual jabalí gritón. Ya iba siendo hora de que el PSOE empezase a gestionar de manera favorable el descaro de la fauna popular. Ya han superado lo intolerable el abuso continuo de la coz, a la que son adictos los populares, y la disciplina del rebuzno, escuela-taller del burro popular.
De la Vega, frugal expresión orgánica, ha tenido por fin el valor de hacer el vacío a la inmensa doña Rita, y qué gracioso su gesto, ¡qué dolor!, ¡qué daño!, en aquel silencio, ausencia de calor humano.
Confieso que me voy alejando impasible del socialismo cristiano "de la otra mejilla", del socialismo jovial, de su buen rollo, pero mi estómago es intolerante con la sintonía macabra en que se ha convertido el Partido Popular. Cuando se ofrece una cara tan dura, el golpe debe redoblar su fuerza.
Me alegro de que doña Rita metiese la pata delante del mundo entero, una nueva manifestación de la falta del sentido para lo oportuno de su formación política. No obstante, la protagonista de la hazaña ha sido María Teresa. Endeluego, ¡qué tablas tie' la jodía!
Yvs Jacob
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